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3 de agosto de 2018

Legislatura de Tucumán, agente del oscurantismo y del aborto clandestino

La legislatura tucumana mostró nuevamente su carácter oscurantista y reaccionario. Vallada y con fuerte presencia policial sesionó para declarar a Tucumán como provincia “pro-vida”, una expresión usada como coartada para enfrentar la legalización del aborto y los derechos de las mujeres.

Bajo la orden del presidente de la legislatura y vicegobernador, Osvaldo Jaldo, se prohibió la entrada de cualquiera que tenga pañuelo verde. Incluso se llegó al extremo de no dejar ingresar a empleadas y asesoras de legisladoras/es que están a favor del aborto legal. El recinto, por el contrario, se encontraba lleno de los sectores antiderechos.

La normativa que se votó, y que sólo contó con cuatro votos en contra, declara a Tucumán "como ‘provincia Provida’, considerándose política de Estado la defensa de una existencia digna desde la concepción en el vientre materno, hasta la muerte natural implicando ello el desarrollo de programas, actividades y acciones a favor de las Dos Vidas, con el fin de promover su protección, garantizar y hacer operativos íntegramente todos los derechos de la mujer embarazada y del niño por nacer". 

Estos sectores buscan perpetuar el aborto clandestino y defienden la maternidad forzada. Por otra parte, el supuesto interés por la mujer embarazada es un engaño con una población sumida en la pobreza y el trabajo precario donde los únicos beneficiados son los empresarios citrícolas y azucareros. Recientemente, en los medios periodísticos se destacó el crecimiento de comedores y merenderos en distintas zonas por el crecimiento de la miseria. 

No menciona la resolución legislativa una palabra sobre la salud sexual y reproductiva y la educación sexual, simplemente porque ellos las han bloqueado sistemáticamente, al punto que Tucumán es la única provincia que no adhiere a la Ley Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable a 15 años de su sanción. 

En la normativa votada también exhortan a los senadores para que voten en contra el 8A presionando al senador José Alperovich y a Beatriz Mirkin que figuran como indecisos. 

Queda claro que la jugada de la legislatura, en sintonía con los intereses del clero y otros sectores oscurantistas, es presionar de cara a la sesión del 8 de agosto para dar un golpe al movimiento de mujeres. La manera de enfrentarlos es preparar una masiva jornada de lucha para ese día que gane las calles mostrando hasta donde somos capaces de llegar con esta lucha. 
 

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