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18 de octubre de 2019

La conducción kirchnerista del CEFyL, con la burocracia organizadora del Encuentro de La Plata

Adaptada a sus lazos con el clero.

Como todos los años, desde la Comisión de Mujer, Diversidad Sexual y de Género (CMDSyG) y les consejeres de la Izquierda al Frente de la Facultad de Filosofía de la UBA, conseguimos presupuesto para que les estudiantes de Filo podamos asistir al 34° Encuentro en La Plata. Este año, se sumó al viaje la nueva conducción del centro de estudiantes (CEFyL), El Colectivo (que componen La Cámpora, Nuevo Encuentro y la Mella). 

Desde hace años la comisión organizadora del Encuentro (PCR / Patria Grande) maniobra con los recorridos de la marcha final para evitar que la misma pase por la intendencia y por la catedral, para que no se exprese allí la denuncia de las mujeres al poder político y el clero y se plantee el reclamo de la separación de la Iglesia y el Estado.

Este año, el manejo burocrático de la comisión organizadora se vio claramente expuesto a lo largo de todo el Encuentro. Uno de los ejemplos de esto fue la cerrada negativa a incorporar en el mismo las demandas de las mujeres de pueblos originarios, que actualmente tienen algunas referentes acampando en el Ministerio del Interior en reclamo de sus reivindicaciones.

Por primera vez en la historia de nuestro centro, el CEFyL movilizó en la marcha final junto con la comisión organizadora oficial, en un recorrido que evitó cualquier tipo de denuncia a la iglesia o al poder político. Es que las agrupaciones del colectivo integran partidos que gobernaron el país y que gobiernan provincias en alianza con el clero (PJ, Kirchnerismo) y que actualmente, con Alberto Fernández a la cabeza, operan para devaluar el reclamo del aborto legal con una despenalización trucha.

En los planes del futuro presidente está la inclusión en su gabinete del gobernador tucumano antiabortista Juan Manzur y la colaboración de las iglesias católicas y evangelistas en la contención de la población ante la crisis y el hambre. La ola verde que viene haciendo historia y rompiendo los cercos que el régimen pretende imponernos no debe ser indiferente a esta cuestión.

La izquierda y gran parte de les integrantes de la Comisión Directiva planteamos la importancia de que nuestro centro marchara junto con el amplio sector del Encuentro que rechaza los pactos de los gobiernos y la comisión organizadora con el clero.

Las estudiantes de Filo, que el año pasado salimos a luchar incansablemente por el aborto, hicimos nuestro el reclamo de separación de la Iglesia del Estado y pintamos para nuestras movilizaciones un pañuelo naranja gigante que colgamos debajo del verde.

El recorrido de la marcha no es una cuestión meramente de logística, es la manifestación de una agenda política. Como jóvenes, somos la generación que tiene el desafío de arrancar el aborto legal entre otras tantas cuestiones. Para hacerlo, debemos desprendernos de todas las ataduras que nos impiden luchar por nuestros derechos plenamente.

Entendimos también que era clave marchar en rechazo al avance de las empresas y el Estado sobre los pueblos originarios, que reclaman en el Ministerio del Interior contra la militarización de sus tierras y la depredación ambiental.

Para justificar la movilización junto con la comisión organizadora, la conducción del centro pintó el fantasma de un panorama represivo aterrador, con el objetivo de desalentar cualquier intención de movilizar a la Catedral. Por otro lado, planteó la necesidad de mantener “la unidad del encuentro” pero, ¿de qué unidad hablamos? En La Plata no vimos otra cosa que un encuentro dividido, donde el PCR (en la comisión organizadora) operó para impedir la generación de instancias autoconvocadas.

¿Unidad con quién? ¿Con las mismas que plantean que pañuelos celestes y verdes somos todas encuentreras? Levantar una unidad en abstracto no es otra cosa que el planteo encubierto de que todes marchemos detrás de un armado político que pretende descargar la crisis sobre les trabajadores, les desocupades con el discurso de que “todes tendremos que hacer un esfuerzo”.

Kirchnerismo, peronismo y PCR pretenden que mantengamos una unidad para colocarnos detrás suyo y dejando atrás reivindicaciones históricas del movimiento.

Este será uno de los tantos debates que atravesará el movimiento estudiantil de la facultad. La próxima conducción del centro está alineada no solo a las autoridades sino también al futuro gobierno de Fernández-Fernández.

Tendremos el desafío de organizarnos y luchar para hacerle frente al ajuste que se viene. Las mujeres y disidencias somos y seremos las más afectadas por el ajuste, tendremos también que continuar organizades y en las calles, trazando una agenda y un plan de lucha.

No permitamos que nos manden a nuestras casas o a esperar. En Filo debemos pelear por la creación de una sala de cuidados infantiles, formación ESI en los profesorados, un protocolo con presupuesto y participación estudiantil, el pase a planta y salario digno para todes les trabajadores de la facultad, acondicionamiento del bañe y horarios de cursada aptos para estudiantes con hijes, entre otros reclamos urgentes.

Llenemos de participación la Comisión de Mujer, Diversidad Sexual y de Género. Continuemos organizades de forma independiente por nuestros reclamos.

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