01/09/2018

Saludo desde Paraguay al Congreso del Plenario de Trabajadoras

Florencia Aguirre Trabajadora de la cultura y activista feminista (integrante de la feroz colectiva y de la mansion 108)

Desde Asunción, escribo estas líneas en modo de abrazo para este primer congreso que confirma una vez más una realidad histórica, es el movimiento de mujeres trabajadoras el que ha tomado las calles de toda la región para reclamar cada una de nuestras reivindicaciones y combatir cada una de las opresiones que nos golpean día a día. La gran marea verde que han gestado en los últimos años y sobre todo en los últimos meses en las calles argentinas, es el camino a seguir y por ello ha sido expandida más allá de cualquier frontera, somos las que decidimos conquistar nuestra libertad en las calles, organizadas.


En Paraguay las realidades que nos golpean no son menos terribles. El corazón de Sudamérica es terreno de impunidad total para mafiosos de todas las calañas, desde el lavado de dinero, el narcotráfico y la trata de personas; el estado paraguayo ha garantizado esta impunidad todas las veces que fue necesario, al punto que hoy tenemos de flamante presidente a un hijo de genocida, heredero directo del nefasto stronismo. El panorama empeora cuando hablamos de las mujeres, adolescentes y niñas paraguayas. Según la Policía Nacional existen 20 denuncias por semana de niñas y adolescentes desaparecidas, de las cuales el seguimiento es nulo; 2 niñas por día son obligadas a parir embarazos productos de abusos, práctica que es “contenida” por instituciones religiosas que actúan legitimadas por un estado supuestamente laico, pero que no ha dejado de financiar la curia. Aún existe con total normalidad e impunidad prácticas de criadazgo extendidas en todo el territorio, que consiste en un régimen de esclavitud de niñas y adolescentes que a cambio de estudiar, tener techo y comida, trabajan en casas de familias de lunes a lunes, a veces muy lejos de sus pueblos, donde muchas veces también son abusadas y maltratadas. En 2017 se registraron más de 18.000 embarazos adolescentes, y recientemente el ministro de salud saliente reconoció que la cifra de abortos clandestinos ascendería a 30.000 por año… La lista larga de penurias continúa y se profundiza aún más cuando hablamos de mujeres campesinas pobres y de mujeres indígenas. Sin embargo, siguiendo el camino de las mujeres argentinas, aquí también nos hemos levantado, nos hemos adherido al Paro internacional de mujeres por segundo año consecutivo, movilizando a miles de mujeres trabajadoras del campo y la ciudad en las calles de Asunción y algunas ciudades del interior, nos hemos llevado a la espalda la tarea de articular un movimiento social que venía disgregado y desmoralizado después del golpe parlamentario del 2012, y somos las que hemos convocado a organizar la movilización en la asunción del presidente hijo de la dictadura, Mario Abdo Benitez.


Somos conscientes de que esta lucha ha llegado a un punto de no retorno, somos conscientes de las tareas que nos esperan y que debemos afianzar nuestras solidaridades y hermandades para poder enfrentar con más contundencia a un poder imperialista, racista y patriarcal que nos mantiene bajo el yugo del capital. Que la lucha nos mantenga unidas, que el abrazo abarque todos los pueblos y que hagamos arder con nuestra fuerza todas las instituciones que nos oprimen.


31 de agosto, Asunción, Paraguay

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