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28 de enero de 2019

1F: jornada de lucha nacional contra las violencias

Salgamos a las calles contra los femicidios y en defensa de los abortos no punibles

El 2019 empezó mostrando la peor cara de la descomposición del régimen social para las mujeres y niñas de este país: en promedio, asesinaron a una mujer cada 28 horas y hubo tres denuncias de violaciones grupales a niñas que no superaban los 15 años. Por otra parte, en Jujuy, la iglesia y el Estado intervinieron a la par para forzar la continuidad del embarazo de una niña de 12 años que fue violada, se opusieron al legítimo derecho de la niña y su madre que requirieron una ILE (interrupción legal del embarazo) y le impusieron una cesárea. La beba que nació producto de este experimento murió a los dos días.

Femicidios: El Estado es responsable

Las cifras de un femicidio cada 28 horas en lo que va de enero hablan por sí solas. Esta ola de violencia que mujeres y niñas enfrentamos solo se explica a partir de la responsabilidad política de un Estado que con sus acciones convalida estos ataques.  En todos los casos de mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas,  había denuncias previas, perimetrales que nunca se cumplían y botones anti-pánico que no funcionaron o funcionaron mal. En el caso del femicidio de Agustina Imvinkelreid, el responsable fue un hombre “defensor de las dos vidas”,  denunciado por su ex mujer por violencia de género y por sus vecinos como un acosador de las jóvenes del lugar. Angelina Cáceres de 13 años, estuvo desaparecida 34 días en Resistencia, Chaco; cuando su padre y su hermana fueron a hacer la denuncia el mismo día de su desaparición, en la comisaria le dijeron que “seguro se fue con un noviecito”, y tardaron más de 10 días en activar la búsqueda.  Son solo dos ejemplos que muestran que la violencia “machista” tiene un origen social y que cumple una funcionalidad política: el disciplinamiento de toda la población mediante el sometimiento de mujeres y niñas.  Es imposible obviar el hecho que de que esta situación se da en el marco de un brutal ataque del gobierno y la oposición contra las masas, expresado en los despidos, suspensiones, ajuste y tarifazos.  A la hora de evitar una respuesta de conjunto, el beneficio de imponer el terror generalizado en nosotras –más de la mitad de la población- es invaluable.

 

El caso de Jujuy y cómo arruinar las dos vidas

El poder político y el clero jujeño en su totalidad se unieron una vez más contra los derechos de una menor de 12 años embarazada producto de una violación que requirió lo que le corresponde por ley desde 1921: el acceso a un aborto no punible. El flagelo de la niña y su madre, que comenzó con la violación por parte de un vecino de 60 años, continuó con un recorrido hacia el horror de un sistema de salud vaciado y para colmo, atravesado por la injerencia clerical. Ocurre que ellas fueron a un centro de salud a las pocas semanas de la violación y en el lugar le diagnosticaron un simple dolor estomacal. El embarazo recién se descubrió alrededor de las 23 semanas. Allí aún se podrían haber activado los protocolos de ILE, pero -con el aval del ministro de Salud Gustavo Bouhid- tanto el director del hospital Paterson de San Pedro como el director de Maternidad del Hospital Materno infantil, donde fue trasladada la menor, se negaron a hacerlo. Permitieron además la realización de un escrache de pañuelos celestes en la puerta del Hospital, liderado por la diputada radical Gabriela Burgos, y facilitaron a esta diputada y a representantes del obispo César Fernández el ingreso a la sala donde estaba internada la niña, lo que constituyó una grave violación de la privacidad de la víctima. Así, manipularon a la familia y dilataron los tiempos para forzar una cesárea que terminó de la peor manera: la bebe murió a los dos días. Antes de ello el propio gobernador de Jujuy Gerardo Morales dijo que “una familia importante” adoptaría a la recién nacida. Estamos ante un caso claro de intervención política y clerical sobre el cuerpo de una niña, violentando todos sus derechos, en un frente reaccionario y oscurantista que nace de las entrañas del Estado y del régimen social.

 

La reacción del movimiento de mujeres: hacia un 8M de todas las luchas

Las respuestas del movimiento de mujeres y la diversidad no se hicieron esperar. Importantes concentraciones de mujeres en Jujuy y en  todo el país, salieron a repudiar esta brutalidad, sumando también en las denuncias la cifra casi diaria de los femicidios. En preparación hacia un 8 de marzo que promete ser nuevamente histórico, en CABA para este 1° de febrero se convocó a una movilización que irá a Plaza de Mayo a denunciar todas estas violencias. En Jujuy, Córdoba y algunas localidades del Interior de la provincia de Buenos Aires también habrá acciones y marchas.

Luego de la negativa del Senado a la legalización del aborto, desde varios sectores se pretendía que volviéramos a nuestras casas, y en el mejor de los casos, esperáramos 2019 para “votar bien”. Sin embargo, el movimiento de mujeres terminó el 2018 con una importantísima acción en repudio al fallo indignante que absolvía a los femicidas de Lucía Pérez, y arrancamos también este año movilizadas en las calles, repudiando la ofensiva clerical y oscurantista que abarca el incumplimiento de derechos conquistados, como el aborto no punible en caso de violación, hasta la justificación del crimen de mujeres por sus acciones (¿Qué hacía en ese lugar a esa hora? ¿Cómo estaba vestida?, etc.). Dicha ofensiva se enmarca en una embestida de conjunto contra los trabajadores y trabajadoras de este país, que se expresa a nivel continental, como ocurre en Brasil con Bolsonaro. Por eso será fundamental preparar una jornada continental este 8 de marzo que nos muestre de pie frente a esta escalada que atenta contra nuestras vidas.

Uno de nuestros desafíos es unir nuestros reclamos con los del conjunto de la clase obrera, donde también cada vez más sectores salen a luchar. El acampe de casi dos meses de Interpack en lucha contra los despidos, las luchas de lugares como Pilkington, Sport Tech, ex Nidera y el INTI son también expresión de la resistencia de la población frente a estos ataques. Los responsables son los mismos: el oficialismo, la oposición y las patronales, en alianza con todos los sectores reaccionarios y conservadores que buscan defender sus privilegios en el medio de una crisis económica y social de enorme magnitud, como las iglesias católica y evangélica. Todos ellos (y ellas) buscan descargar sobre nuestras espaldas los costos económicos y sociales de esa crisis y será en las calles, organizadas de manera independiente como los enfrentaremos

 

 

1F: jornada de lucha nacional contra las violencias Salgamos a las calles contra los femicidios y en defensa de los abortos no punibles https://loom.ly/Vy2aXFU

Posted by Plenario de Trabajadoras on Monday, January 28, 2019

Basta de femicidios. El Estado es responsable.

Efectiva implementación de los abortos no punibles

Fuera la Iglesia de la salud y la educación. Separación de la Iglesia y el Estado.

Fuera Gustavo Bouhid y todos los funcionarios cómplices de la injerencia clerical

Por Educación Sexual laica y científica en todos los niveles educativos

Aborto legal, seguro y gratuito

Consejo Autónomo electo por las mujeres. 

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