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17 de diciembre de 2018

Los amigos celestes de Juan Darthés

Los amigos celestes de Juan Darthés

Foto: Flor Guzzetti. Movilización ´celeste´ durante el debate del aborto legal en Diputados.

“Un 80 por ciento de los comentarios en la web sobre las denuncias de Thelma Fardín son machistas”, informó “Observatorio web” a través de su cuenta de Twitter, en un hilo elaborado sobre la base del análisis de los comentarios en las páginas de La Nación, Clarín e Infobae. Luego, en el desarrollo, explica que un 30% de los comentarios apuntó a criticar fuertemente al colectivo de actrices, mientras que un 25% ataca a Thelma. Clarín levantó la denuncia de la página Observatorio Web en una nota, sin realizar el más mínimo análisis sobre el fenómeno.

Los “celestes” han tomado en sus manos la defensa de Darthés, luego de la renuncia de su abogada y de Fernando Burlando, a contrapelo del enorme apoyo social para Thelma, creando una burbuja de ataques contra el movimiento de mujeres en las redes sociales. ¿Quién empuja la burbuja? Las iglesias, un sector del Gobierno, los activistas del movimiento “con mis hijos no te metas”, etc. Fundamentalmente la misma usina de difamaciones que actuaron contra el aborto legal, es decir ONGs de cuño católico financiadas por el Estado.

No es que nadie se pueda sentir sorprendido por ello, después de que hemos escuchado en el Congreso de la Nación sostener que los espermatozoides atraviesan la porcelana: la capacidad de manipulación burda de este sector está totalmente probada. Sin embargo, no deja de ser significativo el ataque, porque es una nueva demostración de que el movimiento contra el derecho al aborto viene a defender el reforzamiento de la opresión de la mujer en todos los planos, también frente a los abusos y violaciones.

Los que denuncian al colectivo de mujeres se ensañan con los pañuelos verdes de las actrices. “¿Qué tiene que ver la denuncia de una violación con el derecho al aborto?”, preguntan. Todo tiene que ver, porque el derecho al aborto se transformó en un reclamo de masas de la mano de la lucha contra todo tipo de opresión de la mujer, contra los femicidios, las violaciones, la discriminación laboral o la opresión de los colectivos LGTB. Esta reacción coloca en el banquillo de los acusados todo el aparato de regimentación social que es un pilar de la opresión del régimen capitalista. Por eso la iglesia y sus voceros “celestes” lo defienden a capa y espada; y si esto implica dar rienda suelta a violadores y abusadores, tanto mejor: así aprenderán las adolescentes a no andar “provocando” con pollerita y shorts cortos.

Un sector del aparato de trolls del gobierno es parte activa de la ofensiva. Se puede comprobar mirando los grupos del oficialismo, por ejemplo “Leucoperiodismo”, donde campean los defensores de Darthés con todo tipo de mentiras. Una de ellas es que la denuncia sería instrumentada por el kirchnerismo contra los actores “macristas”.

Sin embargo, deberían tomar nota de que Cristina misma llamó a incorporar a los “pañuelos celestes” a su movimiento, lo que en la actualidad significa llamar a incorporar no sólo a los enemigos del aborto legal, sino a los responsables del bloqueo de la Educación sexual, a los que cobijan a los abogados defensores de pedófilos y a los defensores de violadores en todos los ámbitos, como es este el caso. El aparato de redes del gobierno busca entre otras cosas impedir que el sector del PRO que defendió el derecho al aborto y que se guardó en cuarteles de invierno luego de su rechazo levante la cabeza. El modelo “Bolsonaro” de la bala y la biblia opera a full en las redes, dentro de Cambiemos.

Por eso, no llama la atención que este sector refuerce la denuncia contra Thelma con argumentos punitivistas extremos. Esto también es instructivo, porque los enemigos jurados de la organización de las mujeres han salido a plantear la “castración química” o la pena de muerte de los violadores, que, eso sí, deben ser denunciados sigilosamente para eludir la “condena social” del movimiento de mujeres. La presentación muestra a las claras de qué forma el reforzamiento del aparato del estado, en términos represivos es un factor de contención del propio movimiento y la organización de las mujeres. Ninguna pena para los violadores va a cambiar las características de un régimen social y de un Estado que se apoyan sobre el sometimiento de las mujeres. Lo que sí puede cambiar la situación es la organización, la movilización y la acción directa de miles de mujeres tomando la palabra en las calles y en las plazas, tal como viene ocurriendo.

Enfrentar la reacción de la iglesia y los pañuelos celestes es una tarea de primer orden para los trabajadores, porque no se limita a una crítica al derecho al aborto sino que incorpora todos los elementos de un planteo fascistizante y represivo contra las mujeres y contra todo el pueblo.

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