07/05/1998 | 584

Por un partido propio y por la IV Internacional

Al describir la historia de los 1° de mayo, desde su consagración como jomada internacional de lucha en el Congreso Obrero de París, hace casi 110 años, Altamira denunció que hoy para miles y miles de compañeros, vuelve a ser un día de súperexplotación, que destroza el mito de la ‘fiesta del trabajó’.


La aspiración de la burguesía, denunció Altamira, es sacarle de la cabeza a la clase obrera la idea de la unidad internacional de los explotados. Denunció la campaña pérfida de la burocracia menemista del gremio mercantil que llamó este Io de mayo a los ‘con­sumidores’ a ‘no comprar’: ¡como si no fuera la burguesía quien hace las principales com­pras en los supermercados!, en vez de organizar piquetes para imponer el feriado del Io de mayo.


Esta ofensiva descarada del capital contra los trabajadores vuelve a transformar a esta jornada en un día de lucha, incluso para los compañeros inundados, que se ven obligados a organizar­se para tomar en sus manos su defensa contra la catástrofe ‘na­tural’ y la desidia e incapacidad de los gobiernos.


El Partido Obrero se empeña para que esta organización se transforme en permanente y para que los compañeros inundados pasen de la organización contra las inundaciones a la organiza­ción por las reivindicaciones. Por indemnizaciones para los compa­ñeros inundados, para recons­truir las casas y un subsidio a todos los compañeros desocupa­dos. Que la producción algodone­ra deje de estar en manos de un puñado de latifundistas (Eumekian, Soros) que se han apropiado de dos tercios del Chaco, y que las tierras se pongan en producción bajo control de los trabajadores.


Altamira denunció la política podrida de la burocracia sindical que ofreció un día del salario obre­ro ‘en solidaridad’, en vez de reclamar que la guita la pongan los oligarcas y de organizar un plan de lucha por el salario, con­tra la desocupación y por subsi­dios a los compañeros inundados. Pero lo más grotesco, añadió, no es lo de la CGT. Es la ‘tregua’ política que fingen Duhalde y la Alianza, el primero ‘levantando’ el acto del 1° de mayo, la otra llamando a un ‘acto solidario’ con los inundados. La burguesía, como en todas las cuestiones vita­les, tampoco puede darle una ‘sa­lida’ a los compañeros inunda­dos, no pueden darse un progra­ma frente a tamaña tarea.


Porque los partidos capitalis­tas han llegado a este estado de descomposición, la consigna que preside este acto (“La clase obrera debe construir su par­tido”) está más vigente que nun­ca. El peronismo ya recoge el des­precio del obrero ‘peronista’ al que decía representar; lo mismo le pasa a la Alianza con la docen­cia, a la que el Frepaso creía ha­ber convertido en un rehén electo­ral.


Por todo esto, los trabajadores están obligados a tomar otro ca­mino, a construir el partido pro­pio de la clase obrera. Tenemos que llamar a la Cta y el Mta a romper con la Alianza y el pero­nismo y a pronunciarse por un partido de los trabajadores, a convocar a la huelga general por 1.200 pesos de salario mínimo, por un subsidio de 500 pesos a todos los compañeros desocupa­dos y aplastar las ‘reformas’ la­boral y educativa.


Lo mismo le decimos a la iz­quierda: que se saque los ‘pajari­tos’ de que va a ir a las próximas elecciones con De Gennaro u otro equivalente a la cabeza.


Hay que construir un podero­so partido de la clase obrera como lo está haciendo el PO. Como ha sucedido este mismo 1° de mayo en los actos que promovió nuestra organización en Córdoba, en Tucumán, donde nuestro dirigente Daniel Blanco habló ante 2 mil compañeros o en Mercedes (pro­vincia de Buenos Aires) donde fuimos capaces de gestar impor­tantes movimientos políticos— reivindicativos.


Altamira concluyó con una breve caracterización de la situa­ción mundial, a la que ejemplificó como una gran cofradía de gobier­nos ‘menemistas’ (Kohl, Chirac, Aznar, etc.) y ‘aliancistas’ (Blair, Jospin, etc.); es decir, un conjunto de regímenes antiobre­ros que quieren imponerle la ‘fle­xibilidad laboral’ a los pueblos, la barbarie capitalista contra la humanidad.


Por todo esto reivindicó explíci­tamente la tarea estratégica que se ha dado el Partido Obrero: reconstruir el partido mundial de la revolución proletaria, la IV Inter­nacional. En este aspecto, destacó el próximo Congreso anual del partido, al que concurrirán delega­ciones de partidos hermanos de América Latina, de Europa, de los EE.UU., de Palestina, etc.

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