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5 de abril de 2020

Facebook Live “Femicidios y cuarentena”: otra pandemia que se agrava

Con una gran concurrencia virtual, el Plenario de Trabajadoras organizó este sábado un vivo sobre uno de los temas más acuciantes en esta cuarentena: el recrudecimiento de la violencia que sufren las mujeres confinadas en sus hogares, y su expresión más brutal, los femicidios, que alcanzó el número de 27 víctimas sólo en el mes de marzo.

El panel estuvo integrado por las compañeras Vanina Biasi, Romina Del Plá y Carla Deiana, que en el formato interactivo en el que desenvolvemos esta iniciativa por redes sociales, fueron recogiendo varias de las inquietudes que expresaron diversas compañeras y compañeros a través del Facebook. Los más de 180 comentarios, preguntas y aportes, dan cuento del alto interés que existe sobre esta problemática, sobre nuestro programa para las mujeres y la necesidad de organizarse para combatir este verdadero flagelo. La imposibilidad de abordar todas las inquietudes en una hora y media deja planteada la necesidad de repetir la experiencia.

En la apertura, Vanina destacó que estamos frente a “una verdadera pandemia” que se cobra la vida de una mujer por día en nuestro país, con un 2019 que terminó con 330 femicidios, donde en un 67% de los casos, los agresores, son miembros del grupo familiar (parejas o ex parejas mayoritariamente). Ese solo dato refuta la idealización de la familia bajo el capitalismo, y especialmente, bajo el influjo de los mandatos clericales que se refuerzan como un yunque sobre las y los trabajadores desde los aparatos ideológicos del Estado. 

Carla explicó el término femicidio como una categoría política asociada a las opresiones que vivimos las mujeres bajo el capitalismo, conculcadas a un rol subordinado y de sometimiento en todos los ámbitos de nuestras vidas -en el trabajo, en el hogar, en los vínculos sociales e interpersonales. El caso de Fátima Acevedo, de Entre Ríos, fue señalado como paradigmático porque concentra el entramado de responsabilidades de todos los niveles del Estado en un femicidio largamente anunciado, que compromete a funcionarios, jueces y policías en el desamparo primero, y la impunidad después -en un municipio que dirige el Frente de Todos.

La responsabilidad del Estado

En el curso de la charla estuvo muy presente el contraste entre un potente movimiento de mujeres en nuestro país -que es mirado por todo el mundo por sus iniciativas políticas, su combatividad y su nivel de movilización- con los distintos gobiernos que no han dado ninguna respuesta a nuestras demandas más elementales. Desde la irrupción del #NIUnaMenos en 2015, bajo el gobierno de Cristina Kirchner, hasta hoy, no ha habido ningún progreso en materia de casas refugio, asistencia económica y de distinto tipo a las mujeres víctimas, como trabajo genuino, licencias especiales, y una larga lista de demandas que ha levantado nuestro movimiento.

Romina destacó cómo se expresa la inacción estatal y gubernamental en todos los planos, incluido el Parlamento, donde recientemente se conformó la Comisión de Mujeres y Diversidad, que bajo la orientación general del gobierno, no tiene ninguna voluntad de resolver medidas concretas (se supone que están para “legislar”) sino que se limitan a impulsar videos “sórores” que no aportan nada a una mujer que está sufriendo violencia. ¡Como si no hubiera un sinfín de proyectos presentados, en especial por nuestra banca, sobre licencias, creación de casas refugio, protección laboral a las trabajadoras, entre tantas!

Vanina denunció la estafa del Ministerio de Mujeres, que no ha destinado un peso a atender este flagelo mientras lanza campañas infames como el “barbijo rojo”, que hacen caer la responsabilidad de dar salida a la violencia sobre las propias mujeres víctimas, su capacidad de acción y de denuncia -ante la inacción del Estado, que “desoye y promueve esa violencia”.

También se llamó la atención sobre cómo el gobierno está explotando la pandemia para reforzar el poder de las iglesias, y a caballo de ello, han borrado del mapa el problema del aborto y la educación sexual, mientras Alberto Fernández graba videos con los curas de “la opción por los pobres” que desfilaron por el congreso en defensa del aborto clandestino en 2018. Quedó planteada la advertencia de que nuestro derecho al aborto legal no puede ser archivado con la excusa del coronavirus.

Desde el evento se reivindicó el pedido de las Madres víctimas de Trata que, participaron del Facebook Live, y piden hace años casas refugios para las chicas que han logrado escapar de estas redes mafiosas, sin tener respuesta hasta hoy.

Se denunció la situación de las mujeres en situación de prostitución, sin acceso a programas ni ningún tipo de asistencia social. Muchas de ellas son de la comunidad travesti-trans, sobre quienes se ha reforzado la persecución y el hostigamiento de parte de las fuerzas de seguridad.

La situación de las trabajadoras frente a la cuarentena 

Las intervenciones tuvieron un eje en las condiciones en que las trabajadoras, que somos mayoría entre la clase obrera precarizada y sub-ocupada, hacemos frente a este aislamiento obligatorio, que se presume igual para todos y todas, pero está fuertemente ceñido por la condición de clase de cada quien. 

Se denunció, por ejemplo, la situación de las empleadas domésticas, un gremio que agrupa a un millón ciento cincuenta mil personas, del cual un 95% son mujeres, muchas de ellas imposibilitadas de acceder siquiera a la asistencia de $10.000 -sea porque se lo “birlan” los empleadores (como denuncian compañeras de Córdoba), o porque si en su grupo familiar alguien cobra un plan social, quedan por fuera del mismo. De esta forma, se sigue exacerbando desde el poder político la enorme diferenciación económica y salarial que sufren mujeres que en su vida habitual no superan en general los $25.000 por mes para vivir.

Romina ilustró lo que ocurre en cuarentena entre la docencia, de composición mayoritariamente femenina, donde la presión por “mantener la continuidad académica” a distancia, sin herramientas ni capacitación para ello, significa una carga enorme para docentes madres, empobrecidas (con salarios ruinosos) y muchas veces también, víctimas de violencia -como lo prueba el creciente pedido de licencias por violencia de género dentro del sector. Romina fue categórica: “La violencia económica es un drama. Muchas docentes no pueden separarse porque la pareja es la que aporta el ingreso fundamental de la familia”, mostrando que el nivel de instrucción no las hace inmunes a la opresión general que vivimos las mujeres en esta sociedad. Otro problema se presenta cuando denuncian situaciones de abuso o violencia que sufren sus estudiantes o sus madres, y terminan siendo los propios docentes judicializados y perseguidos por los agresores, con total desprotección estatal.

Del mismo modo se denunció la precariedad con que enfrentan esta pandemia las trabajadoras de la salud o las operadoras de la línea 144, a quienes les duplicaron sus turnos de trabajo, sobre la base de la precarización laboral y fuertes implicancias psicológicas, con salarios miserables.

Reforzar la organización de las mujeres con un programa anticapitalista

Un tema que despertó gran interés y consultas del auditorio fue nuestro planteo de luchar por un Consejo Autónomo de Mujeres, como contrapunto a la creación de ministerios, o la capacitación en género (Ley Micaela) de funcionarios de un Estado que alienta y refuerza la violencia que sufrimos.

Se pudo explicar así esta herramienta como la creación de un organismo que repose en la autonomía política del movimiento de mujeres, electo por las propias mujeres a partir de los 13 años, cuyo directorio sea integrado en base a una contienda electoral entre alternativas que expongan sus programas, y que sea con mandato revocable en función del cumplimiento o no del mismo. En nuestra concepción, debe erigirse como un organismo de poder de las mujeres frente al Estado y el poder político, y no como un apéndice del gobierno de turno, que ató y ata de pies y manos a feministas -como Fabiana Tuñez bajo el macrismo o Gómez Alcorta en la actualidad- reduciendo su función a otorgarle “barniz de género” a gobiernos fondomonetaristas, que dilapidan los recursos nacionales en el pago de la deuda, ajustando a los trabajadores y a las mujeres. Planteamos como prioridad el financiamiento estatal del Consejo Autónomo de Mujeres para resolver nuestras demandas.

Al cierre se llamó a reforzar la lucha por nuestros derechos de la mano del Partido Obrero y el Plenario de Trabajadoras, difundiendo nuestro programa entre todas las compañeras de estudio y trabajo, de los barrios y distintos ámbitos, bajo las modalidades que nos permite la cuarentena. Organizar el reclamo por un bono de $30.000 para todas las trabajadoras que están paradas, las precarizadas e informales, las desocupadas y la totalidad de las empleadas domésticas. Exigir al gobierno un mapeo de la localización geográfica de las denuncias que reciben las líneas telefónicas para ya mismo poner en pie casas refugios en esos lugares, expropiando terrenos como los predios que le han donado a la Iglesia, la industria hotelera paralizada y toda propiedad ociosa. Que se amplíe el personal de mujeres capacitadas para atender y recibir denuncias, en planta permanente, con salarios adecuados y jornadas reducidas. Por el no pago de la deuda externa y presupuesto para la lucha contra la pandemia del coronavirus y la de la violencia contra las mujeres.

 

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