28/08/2008 | 1052

Maoísmo sojero y los derechos de las mujeres

En el editorial político de su semanario Hoy Nº 1.230, el PCR-CCC asegura que el «Encuentro se plantó frente al kirchnerismo», aunque no explican a sus lectores cuál fue la batalla librada con este sector, ni qué sectores de mujeres lo encarnaban dentro del Encuentro. Simplemente no lo dicen porque el kirchnerismo se borró. En dicho editorial, el PCR nos acusa de «funcionales al gobierno en sus ataques a las mujeres que vienen de protagonizar más de 100 días de cortes de rutas», pero nosotras no atacamos a ‘a las mujeres’ sino a los representantes políticos que, como el PCR, las ataron al carro mortal de la Sociedad Rural, Aapresid (el imperialismo) y el clero.

En Neuquén, el PCR no ‘luchó’ contra ningún gobierno sino contra las mujeres trabajadoras y el PO, que defendieron la independencia de la clase obrera frente a los bloques capitalistas. Es atendible que el PCR no entienda nada de esto después de haber sido isabeliano, menemista, riquista, alcahuete de Rodríguez Saá y Duhalde y, al final, de Kirchner. Aseguran que «la lucha agraria tiñó el debate en estos talleres» (Hoy Nº 1.230, pág. 8), pero no dicen que allí se repudió, ni tampoco dice que los gritos y chifladas en la apertura se debieron a que el documento leído fue impuesto en forma arbitraria.

Los caminos de Alderete no son los que se esperaban

¿Es posible visualizar la estafa del PCR sin recorrer sus últimas andadas políticas? El Argentinazo encontró a la CCC violentando el acuerdo de movilización a Plaza de Mayo votado en la asamblea de desocupados de La Matanza del año 2001, recluyéndose junto a D’Elía. Luego de pasar por su apoyo al efímero Rodríguez Saá, se incorporó al gobierno de Duhalde a través de la nefasta política de los consejos consultivos de las intendencias de los punteros barriales del PJ.

Luego de la yunta con Duhalde, la CCC se deslizó con comodidad hacia Néstor Kirchner. Fue así que protagonizó el acto del 1º de Mayo de 2003, a sólo 20 días de las elecciones nacionales, junto a Balestrini, D’Elía y la CTA en Matanza. «Fuerte apoyo de líderes piqueteros a Kirchner» caracterizó La Nación (6/6/03) a la reunión que D’Elía y Alderete mantuvieron con Néstor Kirchner, idilio que de forma desigual se mantuvo hasta las elecciones de 2006. En 2006, la Iglesia le disputó la gobernación al candidato kirchnerista en Misiones y el anti-electorero PCR se colocó de su parte.

Cada vez menos participación en luchas por el aborto, cada vez más conciliaciones con la Iglesia. «Cada tanto nos cargan en un camión y tenemos que ir a aplaudir a Kirchner». La frase pertenece a un joven conchabado a 2,50 pesos el metro de zanja para el plan «Agua más Trabajo» en La Matanza». El relato es levantado por Néstor Pitrola en febrero de 2005 y explica el mecanismo miserable a través del cual la CCC (como la FTV en todo el país, y principalmente en Jujuy de la mano de la puntera Milagro Salas) pasó a ser una subcontratista del Estado, pagando salarios por debajo del convenio de la Uocra. En La Matanza nadie olvidará que los carteles de las obras públicas para las que el gobierno subcontrataba la mano de obra «piquetera» señalaban «logro de la CCC».

Durante los últimos meses, la CCC arrastró a su clientela asistencial a apoyar los cortes de la patronal sojera y al Monumento a los Españoles en Palermo, ‘sudando’ junto a Castells, Pando, Baseotto, Macri, Carrió, Miguens y consortes.

No al gangsterismo

Ir al Encuentro Nacional de Mujeres significaba ir a defender los derechos de las mujeres en el contexto de un choque político entre dos bloques patronales enemigos de esos derechos. El oficialismo, golpeado por derecha y por izquierda, pegó el faltazo. El gobierno y la CTA juzgaron conveniente regalarles el terreno a las defensoras de la patronal sojera ante la completa desmoralización de su propia tropa.

La disputa en cada uno de los talleres fue entre las trabajadoras rurales y sus explotadoras directas, las chacareras capitalistas del Alto Valle, representadas en el Movimiento Mujeres en Lucha (PCR), que defendían sus derechos de propiedad, no sus derechos contra la opresión a la mujer. Fue entre las mujeres de las barriadas y las coordinadoras del PCR, que pugnaban por filtrar el apoyo a la patronal rural, pero siempre sin dar un debate franco y frontal. Esta es la disputa que los isabelo-menemo-rico-saá-duhalde-kirchner-miguens ocultan prolijamente en su balance.

El intento del aparato del PCR en este Encuentro Nacional fracasó, no a manos del gobierno patronal ausente, sino a manos de las mujeres trabajadoras.

El Encuentro Nacional de Mujeres se plantó frente al kirchnerismo y a la patronal rural, las dos patas de los ataques que vivimos las mujeres de este país día a día.

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