17/09/2020

Justicia por María: víctima de femicidio en La Matanza

El Estado es responsable.

María Dolores Juncos tenía 35 años y fue asesinada a puñaladas por su pareja, Ramón Acuña, en la localidad de Isidro Casanova. La mujer fue atacada dentro de la vivienda de éste, quien luego intentó suicidarse y fue internado en el hospital Paroissien. La Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática Homicidios Dolosos del Departamento Judicial La Matanza, a través del fiscal Gastón Duplaa, lo indagaría por el delito de homicidio agravado.

Es el tercer femicidio ocurrido en La Matanza durante 2020, si tenemos en cuenta los datos brindados por el observatorio “Ahora que si nos ven” difundido a principios de julio, que informan sobre dos femicidios cometidos contra mujeres en el municipio. Este hecho se suma a los ya 79 femicidios registrados hasta fines de agosto en la provincia de Buenos Aires (según el observatorio mencionado). Este cuadro está ligado a las medidas efectivas que la Nación, la Provincia y los estados municipales han dispuesto para afrontar la problemática: ninguna.

La responsabilidad del Estado y las Secretaría de las Mujeres en La Matanza

Se ha hecho referencia a que el femicida no contaba con denuncias previas por violencia de género. Sin embargo, Karina, la hermana de María, aseguró en medios locales que «Él siempre tenía esos arranques de gritarle, la amenazaba, tenía que salir corriendo para estar con él, si se sentía mal, ella tenía que atender el teléfono porque si no aparecía en la casa de mi mamá» (Infocom-La Matanza). Esta es una de las expresiones que pone en evidencia los límites de uno de los ejes más fuertes del Plan contra la violencia de género: la “deconstrucción” de las masculinidades, que tiene su correlato en la línea “Hablemos” provincial y es uno de los componentes principales del plan de trabajo municipal que se ha anunciado en La Matanza. Sin embargo, los frutos de esta orientación están a la vista tanto en el caso de María como en los restantes 199 femicidios perpetrados en el país este año. Pensar que un “cambio de paradigma” es posible en los violentos mientras el Estado cogobierna con las iglesias, cajonea el aborto legal, obliga a niñas a parir, profundiza la crisis económica y social sometiendo a las mujeres a mayores niveles de precarización y desocupación y un largo etc., pretende ocultar las responsabilidades del gobierno como principal ejecutor de un escenario profundamente opresivo para las mujeres y, a la par, le sirve de argumento para no destinar el presupuesto necesario para resolver esos problemas de fondo.

Ello se refleja a nivel local. A casi dos meses de su creación, la Secretaría de Mujeres, Políticas de género y Diversidades matancera no ha desplegado ninguna medida concreta (ni ha dado a conocer ningún presupuesto) para hacer frente a los padecimientos de las mujeres en el distrito. De hecho no hay ninguna difusión de teléfonos o lugares de asistencia para acudir en busca de ayuda o asesoramiento. Tampoco pueden consultarse espacios en la web, porque no existen. Al momento, la Secretaría de Espinoza no puso en pie ningún canal de comunicación para con la gran mayoría de las mujeres, las de la clase trabajadora, pero sí se dedicó a estructurar un trabajo con representantes de las cámaras empresariales como la Unión Industrial del Partido de La Matanza (UIPMA), la Cámara de Industria y Comercio de La Matanza (CICM) y la Federación Empresaria de La Matanza (FEM) para diseñar espacios de participación con ellas . Todo ello mientras La Matanza se posiciona entre los primeros municipios que protagonizaron la mayoría de los intentos de femicidios en la provincia.

Los femicidios no se detienen y se acrecientan de la mano de la crisis económica. El gobierno de la Nación y el de la provincia privilegian el ajuste hacia la clase trabajadora, golpeando particularmente a las mujeres, y el Estado municipal replica esta decisión no tomando ninguna medida efectiva en materia de violencia de género, que debería ser de carácter urgente.

Nuestras vidas no pueden depender de atender primero los intereses de los grupos y organizaciones capitalistas y la iglesia, que es lo que hace el Ministerio de las mujeres nacional, provincial y la secretaría municipal, fiel a la orientación fondomonetarista del gobierno de Alberto Fernández. Por ello necesitamos construir un Consejo Autónomo de mujeres, en todos los niveles del Estado, con presupuesto propio e independiente de los gobiernos de turno.

La construcción de refugios, subsidios que ayuden a concretar una independencia material real, el acceso a trabajo genuino y vivienda, más teniendo en cuenta la situación que se vive actualmente en el conurbano bonaerense con respecto a las tomas de tierras, muchas de ellas protagonizadas por mujeres que ven allí la posibilidad de huir frente a la violencia de género o de garantizar un hogar para ellas y sus hijos , situación que no escapa a La Matanza, son demandas fundamentales para sentar las bases de una verdadera mejora en las condiciones en las que viven las mujeres. No se puede demandar un “cambio de paradigma” cuando, a la par, el Estado no garantiza los elementos básicos para vivir.

Desde el Plenario de Trabajadoras- La Matanza exigimos Justicia por María, y seguimos denunciando que el Estado es responsable.

 

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