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26 de febrero de 2019

Cristina Fernández de Kirchner, celeste desde la cuna

En el marco de la promoción de la figura de Cristina Fernández de Kirchner como la de una líder política que reagrupa en torno suyo de manera “amplia”, un portal de noticias de internet informó que el secretario de Cultos del municipio de Hurlingham, el evangélico Gustavo Legname, sería parte del desfile de instituciones y personas que desde hace un tiempo se suceden en el Instituto Patria.

La “noticia” se viralizó con cierta velocidad. Sin embargo, aunque la ex presidenta finalmente concretara la reunión con el funcionario de la gestión del kirchnero-pejotista Juan Zabaleta, la “noticia” no pasaría exactamente por ese evento, porque sería la reunión de gente que ya integra el mismo espacio político.

Iglesias evangélicas y partidos patronales

El crecimiento de las diferentes confederaciones evangélicas se viene dando desde hace muchos años y encuentra su punto fuerte en la crisis del catolicismo y en el apoyo de gobiernos entre los que se encuentran de forma destacada los de Néstor y Cristina Kirchner. 

Al mismo tiempo, las iglesias que se corresponden con el apoyo más abierto al gobierno de Cambiemos y que tuvieron su mayor exposición durante el debate parlamentario del aborto legal, son aquellas que están nucleadas en la Asociación Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera), que hoy representan a no más del 25% de las iglesias evangélicas del país. La Federación de Iglesias Evangélicas y la Confederación de Iglesias pentecostales nuclean a una mayoría de templos.

No obstante, la idea de que las personas que rodean a los templos evangélicos son el instrumento sin fisuras del aparato organizado que los dirige contra iniciativas como la del aborto legal, es absolutamente irreal y paralizante. Bajo esta lógica, no habría condiciones ni oportunidades para atraer a todo un sector a luchas justas como la del aborto legal, algo que es absolutamente falso.

Peronismo y evangelismo

El apoyo o el trabajo común entre el peronismo en todas sus vertientes con las iglesias evangélicas viene de larga data y a esta fidelidad política le rindió homenaje el municipio más grande del país, La Matanza, que en noviembre del año pasado luego de consagrar el 31/10 como el Día de las Iglesias Evangélicas matanceras, festejó la iniciativa kirchnerista con un gran festival en el que intervinieron Fernando Espinoza y Verónica Magario.

El presidente del PJ bonaerense e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, fue vocero antiderechos frente al Congreso, en una de las convocatorias de este sector. Mientras esto ocurre su gestión se llena de denuncias contra sus funcionarios del Polo Audiovisual, Pablo Yotich y Maximliano Giusto por la violación de la ahora fallecida Natacha Jaitt o las denuncias de la ex mujer y de una empleada contra Mariano Mera Figueroa, sobrino de los Urtubey y funcionario de la intendencia.

Por su parte, los evangélicos patagónicos que llevan más de 50 años instalados en la zona, tienen un predominio muy fuerte y un entrelazamiento absoluto con los gobiernos peronistas. Sólo en Chubut se calcula que hay una presencia de no menos de 400 templos evangélicos y el propio intendente de Trelew, Adrián Maderna, pertenece a este culto.

En tierra kirchnerista, en la provincia de Santa Cruz, los gobiernos de Néstor Kirchner se entrelazaron de manera permanente con la Iglesia católica y también la evangélica. La primera representante que el ex presidente Néstor Kirchner puso en el Consejo Nacional de las Mujeres fue Pimpi Colombo, quien votó en contra de una ley de acceso a los anticonceptivos a toda la población a través de los hospitales de la ciudad y de la unión civil, mientras fue legisladora. Desde estas tierras, Cristina Kirchner se llevó a la Rosada al evangélico Ricardo Quintana, presidente del Partido de la Gente, promovido por estas iglesias cristianas.

El Estado es la gran fuente de financiamiento directo e indirecto de este tipo de iglesias. A través de la tercerización de la asistencia a presos, mujeres violentadas y niñas y niños institucionalizados, el Estado sostiene y estimula el crecimiento de estas sectas. Este cuadro se agrava frente a las crecientes denuncias de pedofilia, las cuales aún no han podido materializarse contra el Estado que es el que prohíja pedófilos entregando en sus manos a las niñas y niños más vulnerables.

Desde la cuna

El promotor de la “noticia” sobre la reunión en el Instituto Patria, Gustavo Legname, es un funcionario kirchnero-pejotista que fue a exponer al Congreso contra el aborto legal. Algunos medios caracterizaron que fue la intervención que mostró “los argumentos más endebles e insólitos en algunos casos”. En las últimas elecciones se ubicó en las listas de Florencio Randazzo, junto al Movimiento Evita, que promocionaba al candidato.

Cristina es “celeste” desde la cuna. Su trayectoria política estuvo siempre anudada a los destinos de las iglesias Católica y Evangélicas. Disculpen quienes se hayan confundido por el hecho de que ella votó a favor del aborto legal el 8A. Esa acción sólo se explica por nuestra potencia. Gran parte de su base electoral junto a miles de personas en todo el país, se lanzó a las calles sin tapujos a pelear por los derechos democráticos de las mujeres. Ella no podía cargar con ese costo. Ahora es el momento de sacar todas las conclusiones y de seguirla en la calles sin claudicar.

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