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6 de noviembre de 2017

[OPINION] Nosotros, los distintos de Macri

Nosotros, los que no aceptamos la política de Macri, pasamos a ser los Guy Montag de Fahrenheit 451; los Winston Smith, de “1984” de Orwell.
 
Pasamos a vivir en un sector, en un mundo marginal, segregado. No podemos hablar con cualquier persona, del común, del general de nuestra comunidad, de nuestro pensamiento. No, porque la sociedad está seducida, obnubilada por la frescura y la innovación del nuevo gobierno.
 
Resulta muy difícil poder discutir o confrontar ideas con las personas adherentes a la gestión del presidente Macri, puesto que su alucinación está dada con lo nuevo, con lo que ha cambiado, que al parecer desparramará sobre todos inmensas bondades y beneficios, y con el horror al pasado, reciente y no tan reciente.
 
Los otros, los diferentes, somos nosotros, que nos hemos quedado en un mundo subterráneo, atrapados por un pasado que debe ser exorcizado, inaceptable para la generalidad de tales personas. 
 
Para qué vamos a pensar convertirnos en interlocutores en términos de izquierda, de movimientos proverbiales y reconocidos de izquierda... Para estos sectores del actual gobierno macrista y sus adherentes, fuimos, somos y seremos, siempre, los totalitarios, los troskos, los inclaudicables e innegociables... múltiples epítetos descalificantes, significando la absoluta execración de nuestras ideas, que sabemos perfectamente que este repudio a nuestras organizaciones obedece a nuestra irrestricta defensa de los derechos de los trabajadores.
 
Y recientemente lo expresó en una disertación muy interesante, en la facultad de Humanidades de nuestra Universidad, el Dr. Jorge Altamira, cuando expresó que todos los golpes de Estado sucedidos en la Argentina contra los gobiernos democráticos tuvieron como causa principal la pulverización de los derechos de los trabajadores y la persecución y destrucción de los sindicatos, de los gremios y de la clase obrera organizada.
 
La instancia actual sugestivamente adoptó directamente y en forma clara esta persecución a la clase trabajadora. ¿Es que la historia se repite con otra máscara?
 
Para qué vamos a pensar convertirnos en interlocutores en términos de peronismo, execrante, desnaturalizante...si importantes pensadores de la actualidad manifiestan sin ambages que todos los males de la Argentina comenzaron con Perón, y el mensaje explícito y el subliminal del nuevo gobierno lo transmite en forma permanente.
 
No obstante daremos la lucha. Seguiremos luchando.
 
María Elena Walsh ya nos lo anticipó, cuando cantaba:“...tantas veces me mataron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui, sola y llorando, hice un nudo en el pañuelo, pero me olvidé después que no era la única vez, y volví cantando....” 
 
No vaya a ser que el “nuevo mundo” propuesto por el presidente Mauricio Macri termine convirtiéndose en el Jardín de la hija de Rapaccini, del emblemático escritor norteamericano Nathaniel Hawthorne. 
 
Sabemos que la literatura de anticipación tiene el destino de cumplirse en la realidad.
 
Abogada Ana Soledad Pais
DNI N° 12.796.108

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