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3 de junio de 2019

#NiUnaMenos: marchemos en todo el país

Romper con el FMI y conquistar el aborto legal
Por Corresponsal
Plenario de Trabajadoras

El 3 de junio es un día de intervención directa de las mujeres en la lucha contra todas las formas de violencia. La precarización laboral, la desocupación, el ajuste, las paritarias a la baja son el gran objetivo al servicio del cual se desarrolla un régimen de violencia y regimentación del Estado sobre las mujeres, que son obligadas a  padecer el aborto clandestino, los femicidios, la discriminación y todo tipo de obstáculos para lograr su emancipación social y económica.

Con una economía regida por el FMI no hay NiUnaMenos. 

El FMI -al cual los Macri y los Fernández prometen compromisos de pago- busca extender la precarización laboral a toda la clase trabajadora, e imponerle un ingreso asistencial. La reforma laboral y previsional que intenta consagrar busca justamente estandarizar un ingreso social.

Esta tarea es concretada a través del Estado, que homologa -con la anuencia sindical- paritarias como la de las empleadas domésticas: más de un millón de mujeres cuyo ingreso por realizar un trabajo de fuerza durante 8 horas es equivalente a un tercio de la canasta familiar actual. Otras 60 mil están bajo un régimen laboral como el de las obreras textiles, cuyo ingreso mensual también se ubica en los 14 mil pesos. Miles en todo el país complementan otros ingresos sin registración con un plan social al que el Estado somete a numerosas trabajadoras, junto a la estigmatización social que fomenta contra las  “beneficiarias” de dicho ingreso. Un 37% de la población femenina económicamente activa está bajo un régimen laboral sin registración. Un 60% de los hogares monoparentales son sostenidos por las más pobres dentro de la clase obrera, las mujeres. La brecha salarial entre hombres y mujeres en la franja más pobre de la sociedad salta del promedio de 27% a un 43% en contra de las mujeres. Es ante esta ausencia de cualquier activación económica que florecen el negocio de la prostitución y el de la trata de personas, regenteados por diferentes eslabones del Estado.

En este medio y bajo estas condiciones las protagonistas de la ola verde por el aborto legal, la gesta callejera más grande la historia de las mujeres en la Argentina, debemos atender nuestro programa:  el derecho al acceso a la vivienda, al trabajo genuino, al salario mínimo igual al costo de una canasta familiar, a la independencia económica, al acceso al sistema de salud sin discriminación ni de género ni de clase, al aborto legal, seguro y gratuito, a la educación sexual integral  y el derecho -también denegado- a una maternidad deseada. Para terminar con la barbarie de un femicidio diario, de que una de cada cinco niñas sea abusada por mayores en la infancia, para poner fin a las vejaciones y huellas físicas y psicológicas de la violencia interpersonal e institucional, debemos luchar a fondo contra las causas de esta barbarie.

El papel reaccionario de los pactos con las iglesias

Las iglesias reportan un enorme beneficio a las políticas de ajuste y se benefician económicamente por cumplir este rol. La lucha de la marea verde por el Aborto Legal puso de relieve este rol reaccionario. El Estado financia de manera privilegiada a instituciones que fomentan la lucha contra la “ideología de género”, desde donde ejecutan de manera masiva abusos sexuales contra niños, fomentan un encubrimiento sistemático en favor de abusadores, llaman a silenciarse a las mujeres que sufren la violencia doméstica, y discriminan a la diversidad de género. Los acuerdos tanto del gobierno nacional como de los gobiernos provinciales, y de todos los bloques políticos patronales, con estas instituciones los colocan en las antípodas de la defensa de los derechos de las mujeres.

El llamado a unir pañuelos verdes y celestes de CFK, luego de ofrendar al Vaticano un voto clave contra el aborto legal en el Senado, mostraron la determinación de remover al reaccionario Macri con armas reaccionarias. El abuso contra la infancia es una forma extrema de la educación en el sometimiento hacia los débiles que propugnan estos sectores, cualquier alianza con ellos determina un grado de responsabilidad con esta brutal realidad.

Ganemos las calles por nuestros reclamos

Las reivindicaciones de las mujeres deben ser defendidas por las organizaciones de masas. Dentro de los gremios y de los sindicatos tenemos que abrirnos paso con nuestro programa de igualdad real en el acceso a los escalafones, igualdad salarial, dispositivos como jardines y juegotecas para los niños de las y los trabajadores, licencias que permitan transitar de forma menos dura la asistencia a mayores y menores, la extensión de las licencias por maternidad y paternidad, las licencias por violencia de género con efectiva implementación. Al ocultamiento de estas demandas por parte de las direcciones sindicales de la CGT y de la CTA -incluso de aquellas que más demagogia hacen con la cuestión de la mujer como en estatales, bancarios o judiciales- tenemos que combatirlo con la puesta en pie de agrupaciones clasistas que encabecen la lucha por este programa y desnuden la demagogia al servicio de la postración sindical.

Para terminar con todas las formas de violencia este 3J levantemos en alto el programa integral de las mujeres, el cual es incompatible con los pactos con el FMI y con las iglesias.

En el campo de las elecciones, este programa que está en la plataforma misma del Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Batallaremos por él en todas las instancias que abre el movimiento de mujeres, incluyendo el Encuentro de Mujeres y disidencias, que está siendo atacado por los agrupamientos que buscan frenar a las mujeres en lucha sacrificando nuestras peleas en el altar de sus acuerdos con el PJ y el clero.

Vamos este 3J a levantar bien alto las banderas del programa de defensa de las mujeres trabajadoras, las estudiantes, las amas de casa, las precarizadas, las más golpeadas por este régimen de hambre.

Fuera el régimen del FMI. Basta de ajuste y represión.

Aborto Legal. Separación de las iglesias del Estado.

Ni una menos. El Estado es responsable.

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