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5 de julio de 2018

Mendoza: ataques callejeros con impunidad estatal a la lucha por el aborto legal

Por Soledad Sosa

La popularidad del pañuelo verde y todo lo que significa sigue en ascenso en Mendoza y más luego de obtener la media sanción en Diputados. Ante ello la reacción de los sectores ultra clericales no se hizo esperar y con total impunidad estatal, atacan en la vía pública a jóvenes que lo llevan como símbolo de rebeldía y de triunfo de una lucha histórica que ya ganó el debate social.

Estos ataques callejeros son una expresión de impotencia de los sectores retrógrados, en ellos se combina misoginia y xenofobia como en el reciente caso del ataque a tres compañeras activistas por el aborto legal en el Barrio Cano de Ciudad. Dichos como “chilena, abortera, puta” más amenazas de muerte y golpes es lo que recibieron por parte de vecinas activistas del mal llamado movimiento “pro vida”. El accionar policial y judicial fue cuestionado por las organizaciones de mujeres, y las compañeras se fueron de su vivienda para evitar algo peor dado la reiteración de las amenazas.

Ya en la vigilia del 13 de junio la carpa de la Campaña por la Legalización y despenalización del aborto local sufrió  una amenaza de bomba que obligó a desalojarla por un momento para que la división anti explosivos revisara el lugar. Antes de esto, entre los secundarios se repetían las sanciones disciplinarias por parte de directivos a quienes llevaban el pañuelo verde, algo que hemos denunciado en la legislatura en la comisión de derechos y garantías con el senador provincial Víctor da Vila del FIT.

Hay más denuncias de jóvenes que son interceptadas o acosadas en la calle por activistas del pañuelo celeste. En el Terciario IES de San Rafael, un departamento que es enclave del pejotismo protector de las sectas católicas,  acaban de censurar una charla del FIT con Noelia Barbeito en relación al aborto legal.

Estos ataques en la vía pública ocurren bajo un gobierno que ha reforzado con mucho dinero la presencia policial en las calles, el municipio de Capital es uno de los más vigilado por cámaras de seguridad a nivel internacional, sin embargo todo está puesto al servicio de reforzar la persecución a dirigentes sindicales, legisladores de la oposición, de multar las manifestaciones.

La frustración de los “pro aborto clandestino” que pasaron del activismo y agitación a los ataques físicos en la vía pública a las compañeras, da la pauta de los brutales choques y la preocupación que envuelve a las fuerzas políticas tradicionales. Con la lucha por el aborto legal, estos sectores (que cuentan en la provincia históricamente con todo el aparato estatal para evitar la educación sexual en las escuelas, para privatizar la educación con más escuelas religiosas con subsidio estatal, para amedrentar médicos y mujeres en los hospitales) ven cuestionado la conservación de su lugar y sus intereses de clase.

Ante la extraordinaria movilización popular y revolución cultural en la juventud, salta como el pus el atraso existente en la virtual “República Argentina” donde la Iglesia Católica –incluyendo la etapa del gobierno “nacional y popular”- logró convertirse en un Estado dentro de otro Estado.

La movilización callejera, la constante agitación en todos los ámbitos de la sociedad sobre la importancia de la ley para la vida de las mujeres son clave para desbaratar los ataques reaccionarios y clericales contra el activismo del pañuelo verde.

Les duele que avancemos, a nosotros nos duele que las mujeres más pobres sean las que mueren, que las niñas violadas sean condenadas a ser madres, que las y los jóvenes no puedan disfrutar su sexualidad ante la falta de educación sexual integral y el mandato social de la  maternidad, nos duele que una mujer muera cada 18hs en el país del #NiUnaMenos.

Podemos profundizar los choques y contradicciones que están viviendo los bloques políticos tradicionales entre mantener el oscurantismo o cumplir con los “principios republicanos” postergados como la separación de la Iglesia del Estado, porque ya es incontenible para los garantes en el poder político del capitalismo, contener una fuerza social que avanza cuestionando todas sus formas opresivas de relaciones sociales.

Redoblemos fuerzas para el 8 de agosto, vamos por más pañuelazos, movilizaciones, asambleas y organización independiente del Estado. Que sea ley. 

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