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9 de octubre de 2018

Las bandas “pro vida” de Mariano Obarrio

Amenazas, denuncias y la intromisión de falsos médicos para impedir un aborto no punible. Crecen las acciones patoteriles de los pañuelos celestes.

El reciente operativo de amenazas, intromisiones, violaciones de la intimidad y demás actos mafiosos en el Hospital Rivadavia pinta de cuerpo entero a los grupos “pro-vida” y su complicidad con funcionarios de la salud pública.

El pasado fin de semana, mientras un grupo liderado por el periodista Mariano Obarrio realizaba un “piquete” frente al Hospital Rivadavia contra la realización de un aborto no punible,  otros integrantes de la banda ingresaron disfrazados de médicos al hospital con el propósito de “disuadir” a la paciente. La misma metodología se habría repetido en otros hospitales, según denunciaron médicos y pacientes: “les dicen que es ilegal, que pueden ir presas, que pueden morir desangradas: las asustan para que se retiren y sigan con la gestación” (ídem). El operativo contó también con la denuncia realizada días antes por “el abogado Marcelo Breide Obeid, autor del libro Vocación del Militar Cristiano (…) para que se investigara si el aborto que estaba por hacerse en ese hospital porteño era o no un delito”, y con una pintada amenazante que rezaba (valga el término) “no al aborto en el hospital Rivadavia. Médicos se las vamos a cobrar”. Finalmente, la banda oscurantista no logró la suspensión del aborto legal.

El episodio del Hospital Rivadavia mostró en primer lugar el accionar ilegal y persecutorio de los “objetores de conciencia” al interior de la salud pública. Como denunció Guido Arinci, médico de ese hospital y miembro de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir, “alguien de acá adentro les pasó el dato y violó el secreto médico y el derecho a la intimidad de las mujeres. Su estrategia es lograr que no vengan a solicitar un aborto legal al sistema público por miedo a quedar expuestas (…) Tensan y exponen las historias de las pacientes públicamente para volver a empujarlas a la clandestinidad”. Vanina Biasi, dirigente del Plenario de Trabajadoras, señaló en twitter: “Que Obarrio flashee con ser un superhéroe fetal, sería solo joda si no fuera porque varios como él forman una logia que se organiza al interior del sistema de salud y de la justicia. Hay que empezar a interpelar a directores de hospitales y ministros. #AbortoLegal”.

Obarrio, alcahuete del gobierno macrista, pinta de cuerpo entero a la campaña #SalvemosLasDosVidas, que lo designó como una de sus principales caras mediáticas. A través de sus columnas en La Nación y sus publicaciones en redes sociales da rienda suelta a sus opiniones fascistizantes, desde el encubrimiento del crimen de Gendarmería contra Santiago Maldonado y sus elogios a las Fuerzas Armadas repudiadas tras la dictadura y el genocidio hasta su apoyo al ultraderechista Jair Bolsonaro, que pugna por la presidencia de Brasil con invectivas contra homosexuales, los negros y las mujeres, con el padrinazgo de los militares.

El asedio se integra a una larga cadena en el período reciente. En San Juan, médicos y otros dieron una ingesta a una niña discapacitada y violada de 14 años para posponer el aborto y se abalanzaron sobre la camilla para impedirlo; en Malargüe (Mendoza), el Concejo Deliberante prohibió el aborto no punible contemplado por ley nacional desde 1921; en la bonaerense San Miguel, la intendencia expulsó a una médica y a una trabajadora social por poner carteles de “Ni Una Menos” y denunciar violencia obstétrica, al tiempo que el Hospital Municipal Larcade se negó a entregar preservativos en forma gratuita, en violación de la ley 25.673. Son solo algunos de los casos.

Los grupos oscurantistas, que han mostrado una capacidad de movilización muy inferior a la de la marea verde por la legalización del aborto, se apoyan en el golpe impuesto a la lucha por el aborto legal a manos de los bloques patronales que dominan el Congreso, para buscar aún mayores retrocesos en los derechos de las mujeres. Explotan para ello sus lazos con el poder político, que en muchos casos integran directamente –desde el cambiemita porteño Rodríguez Larreta, que se hizo exorcizar en público, hasta el pejotista chaqueño Domingo Peppo, participante del Encuentro de Pastores por la Defensa de la Vida. El desarrollo de la campaña #ConMisHijosNo, contra la Educación Sexual laica y científica que reclaman miles y miles de estudiantes en colegios laicos y también confesionales, es inescindible de los pactos de las iglesias católicas  y evangélicas con Macri, Vidal y otros gobernantes, quienes les prometieron bloquear las iniciativas en este sentido a cambio de la ayuda clerical en la “contención” social.

Embestidas como estas refuerzan la necesidad de retomar el hilo de la movilización callejera por el aborto legal y el conjunto de las reivindicaciones del movimiento de mujeres. En esa perspectiva, el Plenario de Trabajadoras desarrolla, y llevará al Encuentro Nacional de Mujeres, su planteo de impulsar una campaña por una consulta popular vinculante por el aborto legal.

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