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16 de marzo de 2019

La CTA y el 8M: no aclares que oscurece

Por Amanda Martín Tribuna Docente, Sec. Adjunta Ademys

La gran movilización de mujeres que recorrió las calles del país el 8M representó un gran impulso para todo el movimiento obrero, que soporta los despidos, suspensiones y rebajas salariales. Con el lema “paramos porque el ajuste de Macri y les gobernadores pauperiza nuestras vidas” se resume la convocatoria al paro trabajada en cada asamblea semanal de mujeres.

Esta movilización, sin embargo, sufrió el boicot de las conducciones sindicales de la CGT y la CTA, cuyo episodio más notable fue negarse a colaborar con el financiamiento del sonido del acto en Plaza de Mayo.

Las recientes declaraciones de la secretaria de género de la CTA Yasky, Estela Díaz, confirman estos hechos. Díaz ensaya en el reportaje con Infonews (10/3) una diferenciación entre los paros “tal como se los entiende en general” de los “paros feministas”, una distinción hecha a los meros efectos de justificar para estos últimos casos la ausencia de medidas efectivas, reservándoles un lugar simbólico. Pero cualquier paro que se precie de tal exige el abandono de tareas en aras de alcanzar sus objetivos. La diferenciación de Díaz sólo busca dar cobertura a la política de tregua con el gobierno y a los vínculos con el clero.

Por otra parte, dice Díaz, “nos señalan a las centrales como responsables del pago del escenario y demás. Absurdo. Nunca jamás nos comprometimos a pagar nada de eso. Sí a colaborar, como siempre”. La realidad es que los sindicatos como ATE, UTE, textiles, entre otros, estaban anotados como parte de las delegaciones representativas que las centrales mismas propusieron para el acto. Desde ese lugar se asume el compromiso del sostenimiento del mismo. Incluso el dinero se recaudó en un local de la CTA. Pero a último momento, estos sectores se bajaron aduciendo desacuerdo con el documento leído. El tan mencionado documento denunciaba, como el año pasado, cómo afecta la crisis a las mujeres, las responsabilidades políticas, el reclamo central por el aborto legal y un conjunto de reivindicaciones históricas.

El documento, como todos los años, es resultado de un debate en comisiones semana tras semana. Nunca fueron a las asambleas a debatir consignas, propuestas, documentos, sino que apostaron a que fracase todo. Tal como hicieron el año pasado ubicando sus columnas en la 9 de Julio, sin dejar avanzar a la movilización central.

En el boicot de la burocracia pesan las elecciones y las alianzas que tejen estos sectores kirchneristas y centroizquierdistas con el PJ y el Vaticano. Estas direcciones quieren arrastrar a las mujeres detrás de los gobernadores como Manzur y Urtubey, en nombre de un frente electoral contra Macri. Quieren se abandone la lucha en las calles por el aborto legal, la educación laica, en función de su estrategia de rearmado PJ-kirchnerista.

Pero la respuesta a tamaño boicot no se hizo esperar. La alejada y vaciada “columna sindical” tuvo que escuchar el comienzo de la lectura del documento común en el acto, que gracias al aporte solidario de las mujeres movilizadas logró solventar parte de los gastos, y arrancó un estruendoso grito en Plaza de Mayo. Una prueba de la potencia de esta  gran lucha de las trabajadoras que recorre todo el país y el mundo.

Para que la marea verde no se detenga debemos superar a estas direcciones sindicales. Nuestra tarea es la lucha de la clase obrera ahora: por el paro activo de 36hs como inicio del plan de lucha hasta la huelga general para derrotar el ajuste del gobierno de Macri, el FMI y también los gobernadores. Por una plan de lucha y consulta popular para arrancar el aborto legal ya.

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