14/07/2021

Bariloche: denuncias de acoso y hostigamiento en la cúpula policial

Basta de violencia género por parte del aparato represor.

Este jueves se dio a conocer que la jefatura de la policía de Río Negro estaría investigando dos casos de acoso y hostigamiento a dos agentes mujeres de distintas comisarías. Los acusados son: el Jefe de la Regional Tercera, Walter Lucero; y el subcomisario a cargo de la Unidad 80, Ricardo Fraima. Mientras se avanza en la investigación, se dispuso el pase a disponibilidad a Lucero y la suspensión preventiva de Fraima.

La descomposición de las fuerzas de “seguridad”

A pesar que los hechos ocurrían desde hace varios meses, la denuncia tomó resonancia cuando las agentes acudieron a áreas internas de la policía en Viedma.
Según señalan las versiones, en el caso de la Unidad 80, el subcomisario, Ricardo Fraima, habría enviado mensajes y fotografías de contenido sexual a una de sus subordinadas. La agente había denunciado este hecho ante sus superiores de la Unidad Regional Tercera, aunque tal acusación fue desoída por el Jefe de la Regional, Walter Lucero. Mientras se daba esa situación, salió a la luz otro caso en el que se acusaba a Lucero, quien habría hostigado, a través de mensajes, a varias empleadas de la institución (Diario El Cordillerano, 8/7).

La denuncia derivó en una investigación de asuntos internos en el cual el Jefe de la Policía de Río Negro, Osvaldo Telleria, involucrado en un hecho de represión policial a un grupo de adolescentes de los barrios Altos en agosto de 2013, será quien analizará la documentación y los testimonios que surjan de las averiguaciones. Hasta el momento no habrá intervención judicial (Diario Bariloche2000, 10/7).

Hasta hace tres días, el Jefe de la Regional Tercera, Walter Lucero fue puesto a disponibilidad. En su lugar designaron al Comisario Inspector Elio Daniel Tapia, acusado de falsear el acta en el caso de Héctor «Titi» Almonacid (febrero de 2000) y, posteriormente absuelto, como Jefe de la Unidad Regional III. Mientras que Ricardo Fraima de la Unidad 80 tiene una suspensión preventivamente, que se hará efectiva una vez que concluya el goce de su licencia (Diario ANB, 10/7 – Diario Río Negro 13/7).

En Río Negro, entre fines del año 2020 y principio del año 2021, nos encontramos frente a varios casos de violencia de género por parte del aparato represivo. Entre ellos el suceso ocurrido en Bariloche, donde una agente fue abusada sexualmente por parte del comisario Roberto Parra, hoy apartado de su cargo, y con una audiencia de formulación de cargos en su contra (Diario Río Negro, 13/1).

En Allen, donde tres policías de la fuerza provincial fueron imputados por el delito de abuso sexual agravado y privación ilegitima de libertad y, posteriormente, fueron beneficiados con la prisión domiciliaria junto con una pulsera electrónica mientras avanza el juicio (Diario Río Negro, 21/12/20-7/01/21). En Fiske Menuco, un sargento de la Comisaria 3era fue denunciado por su pareja por el delito de abuso sexual y continua prestando servicios a la Unidad Regional II (Diario Río Negro, 7/1). Un último hecho, también ocurrido en la localidad, fue la denuncia a un comisario por su ex pareja por violencia de género, a quien, luego de la acusación, le sacaron el arma reglamentaria, pero fue designado días después para asumir la conducción de la Comisaria 48 de Mosconi (Diario Río Negro, 22/1).

Estos casos reflejan, no solo la descomposición del aparato represivo, sino también la completa complicidad de los gobiernos provinciales y municipales, pero también del nacional. Brindar impunidad a la policía es central en aparato represivo del Estado. De conjunto son quienes reprimen dentro de los barrios y tomas, a las comunidades mapuches y a las distintas luchas del pueblo trabajador contra las políticas de ajuste de los gobiernos.

Contra todo tipo de violencias

La “Ley Micaela”, aprobada en Río Negro desde el año 2019 fue muy pregonada por el peronismo y de Juntos Somos Río Negro, demostró que no alcanza con capacitaciones con perspectiva de género o con más policías mujeres para revertir la hostilidad a la que nos condena el Estado a manos de sus instituciones.

En este marco, recalcamos la fuerza de nuestro planteo por el desmantelamiento de las fuerzas represivas junto con la apertura de los libros de todas las comisarias. Desde el Plenario de Trabajadoras de Bariloche, frente al manto de impunidad que los recubre, para ponerle fin a las denuncias que se cajonean o archivan y se desenvuelva un verdadero abordaje a las violencias contra las mujeres, vamos por un Consejo Autónomo de Mujeres, independiente de los gobiernos y de las iglesias, electo con mandato revocable y presupuesto propio.

A través de la organización del movimiento de mujeres podremos luchar contra las violencias de las cuales el Estado es responsable.

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