fbnoscript
8 de noviembre de 2019

Las mujeres del Líbano, en las primeras líneas de la lucha contra el régimen

Las calles del Líbano siguen siendo el escenario de multitudinarias manifestaciones. Millones de personas se lanzaron a las calles el pasado 17 de octubre contra el deterioro en las condiciones de vida y el ajuste que el gobierno pretendía imponer sobre las masas. La masiva e histórica movilización que ya se llevó puesto al Primer Ministro Saad Harir continúa en desarrollo, porque la que la originó es un cuestionamiento al conjunto del régimen que ahoga a las masas en la miseria y la violencia.

Las mujeres del Líbano fueron protagonistas el domingo pasado de una masiva movilización. Se han colocado a la vanguardia de la lucha: plantan cadenas de mujeres unidas por los brazos al frente de las manifestaciones, para evitar avanzadas represivas; organizan barricadas y alzan sus consignas con voz firme y valiente. Ya no hay vuelta atrás. Representando la mitad de la población, sufren desde el fin de la guerra civil (1975-1990) la opresión de un régimen que las ubica como objetos de posesión de sus progenitores y esposos. Por eso, han incluido en las demandas de esta gran gesta popular la lucha para que los padres no puedan casar a sus hijas menores, como permite actualmente la ley. También exigen poder transmitir la nacionalidad a sus hijos si se casan con hombres extranjeros, matrimonio civil con igualdad en derechos de herencia, el fin de las violaciones intra-maritales, divorcio y custodia de los hijos.

En los gritos de lucha de estas mujeres se siente el valiente impulso de sacarse de encima todo un régimen de opresión que garantiza la pauperización de las masas trabajadoras y un cuadro legal bestial de sometimiento a las mujeres.

Su lucha es también la de la clase obrera

Como sucede cada vez que las mujeres se ponen en lucha y hacen temblar la estantería que sostiene todas las herramientas de dominación, aparecen en escena supuestas “empoderadas” postuladas como un ejemplo a seguir. En el Líbano es el caso de la Ministra del Interior, Raya el Hassan, que es parte del régimen opresor desde el año 2009 e intenta colocarse como vocera de la necesidad de incorporar un cupo femenino en el gobierno. Con esto se busca canalizar el profundo cuestionamiento al régimen y transformarlo en un pedido de reforma de gobierno.

Lo cierto es que las movilizaciones y huelgas de trabajadores desbordan la situación del país y apuntan la bronca sobre el régimen en su conjunto. Las masas libanesas tienen la grandiosa oportunidad de patear el tablero y llevarse puesto a un régimen que garantiza las ganancias imperialistas a costa del trabajo de las mayorías y el sometimiento de las mujeres.

 

En esta nota:

Compartir

Comentarios