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28 de febrero de 2019 | #1538

[Editorial] #8M: Parazo internacional por las mujeres

“Pañuelazo” del 19 de febrero en Congreso
[Editorial] #8M: Parazo internacional  por las mujeres

Foto: Juan Diez

Masivas asambleas de mujeres trabajadoras, estudiantes y de disidencias, preparan el paro y la movilización del día internacional de la Mujer trabajadora en todo el país. Ellas son la expresión del enorme movimiento de lucha que, durante 2018, puso a millones de personas en las calles por el aborto legal.

La carestía de vida sumerge a miles de mujeres en la indigencia. Esta realidad es enfrentada por la enorme organización piquetera que ocupa las calles contra el hambre, los tarifazos y por trabajo genuino. Las luchas obreras contra los preventivos de crisis de empresas que buscan explotar la situación para avanzar en una reforma laboral por partes y contra despidos y cierres de fábricas se enfrentan a la completa postración de las conducciones sindicales de la CTA y de la CGT.

El año 2019 abrió con un femicidio cada 28 horas. En la provincia de Jujuy, del gobernador de Cambiemos, Gerardo Morales, y en la de Tucumán, del gobernador kirchnero-pejotista Juan Luis Manzur, se suceden las torturas contra niñas violadas a las que se les deniega el acceso al aborto legal.

Presupuesto para las mujeres

Desde el gobierno nacional pretenden aparecer dando respuestas al movimiento de mujeres, cuando en realidad se operan profundos ataques. El Instituto de las Mujeres, que dirige la feminista radical Fabiana Tuñez, y los ministerios, usan el magro presupuesto destinado a erradicar la violencia contra las mujeres para privatizar la asistencia y hacer clientelismo. Desmantelan los sectores estatales y precarizan a trabajadoras que deben asistir a otras tan castigadas como ellas mismas.

Esta realidad nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de poner en pie un Consejo Autónomo de las mujeres en lucha, que garantice la asistencia y defienda el programa integral de las mujeres. Los reclamos de presupuesto para organismos que dependen de instancias gubernamentales que ajustan y promueven la violencia contra las mujeres, llevan a la frustración y crean expectativas en instituciones y sectores a las que las mujeres debemos combatir.

Aborto legal y separación Iglesia-Estado

Las mujeres movilizadas logramos colocar en el centro de la escena política reclamos como el del aborto legal, la educación sexual laica e integral y la separación de la Iglesia del Estado, demandas que en este año electoral se erigen como verdaderos obstáculos para las estrategias políticas de alianza con diferentes cultos, por parte de todas las fracciones políticas de la burguesía. La alianza con las iglesias es una confesión de que buscan anestesiar a los ajustados, contenerlos, regimentarlos.

La preocupación del gobierno, que tiene la difícil tarea de abrir las sesiones ordinarias buscando ocultar la brutal crisis económica y social sobre la que está sentado, y el ajuste y el sufrimiento que le impone al pueblo, es ofrecer alguna agenda de interés para las mujeres, el único movimiento cuyas aspiraciones repercuten en las calles, como ocurrió con la gran lucha por el aborto legal. Por estos días, Elisa Carrió ensaya en los medios hablar de una “consulta popular” por el aborto para el año próximo, confesando que sólo la mueve correr el tema de la actualidad y remover los “estorbos” (la lucha de las mujeres) de la contienda electoral. Para patear el reclamo, el diputado Daniel Lipovetsky declaró a Cadena 3 que la reglamentación obliga a hacerla en año no electoral, lo que es falso.

Al kirchnerismo, por su parte, no hay crisis de la Iglesia católica que lo mueva de su alianza con el Vaticano, que ha llevado a sus dirigentes a presentar la lucha por el aborto legal como “distracción” y a declarar que la separación de la Iglesia del Estado no es un objetivo de su proyecto político. A esto, se suman las declaraciones de CFK promoviendo la unidad entre celestes y verdes. Este proyecto político seguirá garantizando los privilegios de la curia, como ocurrió durante sus doce años de gobierno.

Iglesia y crisis

El momento de golpear a la Iglesia es ahora. La crisis que atraviesa esta institución reaccionaria debe ser usada para avanzar en nuestros derechos. Francisco Bergoglio y su protección a la pedofilia ha quedado al desnudo en la última cumbre que consagró una orientación de encubrimiento. Apenas 24 horas después, la curia argentina repuso el estado clerical al cura abusador Emilio Lamas, y el mundo entero supo que hace dos meses el “niño” mimado del papa Francisco, George Pell, fue condenado por abuso sexual infantil.

El lugar que no ocupe nuestra lucha será ocupado por iglesias evangélicas, a las que pejotistas y macristas recurren hoy para complementar el poder debilitado del catolicismo. Esta conducta, por parte del PT en Brasil, abrió el camino al empoderamiento del evangelismo reaccionario que hoy es sostén del fascista Bolsonaro.

El gran golpe a este poder es la conquista del aborto legal. Removamos todos los obstáculos que las aliadas clericales le imponen al movimiento y pongamos ya en marcha la exigencia de una consulta popular vinculante por el aborto legal, construyendo comités de militancia en cada barrio y lugar de trabajo, arrancando a nuestras compañeras y compañeros de clase del disciplinamiento reaccionario de todas las iglesias.

Sin encubrimientos: golpe al kirchnero-pejotismo

Las asambleas en todo el país se enfrentan el intento político de amordazar al movimiento para convertirlo en base de apoyo para el reagrupamiento electoral pejotista. Al servicio de esta política se colocan debates distraccionistas con el “feminismo radical” para hacer pasar otras claudicaciones.

La orientación que pretende reducir la denuncia sobre la realidad que viven las mujeres y sobre el ajuste a la denuncia contra Macri, exculpando a los y las gobernadoras, y que significa una ruptura con definiciones políticas que en el pasado nos llevaron a reafirmar la independencia de todos los gobiernos (Fuera Macri-Hola Cristina), ha sufrido un duro golpe de la mano de una acción común de la izquierda, que denunció la impostura e impulsó un texto común exigiendo el paro a las centrales sindicales y denunciando el ajuste de Macri, los gobernadores y el FMI. Se abrió paso un planteo “anticlerical, antimperialista y anticapitalista”.

Por su parte, las conducciones sindicales de la Corriente Federal se borraron completamente de las asambleas de mujeres y se disponen ahora a firmar un documento común frente a la marcha con la misma metodología que el año pasado las llevó a conspirar contra la propia marcha en Buenos Aires, armando un tapón en la 9 de Julio para impedir el paso de la movilización. De la complicidad con el ajuste, la marcha a Luján y las alianzas con la Iglesia, no se vuelve.

Las CTA “autónoma” y yaskista, que celebran actos colocando una virgen en sus estrados, aseguran que convocan al paro, pero sus gremios de base no conocen una sola asamblea ni ninguna acción de promoción de las demandas de las mujeres trabajadoras. Las burocracias quieren convertir el paro en un ritual ideologicista y abstracto sobre los derechos de las mujeres, y se niegan a elaborar un pliego de demandas que coloquen la acción sindical al servicio de la conquista de mejores condiciones de vida para las trabajadoras.

Paramos contra los tarifazos, despidos y el incremento de la edad jubilatoria. Por el salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, por las licencias que faciliten la recargada vida de las cuidadoras de niños y adultos, y que promuevan la división de estas tareas y el acceso a dispositivos de socialización de la crianza de los niños como clubes, centros culturales y del cuidado de adultos. Paramos por el aborto legal al que tienen derecho de acceder en cada obra social las mujeres trabajadoras y en cada hospital y dispositivo de atención. Paramos por el trabajo genuino para las desocupadas y para las precarizadas en cooperativas de trabajo. Paramos para que se promuevan y reglamenten las licencias por violencia de género. Estas demandas obligan a las conducciones sindicales a actuar y por eso son silenciadas detrás de los intentos de armar “paros” sólo de mujeres, como si nuestra lucha estuviera dirigida a que las mujeres nos dirijamos a nosotras mismas. La lucha de las mujeres no es una pelea segregacionista, lejos de esto, es una causa que debe unir a la clase obrera detrás de la comprensión de que la violencia de género es un instrumento de la explotación capitalista para poder profundizarla en un medio regimentado.

El frente único por los derechos de las mujeres, la pelea contra el ajuste y por la consulta popular por el aborto legal, la lucha contra el desvío que las fracciones patronales y clericales quieren imprimir al movimiento de mujeres es una tarea urgente frente al único movimiento que en estos años ha luchado masivamente en las calles.

8M: paro activo nacional por los derechos de las mujeres y de toda la clase obrera. Abajo el ajuste de Macri, los gobernadores y el FMI. Consulta popular vinculante por el aborto legal ya. Basta de femicidios. Separación de la Iglesia del Estado.

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