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21 de julio de 2018

Rechacemos la embestida clerical contra docentes y estudiantes en Córdoba

Reincorporación de Romina Molina. Separación de la iglesia del Estado
Por Anabel Allochis
Tribuna Docente Córdoba

La iglesia católica desarrolla una embestida en la provincia contra el “tsunami verde” de estudiantes y docentes que defiende la educación sexual integral y la legalización del aborto. Al despido de la docente Romina Molina, del colegio confesional Santa Teresa de Jesús por portar pañuelo verde, lo precedieron acciones de persecución, intentos de sanciones, aleccionamientos de directivos en escuelas públicas e incluso se llegó al exabrupto de querer prohibirse en algunos lugares el uso del pañuelo o el color verde en la vestimenta, por ser parte de una “insignia política” (sic).

La claridad y firmeza de los estudiantes secundarios en sus planteos se asienta en antecedentes de lucha y cuestionamientos a la ley educativa provincial de Schiaretti. En momentos de su sanción en 2011, la rebelión estudiantil copó las calles de Córdoba exigiendo que la religión se aleje de la escuela laica y de la vida de los jóvenes. Ahora, los estudiantes discuten todo y el ataque de la Iglesia devela su temor, sobre todo después de comprobar que ante intentos de sanciones o regimentación en los colegios, los estudiantes y docentes respondieron con pañuelazos o acciones de lucha y denuncia.

El Ministerio de Educación de Córdoba no se pronunció contra estos atropellos antidemocráticos y reaccionarios, a pesar de incluir en las escuelas jornadas de debate sobre la inclusión en la diversidad, izar la bandera LGTB, etc. Sus lazos con el clero develan su política de reforzamiento de la injerencia de la iglesia en el Estado. 

La conducción del sindicato UEPC (Unión de Educadores) tampoco hizo público su pronunciamiento contra la reacción clerical y contra el despido de Romina. En la sede sindical, se realizó un Pañuelazo que fue arrancado por la oposición docente en asamblea, pero inmediatamente la conducción fomentó una acción de los sectores antiderechos, quienes firmarán una carta para que la ley de aborto legal no sea aprobada en senadores. 

Las declaraciones del secretario general Juan Monserrat sobre el pluralismo de UEPC y el respeto a ambas posiciones se inscriben en la misma línea. Son una impostura porque, en realidad, permitir que se expresen los docentes a favor o en contra del aborto es algo que no depende de Monserrat ni de nadie: eso ocurrió y ocurrirá le guste a quien le guste. Distinto es definir un planteo y actuar en consecuencia, cuando son las mujeres trabajadoras que integran las filas docentes en un 80% o más quienes padecen las consecuencias del aborto clandestino, de la violencia de género, los recortes de derechos en todas sus formas y los ataques del estado y la Iglesia. Entonces, ¿se puede estar a favor y en contra de la impunidad, del ajuste o del FMI, al mismo tiempo?

Para conquistar nuestros derechos y repeler las acciones violentas y aleccionadoras del clero y el Estado, es necesario reforzar y multiplicar el camino emprendido por el movimiento de mujeres. Exigimos paro activo el 8 de agosto a UEPC y a todas las centrales obreras. Asambleas en todos los lugares de trabajo y estudio para organizarlo. Impulsamos fuertemente la movilización de secundarios hacia la vigilia del 8 y el estudiantazo del 31, con expresiones de todo tipo en cada lugar del país. Reincorporación inmediata de Romina y cese de aprietes y persecución a docentes y estudiantes. Separación definitiva de la Iglesia del Estado.

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