09/03/2021

8M en Córdoba: familiares de víctimas de femicidios denunciaron al Estado

El testimonio de quienes siguen en la lucha por Justicia.

Este 8 de marzo el movimiento de mujeres salió nuevamente a las calles en el día internacional de la mujer trabajadora. La convocatoria de la Asamblea Ni Una Menos (Anum) recorrió el centro de Córdoba al grito de basta de femicidios, transfemicidios y travesticidios, el Estado y los gobiernos son responsables.

De la movilización participaron familiares de víctimas de femicidios, trata, abuso sexual infantil (ASI) y trabajadoras precarizadas: una verdadera acción de lucha contra toda forma de opresión y violencia.

Prensa Obrera dialogó con familiares de Emilse Gajes, Nora, Ivana Módica y Yamila Cuello; también nos dejaron sus testimonios trabajadoras del Polo Integral de la Mujer y mamás protectoras de víctimas de ASI.

Micaela, hermana de Emilse, manifestó: “Hoy estamos acá para pedir justicia por Emilse, quiero la verdad y que deje de haber encubrimiento, que nadie quede impune y que los fiscales investiguen a fondo. Y si tienen ganas de seguir transando con la corrupción que se hagan a un costado. Lo que pasó con mi hermana fue un femicidio, ella sufría hace nueve años violencia por parte de Fabricio Acuña y los medios no la están contando y quieren hacer pasar que fue un suicidio. Emilse está presente, ella fue la novena víctima de femicidio en nuestra provincia, queremos justicia, y que se investigue a fondo, solicitamos que se dé acceso a las cámaras de seguridad que dan al descampado donde fue hallada y que se establezca la prisión inmediata de Acuña”.

Por su parte Natalia, hermana de Nora, expresó: “Estamos acá, en el 8M, por todas las causas que nos convocan a las mujeres, por los femicidios, el aborto y la trata. Nora fue víctima de trata al ser captada y manipulada por un funcionario del poder judicial. Estamos pidiendo justicia y protección para ella, ya que la investigación quedó en la nada. A pesar de que esta persona está presa, sabemos que no es solamente uno, sino que hay gente con más poder involucrada. Estamos luchando contra gente muy poderosa y queremos protección”.

A su turno, una amiga de Ivana Módica declaró: “Hoy estoy acá por justicia por mi amiga Ivana que no fue cuidada por el Estado, quien a pesar de haber hecho múltiples denuncias, fue víctima de femicidio. Me convoca la exigencia de que nos cuiden, de que no haya violencia en el trabajo, que nos respeten como mujeres y por ni una menos”.

Mamás protectoras de víctimas de abuso sexual infantil (ASI) comentaron que marcharon contra los abusos en las infancias cansadas de que la Justicia no les dé respuestas y que no crean en lxs niñxs, por lo que la consigna que las convocó fue “Yo sí creo en tu voz”. Contaron que están impulsando la marea roja para que las familias puedan salir a lucha y exigieron que se dé respuesta frente al desconocimiento del paradero del hijo de Gilda Morales.

Las trabajadoras precarizadas del Polo Integral de la mujer testimoniaron que el paro se hizo sentir en su lugar de trabajo; que se encontraron con los pasillos vacíos en lo que fue una acción unificada entre las trabajadoras de planta, contratadas, monotributistas, becarias y conveniadas. Manifestaron estar cansadas con lo que está pasando con el incremento de los femicidios y la violencia que no tienen respuestas por parte de este gobierno. Denunciaron que el Polo de la Mujer no da respuestas suficientes producto del vaciamiento que sufre y reclamaron el pase a planta de todas las trabajadoras, recomposición salarial para no tener salarios de miseria y que se reconozca su trabajo esencial y trabajo de riesgo psicosocial por ser ellas la que le ponen el cuerpo ante cada caso de violencia.

Soledad Cuello, hermana de Yamila Cuello, quien se encuentra desaparecida hace 11 años, expresó: “Creo que esta es una cita a la que no podía faltar; si bien es doloroso porque reclamamos por las mujeres que ya no están, salir a las calles nos empodera. Estoy acá por las mujeres desaparecidas, por las muertas y por todas a las que se les niegan sus derechos, porque para los pobres no hay derechos y tenemos que salir a reclamarlos. Salgo a la calle porque mi hermana ya no está y porque el movimiento de mujeres siempre supo contener y acompañar. Acá estamos, acá seguimos, no tan solo por Yamila, sino por la desaparición de Delia, de Silvia Gallardo, de Jimena Arias, de Luz Oliva. En el caso de mi hermana, que está caratulado como posible trata de personas, seguimos reclamando avances en la causa ya que no se avanzó a pesar de que aportamos muchos datos. Tenía que estar para reclamarlas a todas”.

Todos estos testimonios dan cuenta del carácter de lucha de la movilización y la responsabilidad del Estado que no da respuestas ante los distintos casos. Con la firme convicción de que solo en el terreno de la movilización podremos avanzar en justicia y en conquistar nuestras reivindicaciones, la marcha que congregó a más de 50.000 personas fue un enorme mensaje para los gobiernos y dio cuenta de las enormes reservas de lucha del movimiento de mujeres.

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