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28 de mayo de 2020 | #1595

Preparamos un 3J de lucha, por Ni una Menos, el aborto legal y por un Consejo Autónomo de las Mujeres

Nuestra lucha no se toma cuarentena

El próximo 3J, fecha del Ni Una Menos, tendrá lugar en un cuadro excepcional: el agravamiento de situaciones previas que la pandemia y la cuarentena pusieron de manifiesto, muestra los enormes límites de un gobierno que ha elegido hace rato priorizar los intereses del gran capital y el FMI.

El incremento de la violencia, el hambre y la miseria ponen en el orden del día la movilización y el reclamo de las mujeres y las disidencias en este nuevo 3J. Así lo entendimos un amplio arco de organizaciones independientes y de izquierda que, por iniciativa del Plenario de Trabajadoras, pusimos en pie asambleas de un centenar de compañeras para organizar estas jornadas. Estas asambleas -vamos por la tercera este próximo sábado 30 de mayo- se han convertido en una instancia importante de reagrupamiento del activismo de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, y un espacio de confluencia con los sindicatos y luchadoras antiburocráticas, como la AGD, Ademys, la Comisión Interna del Inti, entre otras. Del mismo modo, este tipo de iniciativas se están replicando en distintas provincias del país, donde el PdT es un gran promotor de acciones de lucha para estas jornadas. 

De estas asambleas ha salido, por ejemplo, la acción que se realiza este 28M, Día de Acción Mundial por la salud de las mujeres, frente al Congreso, reclamando la urgente aprobación del derecho al aborto legal.

El dato político es la defección de las organizaciones kirchneristas, como el Colectivo NUM, que en el pasado organizaban las asambleas, cuando nos enfrentábamos al gobierno de Macri. La integración al gobierno de Alberto Fernández se ha mostrado como un bloqueo para levantar nuestros reclamos, y la independencia política de un movimiento tan vasto y potente, cobra especial centralidad. 

Seguir organizadas y movilizadas

Las mujeres, la diversidad y los y las niñas son uno de los eslabones más débiles de la cadena. Las múltiples violencias a las que nos vemos sometidas en esta pandemia arrancan con la violencia del hambre y la desocupación -como evidencian las ollas populares del Polo Obrero y organizaciones sociales combativas que se movilizan y organizan los reclamos en todo el país, con las mujeres a la cabeza, exigiendo respuestas para miles de personas que atraviesan la pandemia sin recursos. 

La IFE, de solo 10.000 pesos, que se cobra una sola vez en ya casi tres meses, ni siquiera la cobraron todos los que lo necesitaban. Los despidos, las rebajas salariales y el aumento de la precarización laboral arrecian para el conjunto de la clase obrera, pero son los frentes donde predomina la presencia femenina donde vemos las consecuencias más graves: trabajadoras de la salud, docentes, empleadas domésticas -entre otras- sufren todo tipo de abusos patronales, con la complicidad de la burocracia sindical y del gobierno que, sin embargo, sí dispuso de fondos y recursos para salvar a los patrones pagando el sueldo de miles de trabajadores y trabajadoras con el fraudulento programa ATP. Lo más impactante de todo es que esos recursos salieron de la Anses, vaciado completamente. El círculo se cierra con el aumento miserable por decreto y que anula el derecho a la movilidad para miles de jubilados y jubiladas que cobran la mínima. 

Cumplir la cuarentena sin derechos básicos como la salud y la vivienda digna es una imposición de este gobierno, que las mujeres de los barrios más pobres hemos salido a denunciar. El reclamo de justicia por Ramona Medina, que murió de coronavirus hace dos semanas, luego de mostrar las terribles condiciones en las que se atravesaba el “aislamiento” en la Villa 31, será una de las banderas destacadas de este nuevo Ni Una Menos.

El aborto legal no puede esperar más

El gobierno está usando la pandemia para cajonear esta reivindicación histórica del movimiento de mujeres. El tan prometido proyecto propio del Ejecutivo sigue sin aparecer y tampoco se habilita el tratamiento del proyecto de la Campaña Nacional, por el que se movilizó masivamente la ola verde en todo el país. Esquivan el debate y posponen una votación, que si el Ejecutivo estuviera dispuesto a que salga, podría hacerse sin problemas. Esto es motivo de festejo para el clero, que mientras tanto sigue impidiendo -con anuencia del Ministerio de Educación- que se imparta la educación sexual laica y científica en las escuelas y sobre el cual el gobierno sigue descargando la tercerización de la asistencia social, a cambio de apoyo político, y que los curas y pastores ejerzan un control político en los barrios.

Los femicidios no se tomaron cuarentena

Por otro lado, la violencia en el ámbito del hogar recrudeció en el último período, a tal punto que nos encontramos con un femicidio cada 26 horas, cifras muy parecidas a aquel 2015 del primer Ni Una Menos. Como respuesta a esta escalada de violencia, el Ministerio de las Mujeres ha respondido con negacionismo y sin destinar un peso a la asistencia y protección de las mujeres víctimas. No pueden ofrecerle ninguna salida a las víctimas de violencia porque han decidido bajar esas banderas para defender a un gobierno que le paga millones de dólares a bonistas usureros, en lugar de invertir en infraestructura y recursos para ayudar a las mujeres que atraviesan el flagelo de golpes y abusos en sus propias casas. Lo que tenemos es una brutal precarización laboral de las trabajadoras de la Línea 144 y ninguna medida para garantizar más y mejores casas refugio -una verdadera urgencia para combatir esta pandemia. Mientras tanto, las comisarías siguen sin tomar las denuncias a tiempo y la Justicia sigue perdiendo a las mujeres en el laberinto de trámites burocráticos, que se abandonan antes de conseguir la perimetral, la exclusión o el botón antipánico. 

Por un Consejo Autónomo de las Mujeres

La creación de un Ministerio de “las mujeres y la diversidad” se ha revelado rápidamente (como en pasado sucedió con el Consejo de la Mujer o el Inam macrista) como una maniobra distraccionista y de cooptación de las flamantes nuevas funcionarias. Pero en materia de nuestros reclamos: nada. La conquista de nuestros derechos, y una mejora en las condiciones de vida de las mujeres y las diversidades, no vendrá de la mano de oficinas estatales atadas a la orientación política de los distintos gobiernos -que siguen priorizando una Argentina de sometimiento colonial, lo que implica más ajuste y más violencia.

En contraposición, seguimos luchando por un Consejo Autónomo de las Mujeres, que sea una herramienta de organización política de las mujeres y fortalecimiento de nuestra lucha. Autonomía política frente al Estado y presupuesto para que seamos nosotras mismas las que tomemos en nuestras manos la batalla contra la opresión y la violencia.

Nos sobran razones para volver a gritar Ni una Menos este próximo 3 de junio. La asamblea de este sábado discutirá la organización de una acción callejera frente a Plaza de Mayo, con aislamiento social y todas las medidas necesarias. Al mismo tiempo, coparemos las redes, los balcones y ventanas de nuestras casas exigiendo: basta de femicidios, presupuesto y casas refugios ya; 30.000 pesos de subsidio para todas las desocupadas; comida, agua potable y productos de higiene en todos los barrios; testeos sin dilaciones; blanqueo de las empleadas domésticas; ESI laica en todos los niveles educativos; aborto legal sin demoras; producción propia de misoprostol y de mifepristona; separación de las iglesias del Estado; centralización del sistema de salud; no al pago de la deuda externa usuraria, ilegítima y fraudulenta. ¡Ni una Menos. El Estado es responsable!
 

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