03/12/2021
Ingeniero Budge

Nancy Videla, un nuevo femicidio que estremece al país

El Estado es responsable.

En la madrugada de hoy se encontró un cuerpo enterrado bajo un contrapiso en un domicilio de Ingeniero Budge, y todas las alertas se encendieron, para luego confirmar lo peor: el cuerpo era efectivamente el de Nancy Videla, que se encontraba desaparecida desde hacía una semana.

La desaparición y el femicidio hecho show

Desde la desaparición de Nancy el viernes 26 de noviembre, su novio, familiares y amigos la buscaron desesperadamente. Pero como en tantos otros casos, la policía tardó casi cuatro días en hacer caso a las denuncias. Otra vez, se desperdició un tiempo vital que pudo haber hecho la diferencia entre la vida y la muerte para Nancy, poniendo de manifiesto cuál es la consideración que las instituciones del Estado tienen sobre las vidas de las mujeres.

Asimismo, como tantas otras veces, no fue la investigación de la policía o la Justicia lo que permitió hallar a Nancy, sino un llamado al 911 por parte de una mujer que alertó sobre el posible vínculo entre Nancy y Damián Lezcano Mendoza, quien es hoy el principal sospechoso del femicidio. Para realizar el allanamiento en la casa del acusado -donde finalmente encontraron el cuerpo de Nancy- esperaron 4 horas una orden de un juez. Justamente no se trata del respeto por normas administrativas legales por parte de la policía que primero gatilla y después pregunta; se trata de las dilaciones típicas de los personeros de un régimen que desprecian el sufrimiento que causa la violencia de género en las víctimas y sus familias.

Por su parte, los medios se hicieron un gran eco del caso. Y si bien esta difusión sirvió para que se conociera la situación, lo cierto es que se ha hecho un gran show mediático alrededor. Desde las especulaciones de todo tipo sobre Nancy y su vida privada hasta la morbosidad del prime time mostrando el momento del hallazgo del cuerpo, pasando por las suposiciones acerca del vinculo “sentimental” que la víctima mantenía con el femicida. Hemos tenido que ver y escuchar cómo se arma -en busca de rating- una novela alrededor de un femicidio. Pero el objetivo no solo es vender, sino también desvirtuar y naturalizar el horror: naturalizar otra mujer más que es asesinada y que aparece en una bolsa en un arroyo, a la vera de una ruta o enterrada en un patio.

El duro camino para salir de la violencia de género

Un elemento importante que tiene este caso es que si el Estado hubiera actuado en algún momento de esta historia, hoy Nancy estaría viva. En primer lugar, se sabe por distintas versiones que Lezcano Mendoza era un acosador y un violento, que se vinculaba a mujeres en situaciones de vulnerabilidad (menores que él casi siempre) y se aprovechaba de ellas.

El dato de las mujeres ocupan el 70% del grupo poblacional más pobre en este país deja de ser una simple estadística cuando vemos que miles de mujeres son rehenes de situaciones de violencia, al no poder emanciparse económicamente. Nancy -sin ir más lejos- pertenecía al gremio de las trabajadoras de casas particulares, gremio de más de un millón de mujeres, cuya última paritaria cerró por abajo del salario mínimo y vital y móvil ($29.000) cuando la Canasta Básica Total hoy está en $74.185. Si el gobierno tuviera entre sus prioridades garantizarle una vida digna a esas miles de mujeres, en lugar de estar concentrado en entregarle todo al FMI, muy distinta sería su situación.

A su vez, Nancy ya había sufrido en otras ocasiones violencia en el marco de una relación. Había podido salir y estaba tratando de reconstruir su vida, acompañada de amigas, pero en total soledad en lo que refiere a un acompañamiento por parte del Estado. Efectivamente, las aéreas de género de los municipios se encuentran totalmente vaciadas, sin presupuesto para atender la enorme demanda de asistencia integral (legal, psicológica, médica, económica) que las mujeres requerimos para salir de las distintas situaciones de violencia que atravesamos cotidianamente.

Por ejemplo, en Lomas de Zamora, donde vivía Nancy, existe un solo “refugio” (el Fátima Catan) que actualmente solo recibe a mujeres en situación de riesgo de vida, debido a la falta de espacio y de personal para atender a las cientos de mujeres que llegan cada día desde los barrios más pobres del distrito, y también de otros lugares de la zona sur a buscar ayuda. El Ministerio de la Mujer de la Provincia, comandado por Estela Díaz, es cartón pintado. Los anuncios de las políticas “contra la violencia” que ha hecho (en espejo con su par a nivel nacional, Elizabeth Gómez Alcorta) son un puñado de subsidios miserables que no llegan ni a paliativos; mientras ocurre un femicidio cada 32 horas y ya llevamos en este 2021 la brutal cifra de 279 mujeres asesinadas.

No al FMI, basta de hambre y femicidios, el 11 todas a las calles

Así como miles de mujeres en todo el país nos movilizamos el último 25 de noviembre en otro día de lucha contra las violencias, también nos preparamos para movilizarnos este 11 de diciembre contra el acuerdo del gobierno de Alberto Fernández, la oposición patronal y el FMI. No podemos separar la lucha contra la violencia de género y la lucha contra el pago de la deuda, porque el pacto con el FMI solo puede significar más ajuste y más ataques al conjunto de las y los trabajadores.

No solo el hambre y la desocupación son una forma de violencia hacia las mujeres trabajadoras y los niños y niñas de este país, sino que los golpes, los abusos y los femicidios encuentran en la miseria y la descomposición social el caldo de cultivo para desenvolverse. Las mujeres organizadas de manera independiente llevaremos a esa movilización el reclamo contra los femicidios y la exigencia de justicia por Nancy y por todas las víctimas de este régimen de barbarie que descarga sobre las mujeres pobres su peor cara.

 

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