03/03/2021

8M: representantes sindicales, delegadas y activistas exigen a la CGT y CTA que convoquen al paro activo

Contra el hambre, el ajuste y los femicidios.

María, Ojo Obrero Fotografía

Las abajo firmantes representantes sindicales, delegadas y activistas de diferentes gremio reclamamos una vez más, como ocurriera desde 2016, que las centrales sindicales, la CGT y las CTAs, y las entidades de base, convoquen al paro activo en el día internacional de las mujeres trabajadoras.
La ausencia de una convocatoria a pocos día de esta fecha tan importante, en medio de una ola de femicidios y de pérdida de derechos laborales, colabora con profundizar esta situación.
Las múltiples violencias a las que estamos sometidas las mujeres no cesaron y se agravaron con la pandemia, como consecuencia de la carestía y la descomposición social. Necesitamos dar un paso al frente con la organización del conjunto de las y los trabajadores.

La canasta básica total pisa los $56.000 y no incluye el pago de alquileres y la pobreza llega casi al 50% superando esta cifra entre lxs niñxs de la clase trabajadora. La inflación acumulada entre enero y febrero del 8,6% en alimentos, sólo incrementa estas cifras, entre las que las mujeres ocupamos el 70% de la población más pobre.

Las centrales sindicales integradas al gobierno le están firmando las paritarias a la baja, en línea con el 29% del presupuesto del FMI, no han reclamado por los despidos y ataques a los convenios colectivos de trabajo.
Cada mes se agranda más la brecha entre el ritmo de aumento del costo de vida y la evolución de los ingresos, exponiendo doblemente a las mujeres que obtienen los salarios más bajos, engrosan las filas de la desocupación y cargan con las tareas domésticas y de cuidado. La convocatoria al paro debe hacerse bajo el planteo de recuperar los espacios de socialización de la crianza de lxs niñxs en lugares de trabajo y en barriadas populares, exigiendo lugares adecuados, con profesionales y al alcance de las mayorías para que nuestros hijos estén protegidos y adecuadamente relacionados.

Durante la pandemia y bajo el gobierno de Alberto Fernández las trabajadoras asalariadas de diferentes gremios hemos quedado expuestas a las arbitrariedades de las patronales, del teletrabajo, a la falta de dispensas efectivas para cuidado y familiar de riesgo, a pagos en cuotas de los salarios y, finalmente, al despido. Necesitamos un paro para exigir auténticas licencias para madres y padres que deban afrontar la tarea de cuidados de chicos en épocas en que no existe una presencialidad regular en la escolaridad. También para que las licencias por cuidados de familiares no se limiten a 20 días en los casos de que la persona a cuidar sea un hijx o cualquier persona bajo el cuidado exclusivo de la trabajadora (mayoritariamente) o el trabajador.

La reforma previsional votada en Congreso nuevamente se constituyó en un robo a las jubiladas, mayoritarias en el sistema, que cobrarán por debajo de la inflación y no se les reconoce el 82% móvil. Por otra parte las mujeres por las cuales no se realizaron aportes en su vida laboral ven cada vez más alejada la posibilidad de jubilarse. Necesitamos una reforma integral, la recuperación del aporte patronal, el 82% móvil y que se solvente la asistencia con impuestos progresivos y no distribuyendo miseria entre las y los trabajadores.

La expresión más brutal de la violencia, los femicidios, dan cuenta de un contexto explosivo con cifras alarmantes que alcanzan la muerte de una mujer por día. Los casos de denuncias no recibidas, sin asistencia a las mujeres, sin investigaciones de la peligrosidad de los denunciados ni mecanismos para garantizar su alejamiento y perpetrados por agentes policiales, demuestran la responsabilidad del Estado y sus instituciones.

Las respuestas de parte del Ministerio de Mujeres, género y diversidad son testimoniales y se limitan a presentar los programas del gobierno, que no cambia la orientación general de la política oficial de sumisión al ajuste y descarga de la crisis al conjunto de la clase obrera. Necesitamos una política independiente de los gobiernos de turno para encarar una acción real para impedir la violencia, que se evalúe y controle a los violentos, que se termine con los privilegios de los dirigentes sindicales y delegados que son protegidos en estructuras burocráticas y antidemocráticas aun cuando son denunciados de ejercer violencia, y que el gobierno desbloqueé la ESI en todo el sistema educativo, Programa que durante el 2020 subejecutó.

Las dirigentes sindicales que habiéndose colocado del otro lado del mostrador se dedican a llevar adelante los desalojos de tierras contra mujeres desocupadas, como en Guernica, o se acomodan en un sillón de alguna Secretaría de los ministerios aplicando el ajuste, son el maquillaje de género del ajuste en curso.
La CGT y la CTA integran el Consejo económico y social, junto a empresarios e Iglesia, cuyo único propósito es hacer pasar las paritarias a la baja.

Más que nunca, tomemos este nuevo 8M como un punto de lucha por todos los reclamos de las mujeres, tomemos el ejemplo de las piqueteras, de las docentes combativas, de las trabajadoras de casas particulares, de las enfermeras, para protagonizar una nueva jornada de lucha internacional y abrir un canal de intervención del conjunto de los trabajadores frente a la crisis capitalista en curso.

Paro y movilización.

Basta de hambre y femicidios. El Estado es responsable.
Basta de hambre, miseria y desocupación. Paritarias libres. Dispensas de cumplimiento efectivo en el sector público y en el privado para cuidado y familiar de riesgo. Jardines para el cuidados de niñxs en lugares de trabajo y barrios. Actualización e incremento de los programas sociales. Trabajo genuino. Pase a planta de todxs lxs precarizadxs. Seguro al parado no inferior a los 30 mil. Defensa de los convenios colectivos de trabajo. Por el 82% móvil y la defensa de los regímenes especiales.

Paro y movilización en todo el país.

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