25/04/1995 | 445

Comando Político en Mariano Acosta

“Por el control obrero de los medios de producción”


Compañeros, buenas tardes:


Antes de comenzar con el tema central, quiero agradecer en nombre del PO y del FUT a la comisión directiva del Club Mariano Acosta por habernos cedido parte de sus instalaciones, que hacen posible este acto. También quiero destacar el esfuerzo de muchos compañeros que, con un sentido de responsabilidad elogiable, colaboraron en su organización.


Compañeros, esta convocatoria no va a ser simplemente un acto de denuncia, sino que tratará de implementar para su análisis los elementos necesarios de información para entender las consecuencias y la proyección de esta crisis, que hoy afecta a todos los trabajadores en general.


El ejemplo más preciso de las contradicciones del gobierno queda al descubierto cuando, por un lado, levanta las banderas de la educación y se llena la boca hablando del futuro de nuestros hijos y el porvenir de la patria y, por otro lado, profundiza la crisis educacional, dejando sin recursos a la escuela pública y privilegiando, por intermedio de subsidios, la educación privada, a la cual el trabajador común no tiene acceso. La discriminación social se acentúa también en la salud, con la autogestión de los hospitales.


Ya es un hecho que, para ser atendido en cualquier centro asistencial público, si uno no tiene dinero para costear los gastos deberá solicitar ante la municipalidad un certificado de pobreza, lo que generará una discriminación social y provocará para los desposeídos una atención como ciudadanos de cuarta.


Compañeros, si vemos realmente esta discriminación social y sus consecuencias, empezaremos a entender que más allá de esta crisis existe una clara intención, por parte del gobierno, de producir un deterioro en la clase trabajadora mucho más profundo del que hoy padecemos.


En el campo laboral se ha llegado a aprobar una ley que liquida cualquier posibilidad de reclamo o defensa de los derechos del trabajador frente a la patronal, y que fomenta las más variadas formas de explotación.


Frente a esta ola de atropellos a la dignidad del trabajador, denunciamos el carácter reaccionario de estas leyes y la complicidad de los partidos opositores, que confunden a la población presentándose como una alternativa de cambio; cuando los hechos concretos nos demuestran, día a día, que son más de lo mismo y que responden a los mismos intereses.


Compañeros, los problemas locales también tienen una relación directa con la demagogia que oportunamente ejercen los que deberían cumplir un rol fundamental en la defensa de la población.


La falta de mantenimiento de las calles,  las aguas estancadas por caños rotos, que son caldo de cultivo para cualquier enfermedad o virus epidémico, la falta de mantenimiento del alumbrado público, sumados a los problemas de seguridad, los bajos salarios, la desocupación creciente y otros tantos problemas, son consecuencias directas de la política que planifican los gobiernos de turno, que responden a intereses ajenos a la clase trabajadora.


Por eso, compañeros, debemos entender que la lucha no termina en el campo electoral; después de las elecciones se acentuará más la crisis y es nuestro deber crear una oposición seria a este régimen de opresión capitalista, que nos quiere hacer pagar el vaciamiento y la hipoteca del país, con los cuales se benefició un sector minoritario de nuestra sociedad que hoy ejerce el privilegio de clase dominante, a fuerza de la explotación de los trabajadores.


Compañeros, sólo la participación activa de los trabajadores en la planificación y control de la economía y los medios de producción y cambio, nos dará una salida clara y hará posible el cambio que todos deseamos. “Si nos organizamos y luchamos para que la crisis la paguen ellos”.


Nada más, compañeros.

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