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5 de agosto de 2018

Más ataques al aborto legal, más y más lucha en las calles

El avance de las presiones de la Iglesia Católica para impedir la aprobación del aborto legal en la Argentina produce un efecto de sinceramiento clerical que atraviesa todos los bloques políticos gobernantes. 

Desde Radio Mitre, en la mañana de este domingo, la senadora del FpV, Silvia García Larraburu, reprodujo de punta a punta un discurso calcado del que impulsa Bergoglio, habló de un sostenimiento extranjero de la posición a favor del aborto legal, afirmó que las pobres no abortan y que la ley sería un instrumento de reforzamiento del macrismo y -desde la emisora de Magneto- anunció su giro de 180 grados hacia la negativa a aprobar el aborto legal. No se privó de tratar de exculpar un voto favorable de CFK a la ley, escudándola en el impacto que otro voto tendría sobre su propio electorado. 

Desde las usinas virtuales de los dirigentes del FpV, no ha salido una sola voz respecto de este enorme golpe a las mujeres emanado desde el riñón de su bloque político y eso que suelen ser personajes muy verborrágicos en las redes sociales.

Mientras la senadora hablaba por la radio, la familia de Liliana Herrera (joven de 22 años del pueblo de Loreto, en Santiago del Estero, madre de dos hijos) preparaba su entierro luego de que en la madrugada del 4 de agosto muriera como consecuencia de un aborto clandestino. 

Liliana y todas las que como ella han muerto, como Marina Campos también en Santiago del Estero o antes Ana María Acevedo en Santa Fe, son la respuesta más terrible y cruel a las mentiras de Bergoglio, los curas voceros del papa y a las de sus genuflexos y despreciables tribunos políticos. Las pobres abortan y mueren producto de prácticas sangrientas producidas en la clandestinidad.

Con su posicionamiento, la senadora del FpV, se inscribe en el campo de Michetti, Pinedo, Elías (senadora tucumana) y el poderoso sector gubernamental que viene trabajando fuertemente para evitar la legalización del aborto en nuestro país.

El kirchnerismo, luego de haber negado el tratamiento del aborto legal durante 12 años, procede a dar una estocada mortal minutos antes del tratamiento en el Senado, sumando el voto número 37 en favor del aborto clandestino de entre los 72 senadores que deben votar el miércoles. 

Sólo habrá ley si algunos senadores cambian o desisten de asistir. Contando con millones de personas movilizadas en la Ciudad de Buenos Aires y en todo el país, nunca hay que descartar estas sorpresas de último momento, porque fue este factor y ningún otro el que obtuvo la media sanción en Diputados. 

Si a alguien le preguntaban hace unos meses atrás si pensaba que el aborto sería ley, la mayoría tendía a contestar que podía pasar Diputados pero que la ley no llegaba ni a discutirse en el Senado. Solo la enorme movilización popular llevó las cosas a este punto..

El kirchnerismo necesita aminorar el daño que su histórica posición clerical, particularmente la encabezada por CFK, produce sobre una base electoral mayoritariamente inclinada en favor de este derecho fundamental para las mujeres. Luego de 12 años de reforzamiento de la presencia de la iglesia en la educación, en la salud y entre los principales resortes del Estado, la unanimidad que se expresaba hasta ahora a favor del proyecto en su minoritario bloque en el Senado e incluso la mayoría que se expresó en su bloque de Diputados, sólo tenían una explicación: la necesidad de no perder a un electorado, que por convicción hacia ese espacio político o por el legítimo odio al gobierno de Macri, se dispone a seguir votando por el kirchnerismo y por Cristina Fernández de Kirchner. Sus principales aliados, como los Moyano, Plaini o el dirigente docente Eduardo López y la cabeza de conducción del sindicato del Subte, entre otros, se disponen a reforzar al clero apoyando la movilización del 7 de agosto desde San Cayetano, una verdadera afrenta al movimiento de mujeres y su lucha. 

Lo cierto de la vuelta en el aire de la senadora por Río Negro (que hace unos meses había pasado del bloque de Pichetto al de CFK, llevando a la ex presidenta a vanagloriarse de dicho salto a través de numerosas fotos que fueron publicadas en las redes y notas periodísticas en el mes de abril), es que se produce en el momento de mayor agudización de la crisis que atraviesa el kirchnerismo y la propia CFK por la causa de los “cuadernos gate” y en momentos en que la Iglesia ha decidido apretar más fuertemente en todos los bloques políticos, explotando en cada uno sus debilidades. 

Insistimos muy fuertemente desde siempre en mostrar que el aborto ilegal, lejos de ser un tema sólo de salud pública, es una herramienta política de primer orden para quienes cumplen un rol exclusivo de contención social frente a los agravios que sufren las masas por parte de los gobiernos. El poder que detenta la iglesia le fue conferido por todas las fuerzas políticas que gobiernan y han gobernado. Eso explica que en el Senado el radicalismo cuente con un cuidadoso bloque clerical, del que saldrán nueve sobre doce votos en favor de mantener al aborto en la clandestinidad.

Sin embargo los millones de personas que están movilizadas detrás de este reclamo constituyen un factor de puja política determinante. En nuestro país, a partir de la persistencia de la organización de las mujeres durante los últimos tres años, no solo se ha abierto la lucha por el aborto legal sino también una lucha de fondo por la separación de la iglesia del Estado, con todo lo que eso implica. Y se ha abierto lo que más molesta a los gobiernos: un enorme ejemplo de lucha para que toda la clase obrera reaccione frente al ajuste y a sus cómplices, sindicales y políticos.

Tenemos que volcarnos todavía con más intensidad a las calles. El crecimiento de la movilización ya es un hecho en los días previos. Rosario duplica la cantidad de micros que se trasladarán a Buenos Aires con respecto a la movilización en ocasión del tratamiento en Diputados; en pueblos y ciudades donde no se hicieron vigilias el 13, las habrá el 8A; el movimiento secundario de Caba -ante las definiciones contrarias al aborto de varios senadores en los últimos días- votó llevar adelante vigilias, desafiando los protocolos regimentadores del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. El movimiento popular brilla por su audacia y valentía. Los representantes parlamentarios y sus fuerzas políticas apenas destellan una tenue luz de cobardías y postraciones. 

Viva la lucha de las mujeres, del movimiento estudiantil y del movimiento obrero.

El 8A nos multiplicamos en las calles de todo el país.
 

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