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16 de mayo de 2019

“El organismo de la mujer no está preparado para manejar un colectivo”

A propósito de los dichos misóginos del secretario general de la UTA Rosario.

Las declaraciones del secretario general de la UTA de Rosario, Manuel Cornejo, fueron repudiadas por su contenido misógino pero no así por su alcance burocrático. “No tenemos ningún problema de que trabajen mujeres pero si me preguntan yo creo que el organismo de la mujer no está preparado para manejar un colectivo o un camión (…) hay muchos mujeres en el transporte, en tareas administrativas”, abundó el hombre a quien le consultaron el tema frente a la denuncia de un grupo de mujeres al gobierno municipal que reclaman que la empresa Movi sólo suma choferes varones.

Las mujeres son responsables

Este planteo no sólo atrasa, es una defensa cerrada de las patronales del transporte y en particular de la empresa Movi que es la empresa municipal de transporte, una fusión entre la empresa Semtur (Sociedad del Estado Municipal para el Transporte Urbano de Rosario) y la empresa Mixta de Transporte de Rosario SA. La misma simboliza la política del transporte urbano de pasajeros de parte de la gestión “socialista” de Mónica Fein, que procedió a estatizar quebrantos, dar subsidios y aplicar sistemáticos tarifazos, los cuales sólo mermaron por el periodo electoral. Recordemos que el concejo municipal de Rosario votó darle poderes extraordinarios al poder ejecutivo para que actualice dos veces al año el precio del boleto, convirtiendo al de Rosario en uno de los más caros del país – cerca de los $25 y sin diferenciación por tramos.

Estas patronales súper explotan a los choferes de colectivos y por ese motivo rechazan incorporar personal femenino, al que le corresponde las licencias específicas que Cornejo refiere como “problemas de ausentismo” y que habrían explicado incluso la crisis de la empresa de trasporte “Victoria”. “Eran todas mujeres, no sé si queda una” dice el burócrata en relación a esa empresa, dando cuenta de que no dieron ningún respaldo a las trabajadoras a quienes les asiste el derecho de usufructuar las licencia por maternidad y por cuidado de familiar enfermo, que son tareas adicionales que absorben las trabajadoras y que las patronales intentan descargar de lleno sobre la familia obrera sin reconocer siquiera las licencias. A Cornejo no lo vimos jamás sensibilizado por esto.

Nada tiene que ver la “fuerza física” ni el problema del stress o la inseguridad que afecta a todos los seres humanos y hacen a las condiciones de trabajo y no de género. Detrás de esta visión “machista-romántica” de la trabajadora, se esconde el reparo de una burocracia de salir a pelear por las demandas femeninas de la clase obrera que han abandonado en la UTA desde hace rato. Y no sólo las femeninas. En el mismo reportaje en el cual Cornejo es consultado sobre el paro del 29 de mayo, luego de que la UTA carnereara el del 30 de abril, el periodista consulta sobre los descuentos que hubo a quienes pararon ese día y el burócrata le responde: “descuentos va a haber seguro, los trabajadores tenemos derecho a parar y las empresas a descontar. Pero este es un paro de la CGT, no de Moyano” remata, sin dar entender si por ese motivo no defendió a los trabajadores afectados antes o peor aún, si piensa organizar el rechazo a cualquier intento nuevo de las patronales a sancionar el legítimo derecho a huelga.

Debates superados: resta superar a la burocracia sindical

Estos dichos atrasan porque retroceden de un debate político y sindical superado a mediados del siglo XIX al interior del movimiento obrero entre marxistas, sindicalistas y anarquistas, cuando la introducción de la maquinaria incorporó a la gran industria a las mujeres y la infancia (favorece el reemplazo de la fuerza física por la fuerza mecánica) motivando acalorados debates sobre si se debía excluirlos o protegerlos de las terribles condiciones de trabajo que imperaban mediante una legislación específica.

El tema también estaba motivado por el acrecentamiento de la competencia que significaba la introducción de la mano de obra femenina e infantil, que recibía una remuneración mucho más baja en condiciones de explotación mayores, deprimiendo el salario de los obreros varones y presionando contra los derechos laborales adquiridos, lo que desencadenó no pocas acciones de protesta contra la incorporación de las obreras mujeres a las fábricas y talleres de parte de los obreros.

Marx y Engels fijaron todo un programa de acción, colocando no solo el derecho sino también la necesidad de que las mujeres se incorporen a la explotación capitalista como una forma de romper el cerco doméstico en el que estaba encerrada la mujer e incentivaron su organización sindical y política, en primer lugar en las organizaciones socialistas que nacieron abrazando la lucha por la emancipación de las mujeres. El tema siguió en debate principios del siglo XX con las corrientes llamadas “maternalistas” que anidaban en distintos partidos políticos, y que planteaba excluir a las mujeres de las labores obreras para preservarlas en tanto madres, considerada la tarea “más encumbrada” y que “más enaltece” a las mujeres. Es evidente que el carcamán de la UTA atrasa y mucho.

El único cuerpo que no está preparado para atender las demandas laborales es el cadáver insepulto de la burocracia sindical. Por un congreso de bases con mandato del movimiento obrero. Paro activo de 36 horas y plan de lucha. Fuera la burocracia sindical. Por una nueva dirección en los sindicatos. Abran paso a las luchadoras.
 

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