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13 de diciembre de 2018

La entrevista a Juan Darthés en el programa de Mauro Viale: la peor defensa

Esta tarde, Juan Darthés utilizó las cámaras de A24 para revictimizar a Thelma Fardín, la actriz que denunció haber sido violada por su compañero de tira durante una gira, en un hotel de Nicaragua, cuando ella tenía 16 años y él, 45. La entrevista fue replicada por el resto de los noticieros televisivos y sitios webs. En minutos, la imagen de Darthés apesadumbrado colmó las pantallas de televisión, redes sociales y los sitios de noticias.

La entrevista, sin duda, forma parte de una operación para intentar contrarrestar el impacto generado por la denuncia de Thelma y sus compañeras de Actrices Argentinas.

En la versión de Darthés, habría sido la adolescente quién tocó la puerta de la habitación del actor y se le “insinuó”. La estrategia de Darthés es presentarse públicamente como víctima, angustiado y deprimido, con el objetivo de galvanizar a sus seguidores e intentar quebrar a por lo menos un sector de la opinión pública a su favor. Darthés sabe que para las mujeres víctimas de violencia acreditar los hechos en la justicia es una lucha que implica superar no solo trabas y condicionamientos sociales y psicológicos que generan la culpabilización en la víctima, sino también poderes judiciales y políticos adversos a las luchas de las mujeres y la consideración de la opresión de genero a la hora de llevar adelante el juicio y fallar. Para superarlos, el apoyo popular y la movilización social son fundamentales. Tras ello, Darthés critica al movimiento de mujeres y Actrices Argentinas, por avalar y dale legitimidad a la denuncia de la víctima. “Cómo no le van a creer si avalan cosas que no saben si son ciertas”. “Ya se pusieron en el lugar de Thelma”, dice a cámara Darthés, “la gente me juzgó. Yo estoy muerto”. Mención aparte merece en su relato haberle dicho a Thelma “vos tenés novio”, como si el problema en una relación sexual entre ambos fueran los supuestos sentimientos de otro varón en cuestión y no que Thelma era menor de edad y él le llevaba 30 años. Darthés insinúa un complot en su contra cuando carga sobre sus espaldas con al menos otras cuatro denuncias por acoso. El mismo día de la entrevista, por la mañana, Darthés pegó el faltazo a la audiencia de conciliación que tenía citada con Calu Rivero, la coprotagonista de la telenovela Dulce Amor, quién lo acusó de abuso durante las grabaciones y a raíz de lo cual Darthés le inició una demanda por daños. El contraataque psicopático parece ser el modus operandi del actor.

El discurso de Darthés representa un nuevo agravio contra Thelma, pero también un ataque por elevación al movimiento que ha acompañado la denuncia y encabeza la lucha por los derechos de las mujeres en general. No casualmente los ´celestes´ se han volcado en defensa de Darthés. Los mismos que aplauden la legalización del ´gatillo fácil´ invocan garantías constitucionales y la presunción de inocencia contra la denuncia de las actrices. Acusan a la colectiva de Actrices Argentinas de tener intereses políticos contra el gobierno nacional, ya que el actor participó de campañas oficiales –aunque también lo han hecho elencos kirchneristas. Por caso, el inefable Gabriel Levinas “cuestiona” en las redes la difusión alcanzada por la denuncia de Thelma frente a la poca atención que habría concitado una denuncia contra uno de los hijos de Milagro Sala. El pañuelo celeste le ha servido de eje de reagrupamiento a reaccionarios de toda laya, especialmente excitados por el ascenso de Bolsonaro en Brasil. No se trata de que “no le creen” a Thelma, sino de un ataque al movimiento verde que ha irrumpido y ´contagiado´ a mujeres de todo el mundo con su lucha, y especialmente enfrenta a los intereses de la Iglesia católica y sus pactos con el Estado argentino.

Estos ataques deben ser repudiados, por Thelma y en defensa del movimiento de mujeres que la acompaña y que lucha por sus derechos. 

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