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Córdoba: educación sexual, pero de contenido moralista

Después de 12 años de sancionada la ley 25.150 de Educación Sexual Integral (ESI), un relevamiento realizado por el Ministerio de Educación de la provincia de Córdoba sobre su efectiva implementación en centros educativos públicos y privados durante los años 2016 y 2017 reveló las limitaciones de su implementación fundamentalmente en los colegios secundarios.

En el estudio realizado participaron 2.600 escuelas, que componen el 56% del total de centros educativos de la provincia –nivel inicial, primario, secundario y superior- públicos y privados. Los resultados arrojan que el 42% de las escuelas, utilizan un enfoque moralista (religioso-espiritual), el 15% reduce el tema a aspectos biológicos, mientras que solo el 40% tiene un enfoque integral incluyendo el cuidado de la salud y el cuerpo, la diversidad sexual, la perspectiva de género, derechos y afectividad. 

El déficit en la implementación integral se acentúa en el nivel secundario, y en los colegios privados -en su mayoría confesionales- predomina un enfoque moralista, relacionados con valores religiosos o espirituales, erigiéndose la abstinencia y la fidelidad como ejes para la educación sexual.

A la luz de las estadísticas no llama la atención que en los últimos años el movimiento estudiantil secundario haya sido protagonista de la lucha por la aplicación de la Educación Sexual Integral en todo el país, tornándose esta demanda más fuerte y explicita contra el Estado y la Iglesia ante el debate sobre Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Congreso. Los reclamos de los estudiantes que se expresaron con pañuelazos, movilizaciones y tomas de colegios tienen fundamento real en el bloqueo sistemático de estos sectores a la educación sexual integral, laica y científica en los colegios.

En efecto, la aprobación de la reforma educativa provincial en el año 2010 provocó que el movimiento estudiantil encabezara una verdadera rebelión de repudio frente a la Legislatura provincial, cuestionando entre otras cosas la jerarquización de la educación privada, la habilitación de la formación religiosa en instituciones públicas y el dictado de la educación sexual en colegios confesionales según los preceptos oscurantistas, prejuiciosos y discriminadores de la iglesia. Como resultado de estas políticas denunciadas por estudiantes y docentes, hoy la educación sexual en la provincia se imparte con una perspectiva moralista, reñida con los principios más elementales de la ciencia y el respeto a la diversidad; o con una perspectiva meramente biologicista, omitiendo una crítica a las relaciones sociales subyacentes que son la razón de fondo que determinan la naturaleza discriminadora y opresora que adquiere la sexualidad en la actual sociedad.

El boicot a la educación sexual tiene como complemento indiscutible la delegación del Estado provincial de la educación en manos de la iglesia, sostenida mediante subsidios y exenciones impositivas. De todo ello se desprende que el dominio de la iglesia católica sobre la “vida civil” es sostenido por el propio Estado y sus gobiernos de todo signo a través de la constitución nacional y las provinciales, por leyes y códigos tributarios. Se trata del sostenimiento de una institución garante del orden social basado en la opresión, la violencia y la discriminación como herramienta de dominación sobre los explotados. 

Desde el Partido Obrero y la banca del Frente de Izquierda nos esforzamos por contrarrestar este orden de cosas y develar el rol social de la iglesia, instrumentando proyectos de ley e iniciativas de organización y lucha. En este sentido, recientemente presentamos un proyecto de ley para la eliminación de las exenciones impositivas a las religiones, particularmente la iglesia católica.

Asimismo en virtud de la demanda central de los estudiantes presentamos un proyecto para efectivizar la aplicación de la ESI, planteando la necesidad de la educación sexual integral laica y científica en un espacio curricular específico, con talleres que se complementen con contenidos transversales; y la impartición de información y educación en materia de anticoncepción y los métodos científicos disponibles para ello. Enlazamos la lucha en las calles con la lucha en el parlamento arrancando una sesión especial para debatir nuestros proyectos, entre otros relativos a salud sexual y reproductiva, y aborto legal, la cual fue levantada con una maniobra bochornosa de los bloques legislativos de Cambiemos y Unión Por Córdoba. 


Es claro que la conquista de la educación sexual laica y científica para decidir, la anticoncepción gratuita para no abortar y el aborto legal para no morir, tiene como correlato indispensable la separación de la iglesia del Estado. Esa es la enorme conclusión de la lucha por el aborto legal que tiene como protagonista al movimiento estudiantil secundario en tanto es el receptáculo de la descomposición general de la sociedad capitalista y de sus relaciones sociales basadas en la explotación y la enajenación. Como en la reforma universitaria del 18, sin dudas en este poderoso movimiento estudiantil está la llave para quebrar el rol histórico de control social de la iglesia católica y sus lazos con el Estado capitalista. 

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