18/10/2007 | 1014

XXII Encuentro Nacional de Mujeres: Volvemos con el plan de lucha que fuimos a proponer

Una gran victoria política

El documento de bienvenida de la Comisión Organizadora, el más claramente antigubernamental y anticlerical en la historia de los Encuentros.


Una novedosa mayoría de jóvenes que le agregaron combatividad a los talleres y pusieron en jaque a los sectores que defienden un evento meramente testimonial.


Lo esmirriado de las habitualmente gruesas columnas de la CTA y la FTV, reflejo de la crisis a las que los llevó su subordinación al kirchnerismo, pero también del propósito de vaciar un Encuentro que fatalmente iba a cuestionar al gobierno en la Córdoba del fraude electoral.


El repudio a las maniobras de la Iglesia para copar el Encuentro y su expulsión de muchos talleres.


El áspero debate sobre la necesidad de votar y que el ENM adquiera carácter resolutivo.


La asamblea por el aborto legal que reunió más de un millar de mujeres y votó una campaña nacional y un plan de lucha.


La adhesión a ese plan de lucha por parte de muchos talleres, cualquiera fuera su temática.


Talleres sindicales y de mujer y trabajo, donde la indicación de no votar despertaba primero el asombro, después la indignación y hasta la hilaridad de activistas sindicales que, por supuesto, votaron. (¿Vos creés que yo viajé desde Neuquén para no resolver nada?, dijo una trabajadora de Zanón.)


Una marcha de alrededor de 20.000 mujeres que pasó frente a la Catedral y la Casa de Gobierno (algo que no sucedía en años), a pesar de las presiones del PCR para desviarla, mientras estaba ocurriendo.


Esas son las características principales que distinguen el XXII Encuentro Nacional de Mujeres, características que reflejan la evolución política de gran parte del movimiento de mujeres y la desesperación de quienes pretenden reducir el ENM a un espacio de debate estéril.


Batalla política


El Partido y el Polo Obrero llevaron a todos los talleres las resoluciones de la Asamblea por el Aborto Legal, en el entendimiento de que la victoria de la campaña exige una amplia organización nacional en los lugares de estudio, de trabajo y en los barrios. Impulsamos la expulsión de la Iglesia, señalando que la lucha por nuestros derechos es incompatible con una institución cuyo estandarte es la opresión del pueblo en general y la de las mujeres en particular. Este planteo fue acompañado por las mujeres de la Campaña por el Aborto Legal desde el inicio y fue ganando a las independientes a medida que las representantes de la Curia eran acorraladas y se volvían más insultantes.


El domingo al mediodía, muchos talleres resolvieron no dejarlas entrar a la tarde, y muchas no se presentaron. Otros, que no se las echaría físicamente, pero que no se registrarían sus posturas en las resoluciones. Aliadas incondicionales de la Iglesia, las militantes del PCR (reconocibles por sus argumentos, ya que no se identificaban) pedían “respeto”, en nombre de la democracia y la pluralidad, para quienes nos llamaban asesinas en cada intervención. Otra pintoresca alianza fue la de las clericales, el PCR y un sector recalcitrante de las feministas a la hora de atacar el derecho a votar. Cuando una mayoría de las católicas debió retirarse, entraron en acción las patotas que intentaron entrar al colegio donde se sesionaba y golpearon a compañeras de la Comisión Organizadora que se lo impidieron. Al día siguiente, una integrante de la CO fue amenazada de muerte por teléfono.


Las compañeras del Polo, la UJS y el Partido desplegaron toda su experiencia de lucha en el terreno salarial, por la vivienda, la salud, la educación, el medio ambiente, los derechos humanos, contra la violencia hacia la mujer, por la restitución de los chicos institucionalizados y demolieron punto por punto la defensa del gobierno a cargo de la burocracia sindical de CTA, funcionarias de menor rango, un sector del movimiento de mujeres (notablemente, las Católicas por el Derecho a Decidir) y las punteras.


La aceptación de nuestras posiciones se refleja en que más de 20 compañeras del Polo, el Partido y la UJS fueron elegidas para leer las conclusiones de su taller en el acto de cierre, entre ellas una flamante compañera de la UJS secundaria.


Las mujeres del Inadi intentaron monopolizar el debate de los talleres de discapacidad, violencia y trata, desalentando la organización y proponiendo alternativas leguleyas. Recibieron una contundente respuesta de nuestras compañeras que denunciaron la complicidad del gobierno con golpeadores, violadores y rufianes.


La cantidad de mujeres que acudió a la asamblea por el aborto legal el sábado a la tarde, unas 1.200, obligó a sesionar en la calle porque en el aula cabían unas 300 personas. Todas las intervenciones denunciaron la política del gobierno kirchnerista contra las mujeres y desdeñaron cualquier ilusión en las candidatas patronales. Se propuso montar una campaña que partiera de organizar comisiones de mujeres en los lugares de estudio, de trabajo y en los barrios. Juntar miles de pronunciamientos y firmas. Se discutió apelar a la movilización callejera y a la acción directa y se votó un cronograma de movilizaciones que comienza el 25 de noviembre y culmina el 1° de mayo, día en que se inician las sesiones legislativas.


A pesar de que se invitó a las compañeras de la Campaña por el Aborto Legal, a tomar la palabra, prefirieron no hacerlo y un sector de ellas se retiró. Sin embargo, al día siguiente, en los talleres, la enorme mayoría de las “pañuelos verdes” manifestaron su voluntad de participar en las movilizaciones y debatir una lucha en común.


Frente al votoblanquismo del PCR, defendimos orgullosamente el voto para los candidatos luchadores del Partido Obrero y la construcción de una alternativa socialista. Gabriela Arroyo, presente en los talleres de aborto, marcó el compromiso de Carrió y Cristina K con la Iglesia, y desmenuzó el carácter antipopular, antiobrero y antifemenino de las candidatas patronales.


El Partido Obrero de Córdoba apoyó el trabajo de nuestra delegación, que se encontró con una ciudad completamente afichada con nuestra propaganda electoral.


La vigorosa columna del Plenario de Trabajadoras en la marcha de cierre, organizada con pancartas y banderas, fue el remate de dos días de lucha política sin claudicaciones, en las que las posiciones de las trabajadoras socialistas fueron puestas en debate airosamente frente a todas las tendencias que componen el movimiento de mujeres.


Volvemos con el plan de lucha que fuimos a proponer.


Volvemos para lograr que el 2008 sea el año en que conquistemos el aborto legal.