09/03/2017

Histórico #8M en Mendoza

Diputada Nacional del PO-FIT


La jornada del #ParoInternacionalDeMujeres en Mendoza se sintió fuerte. Más de 10 mil personas colmaron las calles, partiendo desde el nudo vial, paralizando la rutina de la ciudad al grito de “Ni Una Menos, Vivas nos Queremos”.


 


Precedida por las enormes movilizaciones del 6 y el 7, se expresó un descontento generalizado a las políticas del gobernador Alfredo Cornejo y Macri y una radicalización de las mujeres que desde el año pasado venimos movilizándonos por fuera de las fechas históricas, ante los femicidios que conmovieron a la provincia.


 


La CTA Autónoma, tanto nacional como local, comunicó y adhirió al Paro Internacional de Mujeres. Los gremios adheridos realizaron diversas acciones sindicales por la mañana, como la asamblea general en judiciales. Las docentes universitarias dieron clases con chalecos con frases alusivas a la jornada, las docentes y estatales hicieron jornadas de reflexión, la Uncuyo declaró el asueto desde las 17hs y bajó una importante columna de estudiantes y docentes hasta el nudo vial.


 


Las columnas de las organizaciones de mujeres, sociales, sindicales y artísticas fueron importantes, pero es de destacar la masiva concurrencia de personas que por su cuenta acudieron a la movilización con pancartas.


 


Se denunció al Poder Judicial, al misógino juez José Valerio que Cornejo colocó en la Corte Suprema provincial, a una Iglesia Católica que es cuna de la pedofilia y corrupción y cuya máxima expresión regional es el Instituto Próvolo.


 


Pero también se reivindicó a la mujer trabajadora de la vendimia y las feriantes, y hubo una fuerte visibilidad del colectivo LGBTI. Todo esto se plasmó en el documento que se leyó finalmente en la Legislatura, apuntando a las responsabilidades estatales. Sólo en el 2016 hubo en la provincia 21 femicidios, colocándonos en el cuarto lugar del ranking nacional.


 


El fracaso de la política oficial  


 


La vicegobernadora Laura Montero realizó una asamblea legislativa y no participó de la marcha por la tarde.


 


En cambio, la organización de mujeres Mumalá (Libres del Sur), integrante del gobierno de Cambia Mendoza, se jugó a una convocatoria a la misma hora en el km 0, siendo acompañadas por un reducido grupo de mujeres y por sus legisladores. Le lavaron la cara al gobierno de Cornejo, que cuenta con un gabinete de funcionarios violentos nunca denunciados desde el área de género que dirigen, y reivindicaron el presupuesto de ajuste y miseria para las víctimas de violencia de género. La gastada muletilla de que la única responsabilidad de este flagelo es la cultura machista la usan las funcionarias del gobierno.


 


Párrafo aparte merece la fracción burocrática de ATE, que acudió a esta convocatoria ratificando su pasaje del campo de los luchadores a ser tributarios de la política de los techos salariales de Cornejo. En cambio, las mujeres clasistas y combativas de ATE formaron parte de la convocatoria opositora al gobierno, junto a la CTA Autónoma y demás gremios.


 


Un método a profundizar


 


Sin dudas, la marcha del #8M opositora fue la mayoritaria, demostrando el ascenso de la lucha de las mujeres en el marco del descontento generalizado ante la descomposición social de un régimen político. Fue un desperdicio político no culminar por tercer día consecutivo en la explanada de la Casa de Gobierno, algo que el Plenario de Trabajadoras propuso desde un principio junto a la realización de una asamblea general de mujeres por la mañana.


 


Que el paro haya sido el método elegido por el movimiento de mujeres en todo el mundo como expresión de protesta ha reivindicado los orígenes obreros y socialisas del 8M y abre el desafío a las revolucionarias de organizar e influir estratégicamente en él.

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