fbnoscript
28 de noviembre de 2018

¿A quién le molesta el lenguaje inclusivo?

A propósito del fallo de la RAE contra el término "todes" y sus repercusiones.
¿A quién le molesta el lenguaje inclusivo?

Foto: Gerardo

Este miércoles se conoció que la Real Academia Española ha rechazado la incorporación del término “todes” por considerarlo innecesario a su libro de estilo de la lengua española. Tampoco ha aceptado los duplicados, como “todos y todas”. La RAE sostiene que el masculino no excluye a las mujeres. Las mujeres y las disidencias sexuales, especialmente la juventud, que sí. El veto de la RAE va a trasmano del movimiento, del cual importantes contingentes se expresan con la E y la X en su cotidianeidad porque lo entienden como la forma de comunicarse de manera no discriminatoria. De hecho, se han vuelto necesarias para muchos sectores –incluidas campañas del gobierno– para “empatizar” con ese movimiento.

Este aspecto se pone aún más claramente de manifiesto al observar las repercusiones de la decisión de la RAE. Los titulares que han elegido Clarín e Infobae (“La RAE pone un límite al lenguaje inclusivo”) y el editorial de La Nación son ejemplares al respecto.

Saludar su rechazo, es decir, que los términos lingüísticos que ha generado el movimiento de lucha por los derechos de las mujeres y las disidencias sexuales para expresarse sean “legalmente indebidos” no es defender una forma de comunicarse ni la supuesta “relación de los hispanohablantes con el mundo”, como dice La Nación. Es cierto que la lengua no “es culpable de la invisibilidad de la mujer o el relegamiento de la mujer” pero festejar una lengua que bloquee el lenguaje que esas mujeres han construido -¡en nombre de una lengua en la que la versión en masculino nos contenga!-, opera en favor de la invisibilidad y el relegamiento de la mujer y de las disidencias sexuales, que son las que efectivamente molestan a La Nación. Así lo explicita, cuando sostiene que la aceptación de “todes” infundiría la noción de que “la demagogia con grupos minoritarios” (sic) “tiñe” a una sociedad “más lógica y que está más en sus cabales de lo que se nos quiere hacer creer”. ¿De qué sociedad habla La Nación? En esa misma edición, La Nación da cuenta de un sinfín de episodios que lejos de demostrar una “sociedad lógica y en sus cabales”, vivimos en una sociedad infestada por la violencia, producto de las desigualdades, opresiones, injusticias y descomposiciones de todo tipo que genera y sobre la que se sostiene el régimen social.  

Sin lugar a dudas, la popularización del término “todes” o la batalla por visibilizar en el plano del lenguaje a las mujeres y disidencias sexuales con la incorporación de las versiones femeninas de los términos a la hora de escribir o hablar o convertir a la letra O en una E o X es un emergente de la lucha del movimiento de mujeres por sus derechos, que ha cuestionado las raíces profundas que la opresión de género tiene en el régimen social y todas sus expresiones culturales, comportamientos sociales, etc. Las expresiones con la E y la X se han convertido en símbolo de la lucha por nuestros derechos, como ocurre con el pañuelo verde.

La Nación festeja que la RAE no aceptara el término “todes” porque se opone a esa transformación social en favor de nuestras reivindicaciones. Son los sectores del poder y aliados a la Iglesia católica que defienden una sociedad que las mujeres y disidencias sexuales “deslucimos”. En la misma resolución, la RAE aceptó “guasap” y “youtubero” por intereses económicos y necesidades empresariales. No se trata de “respetar mucho la lengua” sino de la defensa de un status quo por parte de estas instituciones conservadoras. El “equilibrio” que defiende La Nación lo derribaremos con la lucha de las mujeres y los y las trabajadores y trabajadoras y reemplazaremos su sociedad capitalista, clerical, opresiva, discriminatoria, misógina, violenta y heteronormativa por una sociedad socialista. 

En esta nota:

Compartir

Comentarios