20/09/2020

Misiones: nuevo juicio contra María Ovando

Un Estado empobrecedor quiere responsabilizar a las víctimas

El 21 de septiembre en Eldorado comienza un nuevo juicio a María Ovando. La misma justicia que la acusó de asesina, esta vez le acusa de ser la entregadora de una de sus hijas y una nieta a su ex pareja y el amigo de este, quienes están acusados de ser los abusadores sexuales.

Maria Ovando estuvo dos años presa hasta que en el 2012 fue absuelta en medio de un juicio escandaloso donde se ponía en el banquillo de los acusados a una mujer pobre y analfabeta como la única responsable por la muerte por desnutrición de su hija de 3 años. La muerte de la niña ponía en jaque al gobierno renovador que se jactaba de que el hambre era un flagelo que había quedado en los años 90’. Sin reparar en la situación de extrema pobreza y violencia familiar que la rodeaba, el juez de ese proceso, Roberto Saldaña, consideró que ella era la única responsable de la muerte porque “era consciente de que no le estaba dando el tratamiento correspondiente a su hija” (M4 1/10/2012). Sin embargo, no hizo lo mismo con su concubino – acusado de ejercer violencia sobre ella y sus hijos- y utilizó el testimonio de este para incriminarla.

En ese entonces los medios oficialistas a medida que se acercaba el juicio oral, desplegaban una campaña contra la liberación de María, claramente porque su prisión era la absolución de los responsables políticos. Las declaraciones sobre el tema del gobernador Closs, del ministro de Derechos Humanos, Soria Vieta, que la sentenció como «una madre abandónica», entre otros altos funcionarios demostraban el verdadero carácter del «progresismo» kirchnerista. A pesar de todo el operativo mediático orquestado desde el poder estatal, el movimiento de mujeres de todo el país desenvolvió una enorme campaña por su absolución que resultó victoriosa.

Un nuevo ataque de la “justicia” renovadora

Luego de salir de la cárcel, por la difusión mediática del caso de María y el apoyo de organizaciones de mujeres y derechos humanos, el gobierno le entrega una casa Iprodha en el km 4 de la ciudad de Eldorado, pero eso no fue acto suficiente para mejorar las perspectivas de vida de una mujer sumida desde los 12 años a embarazos forzados, precariedad, violencia y problemas de adicciones, los cuales siempre alimentan prejuicios condenatorios y se utilizan de argumento contra los pobres.

Cuando María recupera su libertad, pide la restitución de sus hijas pequeñas, quienes fueron dadas en guarda a la madre de su última pareja, e inicia juicio civil al Estado pidiendo resarcimiento del daño por los años presa de manera injusta. La búsqueda de justicia por parte de María lleva a que el poder del Estado comience un hostigamiento y, recurriendo a distintos funcionarios – entre ellos Diana Garay actual directora del Sedronar Eldorado – lance acusaciones de todo tipo y en vez de brindar contención y un acompañamiento respetuoso, resuelven todo con institucionalización de menores y cárcel.

La Justicia misógina y de clase de la Renovación ha avanzado en una nueva causa para llevar a juicio a María Ovando. El criterio que utilizan quienes hoy vuelven a cargar las tintas sobre una mujer pobre para cubrir su culpa por condenarlas a ella y a sus hijas al hambre y la muerte, se sostiene de nuevo desde la perspectiva de mala madre, de fallar en la protección de sus hijas, y se le coloca al mismo nivel de los hombres señalados como violadores. La fiscalía por el momento no investigó la línea de que los abusos podrían haber sucedido en el momento en que las niñas estaban bajo la guarda de su ex suegra, pues ello volvería a poner al Estado como el responsable en la medida de que no se ocupó de hacer el seguimiento que el resguardo de las niñas requería.Otra cuestión a considerar son los lazos del poder judicial con el clero. Las demandas y reclamos que levantó el movimiento de mujeres en la provincia a partir del caso de María y la lucha que se desplegó por su liberación, pusieron en jaque los lazos del Estado y el clero misionero ya que expusieron públicamente las negociaciones y los intereses en común de ambos. Un nuevo enjuiciamiento a María Ovando no solo busca cubrir a la justicia renovadora sino que busca desprestigiar la enorme lucha desarrollada por el movimiento de mujeres y es un ataque político a las posiciones ganadas en términos de perspectiva de género, de denuncias a la Iglesia Católica y a la Renovación.

Es necesario que el movimiento de mujeres se organice para defender a María porque en su figura se condensan todas las persecuciones que se hacen a las mujeres de la clase obrera.

¡Absolución para María Ovando! ¡Basta de perseguir a las mujeres pobres! Condena a los violadores. Resarcimiento por los dos años que estuvo presa. El Estado es responsable.

 

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