16/09/2004 | 868

Hicimos el Preencuentro de Mujeres

Por primera vez, el gobierno de turno hace un esfuerzo para enviar mujeres a defender su política al Encuentro Nacional.


Ha otorgado 2.000 pasajes a la FTV de D’Elía, e impulsa el despliegue de los sindicatos de la CTA. Pretende impedir que prosperen las tendencias de lucha presentes entre las mujeres y convertir al Encuentro en un terreno de proselitismo “nacional y popular”.


El gobierno sabe que en todos los Encuentros anteriores fracasó el intento de darle un tono afín al gobierno (se impidió la presencia de Palito Ortega y de su mujer en el de Tucumán). También fracasaron las maniobras para boicotear la realización del Encuentro: no cediendo lugares para alojamiento y sesiones, agobio económico, manipulación de la prensa en contra de los talleres sobre todo de los referidos a derecho al aborto y los de homo sexualidad…


El Plenario de Trabajadoras tomó el desafío de llevar a cientos de mujeres a intervenir en los talleres para denunciar la política represiva contra el movimiento piquetero y todo proceso de lucha. Que todos los talleres se pronuncien por la libertad de los presos políticos y el desprocesamiento a los 4.000 luchadores. Hay compañeras presas: Carmen Infraín y Marcela Managua y su bebé Araceli, militantes de Ammar y Margarita Meira de vendedores ambulantes, confinadas en Ezeiza por los hechos de la Legislatura; Marcela Constancio, Selva Sánchez, Elsa Orozco en Caleta Olivia, por luchar por puestos de trabajo en las petroleras; Cecilia y Roxana, de Cuba zona sur; las hermanas Zacayán de Matanza.


La lucha por los 800 pesos de básico mínimo es otro de los puntos de reclamo.


Para enfrentar la violencia doméstica y la desprotección que vive la niñez, reclamaremos cientos de casas-refugio sostenidas por el Estado y controladas por los trabajadores, y jardines en todos los barrios, lugares de trabajo y estudio. Se llevará el planteo de que el plan de lucha por estos reclamos comience el 25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia la Mujer.


Con respecto al derecho a la anticoncepción y al aborto, es preciso denunciar que Kirchner acaba de prometer a los obispos que del derecho al aborto… no se habla.


En las salas y hospitales de Buenos Aires y demás provincias no hay tumo para atender sobre “salud reproductiva”, cobran la consulta y el espiral, usan las pastillas para practicar su eficacia o consecuencias colaterales con las mujeres de los barrios más empobrecidos… La situación más grave se presenta en Salta, en donde se ha dado a los médicos el derecho a la objeción de conciencia para no recetar métodos anticonceptivos.

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