29/12/2021

“Te quiero encontrar tirando piedras”

Carta a Fernando Sciortino, recientemente fallecido.
Compañero de Fernando en V-PAR (Odontología UBA)

Fer (abajo - izq.) junto a sus compañeros de la UJS en la FUBA.

¿Qué nos unió? ¿Qué nos llevó a estar juntos tanto tiempo? ¿Por qué nos queríamos? ¿Quiénes éramos cuando estábamos juntos? ¿Por qué tu vida tocó la mía? ¿Quién eras?

Hola, Fer.

¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís?

Son cosas que me gustaría decirte, que me las puedas contestar. Como tantas otras preguntas que tengo, que nunca me vas a poder responder.

Hay gente que pasa por la vida sin dejar un rastro, ni un soplo de viento, pero ese no era Fernando Sciortino.

No conozco a nadie que no haya estado al lado suyo y no sintiera que era una persona especial, una persona fácil de querer, que se hacía respetar -y no solo por su inteligencia o su liderazgo, más bien sino por su capacidad de amar, de comprender, de acompañar, de estar ahí cuando uno más lo necesitaba.

Fernando me cambió la vida, yo hoy no sería quien soy si no lo hubiese conocido. Me abrió los ojos, me hizo ver cosas que nunca había visto, preguntarme cosas que nunca me había preguntado; y eso es lo que él era. Alguien que te transformaba.

A muchos nos contagió esas ganas, las de decir basta, las de decir esto está mal, esas ganas de entender que las cosas no van a cambiar por sí solas, que uno tiene que poner el cuerpo y estar ahí. Fernando era el primero en estar, y si vos estabas cansado, él te levantaba, y si estabas triste, él te levantaba.

Pasamos miles de momentos buenos, malos, tristes, divertidos, de todo tipo. Fer tocó mi vida cómo tocó la de muchos.

El mundo le quedaba chico, nada lo satisfacía, no podía encontrar una respuesta de lo que él buscaba pero siempre intentaba. Se enojaba cuando veía injusticias y no las toleraba, buscó respuestas que muchos ya tal vez elegimos dejar de buscar pero él seguía preguntando y nunca encontró lo que él quería.

No voy a tener una respuesta de por qué pasó lo que pasó, pero sí voy a tener en claro que su vida me tocó. Me encantaría poder preguntarte “Fer, ¿en qué andas?”, pero ya no voy a poder. “¿Por qué bajaste los brazos? Salgamos a luchar juntos una vez más”.

Por un tiempo fuimos muy hermanos, muy amigos, muy familia, pero la vida nos fue alejando un poco, tuvimos algunos problemas personales inclusive, pero cuando una vida te toca, nunca te deja de tocar.

Unos años más tarde, nos reencontramos en una plaza repleta de gente, nos vimos, nos abrazamos, nos perdonamos, recordamos viejos momentos y seguimos tirando piedras como lo habíamos hecho tantos años atrás. Fue en una plaza repleta reclamando derechos que vos me hiciste ver y eso nunca lo voy a olvidar.

Por eso Fer, donde estés ahora, espero como siempre que estés tirando piedras.

Te quiero mucho amigo, te despido con un muy fuerte abrazo.

Hasta la victoria siempre.

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