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16 de noviembre de 2019

Alberto Fernández y el caso Belén

La presencia del presidente Fernández en la presentación del libro "Somos Belén" es sin dudas el resultado de la Ola Verde y de un movimiento de mujeres que supo inaugurar un ciclo de luchas por los derechos de las mujeres desde 2015 a nivel internacional.

Las declaraciones de Fernández al respecto de la "ampliación de derechos" en esa charla, acrecentaron las expectativas de que el futuro gobierno legalice el aborto. Como analizamos desde el Partido Obrero, esta conquista será fruto de la lucha de las mujeres en Argentina que no han cejado en su reclamo por este derecho democrático elemental. 

Ante el recambio parlamentario y la incidencia de las iglesias en el armado de listas sábana de diputados que asumirán, insistimos en que diputados se reúna de inmediato y de media sanción al proyecto de la Campaña por el Aborto Legal. Hechos, no palabras, hacen a una etapa de definiciones en toda América Latina.

Belén fue una presa de los gobiernos del PJ

No podemos dejar de señalar que "Belén" estuvo presa bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el país y de José Alperovich y de Juan Manzur en Tucumán. Con 24 años fue encarcelada luego de presentarse con un aborto espontáneo en el Hospital Avellaneda, de allí fue a parar a la cárcel y condenada a 8 años de prisión. Las movilizaciones y piquetes de mujeres la liberaron, algo que vino a consumar un fallo de la Corte Suprema de Tucumán.

En algunas de las entrevistas que le realizaron a Ana Correa, la autora del libro, comenta que en Argentina se produjo un cerco mediático que no existió en el exterior donde se descreía que una mujer pudiera ser encarcelada por abortar. Pero su caso no fue el único, "Belén" estuvo detenida desde el 2014 por abortar y también lo estuvo la joven Melisa en el Alto Bariloche, una madre joven y pobre que fue liberada por la acción de las organizaciones de mujeres de esa ciudad. En el mismo 2014 fueron detenidas en Jujuy Soledad, acusada de abortar, y dos amigas suyas por cómplices. Algunas organizaciones lo denunciamos, cuando no era políticamente conveniente recogerlo para todos.

El gobierno de José Alperovich primero y luego el de Juan Manzur se ensañaron especialmente contra Belén, como dijimos desde el Plenario de Trabajadoras en ese momento y como parte de la lucha nacional que dimos por su liberación y luego por su absolución, quisieron convertir su caso en un ejemplo aleccionador de cómo serían tratadas las mujeres que abortaran en Tucumán.

Mientras el feminismo y las luchadoras tucumanas crecían en solidaridad y acciones de protesta por Libertad para Belén, se desató una verdadera ola inquisidora del arzobispo y el clero contra el activismo de la provincia norteña con el apoyo completo del gobierno de Manzur.

La campaña llegó a un amicus curiae que sólo apoyó políticamente la bancada del PO-FIT y hasta el festival de Cannes, donde actrices solidarias se pronunciaron por su liberación. Fue el anticipo de lo que sería Actrices argentinas por el aborto legal. Como bien señala Correa en la entrevista que dio a Clarín: "Estuvo casi tres años presa y, para cuando la Corte Suprema tucumana la absolvió en 2017, ya habían pedido por ella desde Naciones Unidas y Amnistía Internacional hasta 20.000 personas en Taiwán".

CFK se mantuvo en silencio, durante su gobierno y 2 años después, mientras Macri también guardaba un silencio cómplice. 

Es indudable el rol destacado que tendrá Manzur en el futuro gobierno de los Fernández-Fernández, como lo ha hecho saber innumerables veces el presidente electo. Un hombre de fuertes lazos con las clínicas privadas y el lobby clerical, que tiene en su haber el antecedente funesto de obligar a parir a Lucia, una niña violada en su provincia. Y de haber defendido la cárcel para Belén.

América Latina, el movimiento de mujeres y Fernández

Si analizamos el cuadro de manera más amplia, podremos ver que es lícito caracterizar que el verdadero Fernández está más cerca de Manzur y la Iglesia que de los sectores populares, incluso aunque haya reforzado en el terreno de la mujer un acercamiento a reclamos tan sentidos.

El nuevo gobierno debe cooptar al movimiento de lucha más profundo que se levantó en los últimos años y eso ya no se logra con gestos, como hubiera ocurrido en otros momentos. Hay una batalla ganada en las calles y el escenario de enormes revueltas populares en América Latina les ha hecho entender que desafiar a estas protestas puede ser el preludio de otras mayores. Chile sin dudas es la muestra de eso. 

De las declaraciones sobre las etapas y la despenalización a ahora, lo que cambió es que medio continente, desde Puerto Rico hasta Chile, se ha rebelado y ha estallado por reveses en estas luchas político reivindicativas. La propia Bolivia es el escenario fatal de un choque entre la iglesia católica y las evangelistas pro yanquis, que apoyan el golpe, y amplios sectores de las masas resistiéndolo, donde se agrupan quienes vienen luchando por el aborto legal y las demandas de las mujeres.

Cooptación y movimiento de lucha independiente

No es un lastre cualquiera el que Alberto Fernández está llamado a echar en este cuadro tan convulsionado y sin dudas aprobar el aborto legal es un hecho de un peso político muy grande, que está determinado por la profundidad y masividad del movimiento de lucha que defiende el aborto legal.

El movimiento de mujeres y feminista de nuestro país es un baluarte de los reclamos democráticos de un país atrasado que cuenta con una fuerte reserva de lucha. La independencia política de Macri le permitió avanzar, pese a los enormes compromisos del PJ -en todas sus formas- con la gobernabilidad del ajuste de Macri y el FMI.

Se abre una etapa de lucha contra la cooptación, donde las socialistas estamos llamadas a jugar un gran papel. La lucha por la aprobación sin mediaciones y por la ejecución práctica en un país donde la Iglesia tiene un dominio enorme de la salud, la justicia y la educación, en definitiva en los gobiernos y el Estado, muestra la importancia de seguir organizadas y en las calles.

 

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