15/10/2015 | 1385

Por un ‪‎nuevo #NiUnaMenos. El Estado es responsable


Foto: Paula Lagomarsino


Al mismo tiempo que en Mar del Plata se desarrollaba el XXX Encuentro Nacional de Mujeres este último fin de semana, donde uno de los ejes centrales de los debates fue la violencia de género y la cantidad alarmante de femicidios que se suceden, cuatro nuevos casos se sumaron a la lista de mujeres muertas a mano de sus parejas.


En la misma ciudad donde nos concentramos 60.000 mujeres, nos enteramos, durante el desarrollo de los talleres, que dos marplatenses acababan de morir víctimas de femicidio: Rocío Salinas (38), asesinada a cuchilladas en su casa, y Claudia Sposetti (47), degollada adentro de su propio auto.


Desde las comisiones de Impunidad, violencia, aborto y otras se convocó rápidamente salir a la calle a pesar del inmovilismo de la Comisión Organizadora del ENM, realizándose una movilización a las puertas el municipio marplatense.


En la última semana fueron diez los femicidios ocurridos, ya que además de Mar de Plata también otros dos casos fueron el de una mujer de 23 años en Salta, muerta a escopetazos por su marido, y en Ramos Mejía, donde Julieta Mena fue encontrada muerta con múltiples golpes y cortes, quedando detenido su novio como principal sospechoso. El más reciente, el de la dirigente trans de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays y Bisexuales, Diana Sacayán, quien fue encontrada asesinada de una puñalada en su departamento del barrio porteño de Flores. Este flagelo por el que atravesamos las mujeres, no puede ser atribuido de ninguna manera a la acción aislada de hombres enfermos, sino que subyace al conjunto del régimen social.


La política llevada adelante por el Estado sobre la violencia hacia la mujer descarga sobre las víctimas la responsabilidad de su resguardo, como lo son el botón antipánico o la campaña «sacale tarjeta roja al violento», que dieron sobradas muestras de ineficacia, porque no han parado una sola muerte en este país. Sino que constituyen planteos demagógicos mediante los cuales se pretende ocultar que se sostiene un sistema judicial burocrático, abarrotado de causas por violencia y de fallos misóginos que rehúsan a aplicar la calificación legal de femicidio, además de que se opera con un aparato de seguridad vinculado con el narcotráfico y la trata de personas.


La violencia del Estado se ve expresada cuando las mujeres somos tratadas como objetos, colocándoles el lugar de procreadoras o esposas, pero también cuando más de la mitad de nosotras en el país trabaja en condiciones precarias y podemos llegar a percibir un 30% menos de salario por el mismo trabajo. Cuando no contamos con guarderías en los lugares de trabajo ni licencias amplias de maternidad. Y cuando carecemos de educación sexual, anticonceptivos y aborto legal, gratuito y seguro para no morir.


Por todo esto decimos, frente a los femicidios, el Estado y sus gobiernos son los principales responsables.


Desde el Plenario de Trabajadoras llamamos a las mujeres a organizarnos de manera independiente, por un plan de lucha nacional y por un nuevo Ni Una Menos!

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