08/03/2020

Chaco: un gobierno con perspectiva de ajuste, no de género

Por Samanta Salas Plenario de Trabajadoras – Chaco

Al mejor estilo de Bolsonaro el gobierno del Chaco pacta con las iglesias, impulsa reformas que perjudican los derechos de la clase obrera y reprime a quienes salen a reclamar trabajo, salario, educación, salud y vivienda.


El movimiento de mujeres logró impulsar reformas para erradicar la violencia de género, el mérito es de las luchadoras. Y aunque Capitanich junto a sus ministras prometen aplicar la ley Brisa en la que se prevé una indemnización económica para les hijes de las víctimas de femicidios, y han realizado capacitaciones de género como se promulga con la ley Micaela, esto no quita que son los principales responsables de la violencia de género en todos los sectores sociales.


Aún con la ley de emergencia contra la violencia de género puesta en marcha la situación de las mujeres trabajadoras no ha cambiado. Las docentes, enfermeras, trabajadoras estatales, precarizadas y desocupadas todas con salarios por debajo de la línea de pobreza. Asistimos al sistema de salud pública totalmente deteriorado, las escuelas sin comedores y edificios destrozados. ¿Y qué hace el gobierno? Planifica más aumentos tarifarios, congela los salarios, congela los pases a planta y desfinancia la educación y la salud.


No contamos con centros de contención a las mujeres violentadas en los barrios y pueblos del Chaco, a pesar de que por mes la línea 137 recibe más de 1.200 denuncias por violencia de género. Las casas refugio para mujeres violentadas que fueron creadas son manejados por las iglesias como sucede en Villa Ángela, ciudad de la impunidad que liberó a jueces y fiscales responsables de la desaparición de Maira Benítez. Y la violencia no termina ahí, quienes reciben las denuncias de las mujeres violentadas son las trabajadoras de la línea 137 que siguen precarizadas.


Tamaña violencia hacia las trabajadoras no puede ser ignorado por el movimiento de mujeres, por eso exigimos:


– Basta de perseguir a las luchadoras. Más de seis represiones sociales en dos meses. En Quitilipi Eliana “camu” Meza dirigente del movimiento social 25 de Mayo fue apresada y es perseguida judicialmente por reclamar trabajo, viviendas y comida para los merenderos. La solución del gobierno es apalear a quienes reclaman para seguir hambreando al pueblo.


– Abajo la reforma constitucional y la municipalización de la salud, educación, seguridad y desarrollo social.


– Pase a planta de todas las trabajadoras precarizadas.


-Salario acorde a la canasta Familiar.


– Separación efectiva de las iglesias y el Estado. Mientras las trabajadoras pagamos las crisis, las iglesias reciben todo tipo de subsidios a través de sus instituciones como Conin o las escuelas privadas religiosas, enemigas declaradas de los derechos de la mujer y las disidencias.


– No a la educación plurirreligiosa y pluriespiritual que viola el derecho a la educación laica y de calidad.


– Educación Sexual Integral laica y científica en todas las escuelas, en todas modalidades y todas las semanas.


– Ninguna devaluación a la legalización del aborto: defendemos el proyecto de aborto legal de la campaña nacional por el derecho a decidir, gestado desde la diversidad del movimiento de mujeres a través de los encuentros nacionales, debatido año tras año y defendido en las calles.


– No al pago de la deuda externa provincial y nacional. Que la crisis la paguen los capitalistas, no las trabajadoras.


– Creación del Consejo Autónomo de la Mujer, elegidos por mujeres y con mandatos revocables, que cuente con presupuesto asignado por el Estado y sea independiente del poder ejecutivo.


El paro internacional de mujeres es en defensa de los derechos de la mujer trabajadora y desde el Plenario de Trabajadoras junto al Partido Obrero movilizamos en todo el Chaco.


En Resistencia el 8 de marzo desde las 18.30 en plaza 25 de mayo con actividades culturales. El lunes 9 en avenida Vélez Sársfield y avenida 9 de julio desde las 8 hs nos sumamos a la columna independiente contra el gobierno, las iglesias y la burocracia sindical.


Ni con las iglesias, ni con el FMI. La deuda es con las mujeres. Ni una menos, el Estado es responsable

 



 

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