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25 de noviembre de 2018

Violencia contra la mujer y Estado capitalista

La cifra de un femicidio diario, las tasas de embarazos entre niñas y adolescentes que al menos registra 3.000 nacimientos anuales de gestaciones llevadas a término o la constatación de que entre el quintil más pobre de la sociedad las mujeres representamos el 70% de esa franja más castigada, en la que la brecha salarial salta a más del 40% son, definitivamente la muestra de que el Estado capitalista ha educado desde su creación bajo los principios de una particular opresión y explotación hacia la mujer.

Hoy es el día internacional de acción contra todas las formas de violencia hacia las mujeres. Rememora el asesinato de las “mariposas” Mirabal por parte de la dictadura de Trujillo en República Dominicana. Un asesinato político del Estado contra tres mujeres que se rebelaron contra la barbarie criminal impulsada por el imperialismo.

Las mujeres en nuestro país, nacidas aquí o no, descendientes de pueblos originarios o de europeos, las migrantes, las ocupadas,  las desocupadas y precarizadas, las pibas de los colegios, la comunidad LGTBI,  son las protagonistas de una rebelión contra la violencia del Estado desde hace 3 años que alumbró un despertar de este movimiento en otras partes del mundo.

La violencia contra la mujer no es acción natural ni desvio cultural nacido de la nada. El Estado capitalista hunde sus raíces en ella. La iglesia, los partidos del régimen, los gobiernos educan en ella, porque el fomento de la violencia entre pares es un instrumento de dominación económico, político y social de primer orden y fundamental para garantizar la tasa de beneficio del capital.

Las organizaciones que defienden el régimen de explotación, se inscriben en el llamado “neoliberalismo” o en el nacionalismo, sostienen las bases materiales y sociales de la violencia estatal.

En este nuevo aniversario que será coronado con una movilización callejera en todo el país y en el mundo, la principal batalla es la de defender las aspiraciones del movimiento de mujeres sin arriar banderas ni colocar sus demandas en un plano secundario.

Si el ataque a la “derecha neoliberal” no es con un programa definido de guerra contra ella, entonces es una estafa que busca que seamos el vehículo de un pasamanos en el poder del Estado, otorgando privilegios a un puñado de burócratas para que defiendan intereses contrarios a los de las mujeres. La falacia de punta a punta que representa este artilugio es la base política sobre la que está montada el “Volveremos 2019”.

Si la alianza es con la iglesia, no lo es con las mujeres.

Si la alianza es con el FMI, entonces no es con las pibas ni con las trabajadoras, no importa cuánta teoría sociológica barata se esgrima para justificarla.

Brasil es un testimonio cercano de esta advertencia politica. #EleNao es el grito de las mujeres brasileñas que hoy se ven obligadas a poner el cuerpo contra el fascismo que llega al poder precedido por la derechización completa del propio PT, la ejecución de un brutal ajuste de su parte y luego la parálisis ante el golpe de estado contra su gobierno y contra la detención de Lula.

La Cámpora, en boca de su máximo referente “Cuervo” Larroque ha defendido que no hay propósito ni programa en ellos que implique luchar o fomentar la separación de la Iglesia del Estado.

La propuesta de CFK , primero de no enojarse con la iglesia para luego pasar a poner en pie una monumental falacia al respecto de las creencias populares de los que rezan o no rezan, para finalmente fomentar la coexistencia entre verdes y celestes constituye un operativo político contra las niñas y mujeres.

Las recientes promesas de sostenimiento de negociaciones con el FMI por parte del bloque político que quiere encabezar una alianza para destronar a Cambiemos, van poniendo sobre la mesa un programa de ataque a las mujeres, que, de la mano de la Iglesia y del FMI no tiene más que destinado hambre, miseria y resignación para las mujeres.

No buscamos edulcorar nuestras penurias, no aspiramos a que las sometidas sigan siéndolo con un plan social unos pesos por encima de los actuales, ni con discursos progres con vivencias y realidades reaccionarias. No hay margen para combatir la violencia contra la.mujer sin combatir a los gobiernos que defienden intereses capitalistas sostenidos sobre la opresión a las mujeres.

Esta operación política se puso en marcha el mismo día que las iglesias con la anuencia de todos los bloques políticos patronales a excepción del FIT, sancionó la derrota parlamentaria del aborto legal.

El intento de punto final a la rebelión de la ola verde, que se gestó con movilizaciones masivas, paros nacionales e internacionales y la maduración de la lucha contra la Iglesia está en marcha y vamos a combatirlo. La marcha contra la violencia, el #8M y el Encuentro Nacional de Mujeres de La Plata seran testimonio de luchas políticas en el seno del movimiento de mujeres y de acciones.

El ajuste en curso que tanto profundiza las violencias contra las mujeres es el fruto de una politica macrista acompañada fielmente por los y las gobernadoras peronistas, por la dirección de los sindicatos burocráticos y por la contención social que fomentan organizaciones ligadas al clero.

La lucha conciente e independiente de estos sectores es la llave para avanzar en nuestras demandas.

Este 25 de noviembre puede ser el puntapié de la organización de un gran paro internacional de mujeres para el próximo 8M sobre la base de un programa claro de acción y lucha contra los ajustadores de todos los colores y latitudes.

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