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18 de febrero de 2019

Defendamos la asamblea de mujeres y la organización del 8M

Por Corresponsal

La asamblea de mujeres de CABA que debe organizar el Paro Internacional de este 8M y sus consignas, atraviesa una crisis que pone en evidencia la batalla política que el movimiento de mujeres tiene por delante.

La asamblea contó nuevamente con una cantidad muy nutrida de participantes. Desaparecieron de ella, sí, las caras de diputadas de Unidad Ciudadana, de mujeres del riñón de las burocracias sindicales que, en pleno armado electoral, no quieren aparecer asociadas a demandas que el clero y la burguesía miran con malos ojos.

Romina del Plá, diputada y dirigente Nacional del PO, se hizo presente e intervino teniendo que soportar, mientras lo hacía, las agresiones de parte de sectores kirchneristas ligados al colectivo Ni Una Menos, a Ammar y al Frente Patria Grande. Este bloque comparte no sólo su trabajo político por el triunfo del PJ o de alguna de sus variantes para el 2019, sino que admiten los pactos con el clero de parte de su referente política, se llaman a silencio sobre la disposición pactista con el FMI por parte de Kiciloff, encubren los ajustes de las y los gobernadores peronistas y defienden la prostitución como trabajo e incluso a organizaciones denunciadas por proxenetismo.

En la asamblea se desarrollan posiciones en las que el kirchnerismo, el PCR, el Frente Patria Grande y las voces que hablan por las CTA intentan ocultar la responsabilidad que todos los gobiernos tienen con relación a la realidad de las mujeres. Estas corrientes buscan convertir un “Fuera Macri” en un “Hola Cristina y Bergoglio”, “Hola Felipe Solá” y en general en “Hola PJ”, borrando a estos sectores políticos de cualquier responsabilidad sobre la opresión que viven las mujeres.

Por iniciativa del Plenario de Trabajadoras-PO, el conjunto del FIT, el MAS y el MST, propusimos a la Asamblea un texto en el que denunciamos los pactos de la burocracia sindical, reclamamos un paro nacional a las centrales sindicales y en el que hacemos responsable a Macri, los gobernadores y el FMI del ajuste, la precarización y la profundización de las condiciones en las que se desarrollan las violencias contra las mujeres. Otros bloques de izquierda como algunas integrantes de la Campaña contra las violencias también denunciaron el rol de los opositores pejotistas en la lucha por los derechos de las mujeres. Este es el camino que el distraccionismo K busca obturar armando provocaciones.

En el afán de desviar los debates políticos de fondo, los sectores kirchneristas que participan de la asamblea montaron una provocación en la última asamblea prohibiendo la palabra a un sector del feminismo Radfem.

La provocación, que partió de una periodista defensora del Frente Patria Grande, conducido por el clerical Juan Grabois, y secundada por las integrantes de Ammar, detrás de acusaciones de fascismo, evitaron que un grupo de jóvenes tomaran la palabra e incluso agredieron físicamente a alguna de ellas.

Provocación al servicio de la distracción política

El sector al que se le impidió la palabra adhiere a un “feminismo radical” que se identifica con la lucha contra la explotación sexual y sostiene que no pueden homologarse las opresiones que viven las nacidas biológicamente mujeres con las que han adoptado esa identidad (trans), llegando a colocarse en un campo profundamente reaccionario contra toda o todo trans, y contra “el varón”.

La semana anterior esta acción de provocación había sido dirigida contra la izquierda, manipulando la lista de oradoras de manera grosera y armando barras para agredir a quienes defienden intereses diferentes. Ante la campaña de denuncias sufridas, y luego de aprovecharse de las manipulaciones de una de las integrantes de su colectivo, ahora que la provocación contra las Radfem las ha expuesto de manera pública, el colectivo NUM (Ni Una Menos) emite un texto “soltando la mano” a una de las suyas.

Lo que está en debate no es la integración de las disidencias a nuestro movimiento –por parte de una asamblea que volvió a pronunciarse como “de mujeres, trans, travestis y no binaries”. Lo que realmente está en discusión es si la asamblea que organiza el paro del 8 va a estar amañada a los intereses electorales de una facción de la burguesía, o tiene que ser una asamblea que abrace las demandas y las aspiraciones del movimiento de mujeres, y no claudique en ninguna de sus reivindicaciones en nombre de intereses que nos son ajenos.

Los sectores del movimiento de mujeres que buscamos el éxito de nuestro movimiento contra el ajuste de Macri y de los gobernadores, contra todas las formas de violencia que el Estado promueve y convalida, como la educación sexual discriminatoria y funcional al capital que se imparte en las escuelas, el aborto clandestino, el trabajo precario y una infinidad de realidades materiales e ideológicas que el régimen fomenta para reproducirse, tenemos que defender el espacio asambleario y la gran acción que debemos protagonizar el 8M, clarificando fundamentalmente entre las pibas que el año pasado protagonizaron la ola verde, el rol político que cada corriente ocupa.

Abajo los pactos con el FMI. Basta de ajuste de Macri y las y los gobernadores.

Separación de la Iglesia del Estado. Consulta Popular para imponer el aborto legal.

Basta de femicidios. Por un Consejo Autónomo de mujeres que bajo la dirección del movimiento de mujeres arranque el aumento presupuestario e implemente la asistencia y todas las demandas de las mujeres.

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