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7 de marzo de 2019 | #1539

Mujeres: otra vez a las calles

8M: convocatoria y debates
Mujeres: otra vez a las calles

La lucha por los derechos de las mujeres es una lucha por el futuro de la humanidad

El armado de la convocatoria del 8M en todo el país se lleva adelante en reuniones masivas, en las que priman los debates políticos entre diferentes corrientes que integran este amplio movimiento de mujeres. Las consecuencias de la gran movilización por el aborto legal que pusimos en pie se hacen sentir en la masiva organización de las mujeres.

La lucha contra el ajuste de Macri y de los gobernadores, y los pactos con el FMI que prosperan en América Latina; la pelea por el aborto legal y la educación sexual que suponen ir a fondo en la lucha por la separación de la Iglesia del Estado, y la pelea contra los despidos y la flexibilización laboral, están en el centro de la escena.

Mientras escribimos estas líneas, un nutrido grupo de mujeres pone en pie la Comisión de Mujeres y Familiares de los trabajadores de Fate, para plantar bandera contra el recurso preventivo de crisis de la patronal, contra las amenazas de despidos y en defensa de las condiciones de trabajo. Esta es la clase obrera que pone de relieve que sobran reservas de lucha, tantas como burócratas sindicales que buscan frenarlas.

Kirchnerismo clerical

Las corrientes kirchneristas o filo-kirchneristas, que se ausentaron de las calles, buscan eliminar la denuncia contra los gobernadores peronistas que estuvo siempre presente en este movimiento, y plantean que la lucha por la separación de la Iglesia del Estado no sería central. Es que impulsan un frente político con el Vaticano como recurso para volver al gobierno. El “Fuera Macri” de este sector, es un “Hola Cristina, Bergoglio y el FMI”, al cual hasta el gurú económico de Cristina Kirchner le prometió honrar los compromisos macropejotistas.

En este campo, el sector más activo no es el núcleo duro del camporismo, el cual definitivamente está debajo de la cama. No quieren aparecer cercanas al movimiento de mujeres que reclama la ruptura con el clero y el aborto legal.

Las impulsoras de esta impostura política son el Frente Patria Grande, La Mella, el PCR, la CCC y grupos menores como la CR, ruptura del PCR que cada día se acerca más al viejo tronco partidario.

En la asamblea de la Ciudad de Buenos Aires, las más empecinadas en obturar la denuncia contra los gobernadores del PJ son las militantes universitarias de La Mella/Frente Patria Grande, encabezado por el clerical Grabois. Quieren convertir al paro de las mujeres en una plataforma electoral pro-clerical.

Por su parte, la agrupación de mujeres “Ni Una Menos” de la Ciudad (existen diferentes núcleos en el país identificados con esta nominación) ha resuelto desviar el debate político central para presentar a las Radfem trans excluyentes, como las responsables de los males que vive la comunidad trans en la Argentina. La impostura supera todos los límites cuando se adjudica a este reducido grupo la responsabilidad que sólo tienen los gobiernos, el Estado capitalista y sus representantes políticos, al respecto de la discriminación que viven y de la expectativa de vida de la comunidad, que está en los 35 años. Quienes apoyan a los gobiernos capitalistas, como ocurre con el Ni Una Menos, sólo usan a este grupo para distraer al respecto de que son sus propios votos los que refuerzan alternativas políticas que fomentan las alianzas con las iglesias, discriminan y reprimen a todo lo que consideran diferente, explotan económicamente a la comunidad trans y luego la descartan.

Para estos sectores, como lo confesó alguna integrante del Frente Patria Grande en los medios, la lucha por el aborto legal contra la Iglesia sería distraccionista este año. Es sencillo: han decidido, con fines electorales, unirse a la Iglesia a la que el año pasado repudiamos masivamente. Nos quieren vender que a la reacción macrista se la combate con la reacción clerical. Que sigan de largo.
Con las alianzas políticas que refuerzan al clero y a sus aliados pejotistas no hay ni habrá aborto legal y se reforzarán todas las formas de discriminación contra las mujeres y las disidencias de género.

Frente de lucha

En el campo de la izquierda, por primera vez, se está desarrollando un frente de acción común concentrado en evitar esta usurpación del feminismo pejotista y clerical. Este frente unido, que denuncia a las direcciones sindicales clericales que se niegan a llamar al paro o que buscan confinarlo a un asueto, fue plasmado en un texto propuesto por el PdT, reclamando el paro contra el ajuste y por el aborto legal. A su vez, impedimos la impostura de no denunciar a los gobernadores del peronismo y de silenciar las luchas en curso. Esta posición común se alcanzó a partir de un cambio de orientación de algunos grupos de izquierda. En el pasado, estos sectores acompañaban el ocultamiento de las responsabilidades del conjunto del régimen, con el argumento de que así se vehiculizaba mejor la lucha contra el macrismo.

Será sobre la base de la clarificación, y no de la disolución política, que podremos advertir las maniobras que intentan cancelar la lucha por el aborto legal, y desviar al movimiento para convertirlo en el apéndice de una facción clerical y patronal del movimiento.

Paro de las y los trabajadores

La burocracia impulsa la división para diluir el carácter de la jornada, y evitar que unamos fuerzas por demandas como el salario igual al costo de la canasta familiar, los jardines para tener a los niños en lugares adecuados en horario laboral, las licencias por violencia de género, el derecho al acceso a todos los niveles de los escalafones o el trabajo genuino para las miles de mujeres que trabajan en la más absoluta precariedad.

Las mujeres representamos a la mayoría de la población que es objeto de la peor de las formas de opresión que se desatan sobre los explotados al servicio del capital y sus intereses minoritarios. No queremos dirigir guetos de mujeres sino al conjunto de la clase obrera con el mejor de los programas: sustraer a nuestras hermanas y hermanos de clase de la podredumbre en la que el régimen sumerge a la mayoría de la población. Esta es la causa más noble que podemos encarar.

La lucha por los derechos de las mujeres es una lucha por el futuro de la humanidad y cualquier intento de parcelarla, está destinado a llevarla al fracaso.

El 8M pugnamos por un gran paro de toda la clase obrera por los derechos de las mujeres y bajo su dirección. Exigimos el cumplimiento de las reivindicaciones y luchamos por remover de las conducciones sindicales a las y los aliados del clero y de las patronales.

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