02/05/2017

Luego del femicidio de su hermana, la despiden por tomarse licencia

Entrevistamos a Sara Carvalhaes Muñoz, despedida injustamente por hacer uso de la licencia médica tras el femicidio de su hermana.
Plenario de Trabajadoras


Entrevistamos a Sara Carvalhaes Muñoz quien fue despedida del Banco Ciudad por tomarse licencia médica tras el femicidio de su hermana Suhene. Sarah es activista del movimiento de mujeres y participa de la lucha por Ni una Menos. 


 


¿Por qué te despiden del Banco Ciudad y a qué crees que responde esta política?


 


El Banco Ciudad me despide por tener una licencia médica. Tengo depresión desde el fallecimiento de mi hermana por violencia de género en 2015. A principio tenia prescripción médica para no atender al publico y el Banco no la respetó obligándome a volver a una sucursal, presionándome con argumentos del tipo "vas a estar cerca de tu casa" o "en una sucursal podés progresar haciendo carrera bancaria" y otros. Pero al año, a mediados del 2016, con el cambio de gerente,  las presiones aumentaron. No solo atendía al publico con prescripción médica, sino que también me pidieron que traiga el alta médica para mantener mi puesto de trabajo. Tengo una familia y me asustaba el hecho de quedarme sin trabajo, accedí al pedido y volví a atender.


 


Mi entonces gerente me exigía cada vez más, incluso que realizara tareas de otro sector. Un dia, me sentí tan abrumada por la cantidad de tareas que decidí explicarle mi situación y su respuesta fue "esta tarea la vas a hacer porque te lo digo yo". Me retiré llorando mientras me él me decía: "mejor que en Recursos Humanos te den otra tarea porque no servís para esto", "acá quiero a alguien que labure, chiquita" y me acompañó hasta la salida.


 


Todo ese maltrato me afectó muchísimo y al exponerlo en Recursos Humanos sólo me ofrecieron el cambio de sucursal, dejando impune la actitud de mi gerente. Mi estado de salud se agravó y mi psiquiatra me indicó alejamiento laboral. Soy el claro ejemplo de cómo las instituciones hoy actúan con impunidad frente a la salud de los trabajadores. El Banco Ciudad está directamente ligado a la política, ya que el presidente es electo por el Jefe de Gobierno, así como todos los directores y gerentes generales. Sabemos que la ley avala las licencias médicas y por derecho me corresponde, tengo diez años de trabajo y una hija. 


 


¿Cómo vinculás esto que te sucedió a vos con la lucha por justicia para Suhene?


 


Mi hermana sufrió violencia de género por su pareja, ambos trabajaban en IBM. Después de su grave estado de salud tras la golpiza, la empresa dejó de pagarle el sueldo a los tres meses de licencia médica. Ella estuvo sus últimos cinco meses de vida sin sueldo y en tratamiento con internación domiciliaria. Es muy injusto. Las mujeres siempre son mal vistas al pedir una licencia, sea por embarazo, por lactancia o por enfermedad familiar.


 


En el Banco Ciudad esta persecución con empleadas mujeres empezó con la gestión del PRO. Cada vez que me presentaba en Recursos Humanos con mi certificado médico ni siquiera lo leían, me amenazaban con un posible despido y luego me daban turno con médicos externos para evaluarme. La empresa CITYMED es privada y los profesionales que me evaluaron hacían informes donde sugerían que yo podía volver a mi puesto de trabajo, pero el Banco los traduce como un invento de depresión por mi parte y empiezan a descontarme parte del sueldo alegando abandono de tareas. Eso es violencia institucional, la misma que le aplicaron a mi hermana y la misma que sufren miles de mujeres trabajadoras.


 


¿Cuál es tu reclamo y cómo intervino el sindicato frente al mismo? 


 


Mi reclamo era en primer lugar que el Banco respetara mi licencia médica. Eso no sucedió y además de las cartas documento intimándome a retomar tareas, también me enviaban diariamente un médico a domicilio para controlar que realmente estuviera en mi casa, como si padeciera de una gripe u otro tipo de enfermedad.


 


Cuando me despiden, en marzo de este año, decidí que lo mejor para mi salud era aceptar la indemnización y desvincularme de ese ambiente que solo me maltrató psicológicamente en los últimos dos años. Pero hasta en eso fueron deshonestos, porque no quieren pagarme nada por el despido y tampoco negociar.


 


Cuando me acerqué a la gremial interna no tuve el apoyo esperado. En primer lugar, me dijeron que al desvincularme ya no era empleada y que mi juicio es un reclamo individual, con lo cual no les corresponde defenderme si mi intención no era retomar mis tareas. Les expliqué sobre mi delicado estado de salud que en los últimos meses se incrementó por saber que la justicia declaró inocente al asesino de mi hermana, que tengo préstamos con el banco y no puedo pagarlos porque no tengo sueldo, que debo seguir mi tratamiento psiquiátrico y estoy a punto de quedarme sin obra social. Y de los cuarenta gremialistas, solo dos aceptaron ser mis testigos y apoyarme. De parte de La Bancaria aún no recibí respuesta.


 


¿Qué pasos pensás seguir de ahora en más en relación a tu despido? 


 


La única opción es iniciar la demanda. Los trabajadores debemos conocer nuestros derechos y exigir que se cumplan, porque estamos bajo un gobierno que no nos apoya y nos cataloga como "personas que no valoran el trabajo" para justificar los millones de despidos. El Banco Ciudad tiene todos los recursos para pagarme lo que corresponde y no lo hace para usarme de ejemplo y presionar a los demás trabajadores que hoy necesitan una licencia médica, juegan con la salud de las personas porque saben que es difícil conseguir otro trabajo en medio de una crisis nacional. Es una pelea política y en el transcurso judicial ellos no tienen nada a perder.

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