28/10/2004 | 874

Una política de partido obrera y socialista

Discurso de Jorge Altamira

Compañeras, compañeros: Las tribunas que levanta el Partido Obrero a lo lar­go y a lo ancho del país son tribunas que se levantan para exi­gir, en todo momento, la libertad de todas las compañeras y de todos los compañeros presos, para exigir el ce­se de la represión, y para exigir el juicio y castigo y el encarcelamiento de todos los represores. Levantamos esta tribuna para que los compañe­ros de Caleta Olivia sepan que el Partido Obrero continuará sin des­mayos la lucha por su libertad; lo mismo para los compañeros deteni­dos en la Legislatura y para todos los compañeros que sufren represión a lo largo y a lo ancho del país.


Afrenta y reivindicación


Quiero rendir un homenaje y hacer una reivindicación muy especial al Partido Obrero de Resistencia y Ba­rranqueras, de la provincia del Cha­co, y al Polo Obrero de Resistencia y Barranqueras, por su denodada mo­vilización por la libertad de Raúl Castells, que es la libertad conquis­tada por los piqueteros y no por Menem ni por la derecha argentina. Las afirmaciones de que esta conquista política de nuestras masas ha sido el resultado de una acción de Rodrí­guez Saá, el represor de los docentes de San Luis, que sea consecuencia de un miembro del aparato represivo, como Patricia Bullrich, ex jefa de la Penitenciaría nacional y ex subse­cretaría del principal responsable de Puente Pueyrredón, Juan José Álvarez; es una afrenta a las masas argentinas, es una afrenta al movi­miento piquetero y es una afrenta a los luchadores. Castells, te lo digo en términos personales, estás libre por la lucha de tu pueblo y no por la ac­ción de los verdugos de tu pueblo.


Por la segunda derrota de Romero


La lucha por las libertades y la lu­cha contra la represión no se confinan, con todo, al ámbito de los com­pañeros que están presos, ni se de­tiene en el tiempo. En la provincia de Salta se ha desatado por todos los medios de comunicación y a través de todos los recursos del Estado del gobernador Romero, una campaña por el desafuero y la prisión del di­putado del Partido Obrero Pablo Ló­pez, por haber defendido a los mani­festantes salteños, ante la represión de la policía, en oportunidad del tra­tamiento de un proyecto de ley sobre el sistema de transporte de Salta. Romero quiere sacar al Partido Obrero de la Legislatura y de las ca­lles, y ha lanzado una represión que el Partido Obrero va a responder con una movilización política en todo el país por la defensa de nuestros di­putados, la renuncia del ministro de Gobierno de Salta y la destitución del jefe de Policía, encargado de la represión a los manifestantes ante la Legislatura sal teña.


Desde esta tribuna advierto al gobernador Romero: en el año 2001, Romero, perseguiste implacable­mente a nuestros compañeros pi­queteros de Mosconi y Tartagal, obli­gaste durante dos meses a nuestros principales dirigentes a refugiarse en la clandestinidad, ejerciste una represión brutal, me advertiste de que no pisara la provincia de Salta, y cuando las urnas se abrieron en oc­tubre del 2001, te metimos los dipu­tados y los concejales que están pre­parando el camino para poner fin a tu mafia en la provincia de Salta. Con la misma tenacidad vamos a en­frentar esta represión y te aseguro que con el mismo resultado: el desa­rrollo del Partido Obrero en Salta y la victoria de los trabajadores salteños.


Reconstrucción capitalista


Compañeras y compañeros: con esta tribuna que levanta hoy el Partido Obrero comenzamos una campaña política que deberá ser tenaz, siste­mática, consecuente, porque nos proponemos desarrollar, nada más y nada menos, una alternativa de po­der a este Estado capitalista, que ha hundido a nuestras masas en la ma­yor miseria de toda su historia. Es una campaña política de largo alien­to, por darle una salida obrera y so­cialista a la Argentina. Para recons­truir a la Argentina no sobre las vie­jas y podridas bases capitalistas, que han provocado esta miseria y que llevaron a la bancarrota, sino para reconstruir a la Argentina so­bre nuevas bases sociales.


Compañeras y compañeros: el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, no pudo haber sido más claro. Cuando llegó al gobierno dijo: ‘El propósito de este gobierno es la reconstrucción de la burguesía na­cional’. No la reconstrucción de los trabajadores desocupados, no la de los hogares destrozados por la miseria, sino la recuperación de la bur­guesía, de los grandes capitalistas, de los grandes empresarios, de los bancos, de los monopolios afectados por la bancarrota económica del 2001. Dicho y hecho: los bancos re­cibieron, por los perjuicios que les causó esa bancarrota, una indemni­zación de 28.000 millones de dólares. Dicho y hecho: el presupuesto del año 2005 prevé exenciones impositi­vas para los grandes capitalistas por 12.000 millones de pesos; prevé pa­gos de interés y capital de la deuda por 30.000 millones de pesos.


¿Quién paga la reconstrucción de la burguesía nacional? La pagan seis millones de desocupados, 19 millo­nes de trabajadores y familias ar­gentinas que se encuentran por de­bajo del nivel de la pobreza. ¿Qué significa la reconstrucción de la bur­guesía nacional? Significa que el go­bierno ha hecho una caja, ha acu­mulado un fondo que se encuentra depositado en los bancos, de ocho mil millones de dólares, para cubrir los pagos de la deuda externa del año que viene. Ocho mil millones de dó­lares, el mayor ajuste de toda la his­toria argentina. El gobierno y los economistas se jactan de haber he­cho una buena labor con la acumu­lación de esos ocho mil millones de dólares, pero esos ocho mil millones de dólares salen de la caída de los sa­larios de los estatales, salen de la ca­ída de los gastos sociales en educa­ción y en salud, salen de la falta de obra pública, y por lo tanto, del agua contaminada y de la contaminación eléctrica en los barrios del Gran Buenos Aires. Han acumulado ocho mil millones de dólares sobre la su­perexplotación y la miseria que les permitió la devaluación de la mone­da.


La semana pasada o en estos dí­as, mejor dicho, el diario Clarín, que no tiene ninguna simpatía por el Partido Obrero, ¿qué cosa informó? Que en un año y medio de gobierno de Kirchner se consolidó la redistri­bución regresiva del ingreso en la República Argentina. La redistribu­ción regresiva implantada por el menemismo y luego por la devaluación. El conjunto de los asalariados ar­gentinos, que componen el 92% de la población activa del país, reciben el 25% del ingreso nacional, y los Techint, los Banco Macro, Petrobras, Repsol, se quedan con el 75% de ese ingreso. Esto es la reconstrucción de la burguesía nacional: es la confis­cación implacable de los pocos salarios del pueblo, de los planes socia­les, en beneficio de un puñado de ca­pitalistas. Subsidios permanentes. Subsidio a la construcción de un ga­soducto en el Sur con un préstamo de Brasil, garantizado por el Banco Central, de manera que Techint, que va a construir ese gasoducto, no tiene que poner un peso, pero se va a llevar todos los beneficios de la cons­trucción del gasoducto; o el gasoduc­to del Norte, de Bolivia, donde el go­bierno nacional, ese gobierno que no quiere pagar 150 pesos de un plan Trabajar, le va a dar 250 millones de dólares a Techint.


La reconstrucción de la burgue­sía nacional significa el pago de la deuda externa, la refinanciación de esa deuda usuraria, el reconoci­miento del capital de los acreedores internacionales, que están aliados a los capitalistas nativos. La recons­trucción de la burguesía nacional es un costo demasiado grande y dema­siado intolerable para las débiles es­paldas del pueblo argentino. Esta consigna de reconstrucción de la burguesía nacional, que hace las de­licias de D’Elía, que hace las delicias de Bonasso, que hace las delicias de Patria Libre, significa la pauperiza­ción de los trabajadores, en mayor medida que en el pasado.


En la Argentina hay 19 millones de personas debajo del nivel de la po­breza; eso significa que los desocu­pados son una fracción mínima de los pobres en la Argentina. La in­mensa mayoría de los argentinos que revistan en condición de pobre­za son compañeros que tienen tra­bajo y reciben un salario miserable, al extremo de no llegar a superar el índice estadístico que determina la pobreza. La reconstrucción de la burguesía nacional es la reforma la­boral ‘banelco’, que liquida los convenios, que permite el alargamiento de las jomadas laborales, que auto­riza los convenios por empresas; por sobre todas las cosas, que estabiliza, refuerza, consolida el dominio de los lugares de trabajo por parte de la pa­tronal, para que esos lugares de tra­bajo no ofrezcan resistencia, no ten­gan delegados, no cuenten con orga­nización gremial, y para que los ca­pataces y los supervisores puedan hacer lo que quieran con él tiempo de trabajo de la clase obrera argen­tina.


Rescate de un sistema confiscatorio


Entre los atropellos más grandes de esta política de reconstrucción de la burguesía nacional, a la cual noso­tros oponemos la alternativa obrera y socialista, a la cual nosotros opo­nemos la reconstrucción, sí, de la Ar­gentina, sí, pero sobre otras bases sociales, contra la burguesía nacio­nal, en defensa de los trabajadores; contra el capital extranjero imperia­lista, en defensa de los trabajadores; entre esos atropellos, uno de los ma­yores es la reciente renegociación que salva el sistema de jubilación privada en la Argentina. Un sistema que quebró, un sistema que la realidad misma demostró que sólo sirve para la confiscación de los trabaja­dores; un sistema que ha dejado, so­bre 14 millones de trabajadores, a 10 millones de trabajadores sin cober­tura jubilatoria. A las AFJP sola- mente aportan cuatro millones de Personas; diez millones de argenti­nos con capacidad laboral (desocu­pados o en negro) no tienen la posi­bilidad de jubilarse en el futuro. Así lo demuestra el gobierno nacional cuando informa que está estudiando Una Propuesta del Banco Mundial para garantizar una jubilación uni­versal asistencia) de 200 pesos para esos diez millones de trabajadores, que porque están en negro o desocu­pados, no aportan y, por lo tanto, han perdido el derecho a la jubilación.


El gobierno ha salido a rescatar un sistema que deja al pueblo ar­gentino sin jubilación. ¿Y por qué lo hace? Lo ha venido a rescatar por­que este sistema le da el 35% de los aportes jubilatorios a los dueños de las AFJP, que son los bancos. Para salvar el negocio de los bancos, que es esa cometa del 35% que cobran so­bre los aportes jubilatorios, el go­bierno nacional ha rescatado a las AFJP con una renegociación de la deuda. ¿Y en qué circunstancia los rescató? Cuando todos nosotros cre­íamos que Néstor Kirchner se en­contraba en Nueva York para pro­nunciar su discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas, Néstor Kirchner, como lo informó el señor Van der Kooy el domingo, en Clarín, se reunía con William Rhodes, el presidente del Citibank Internacio­nal, para arreglar el salvataje de las AFJP. La consigna que lanzamos en 1989, cuando Cavallo se reunía con el presidente del Citibank de la épo­ca, John Reed, para aplicar la con­fiscación de los depósitos, que fue el plan Bonex de Menem y Cavallo, aquella consigna sigue en pie: ‘Wi­lliam Rhodes: anda a laburar’. No debemos pagar las deudas ni los cu­rros de los grupos imperialistas: ‘que el Citibank vaya a laburar´.


Este acuerdo de las AFJP cons­tituye un golpe mortal también pa­ra los cuatro millones de trabajado­res que aportan a las AFJP, porque la renegociación que hizo el gobier­no consiste en reemplazar los bonos de la deuda que teman las AFJP, por otros bonos de deuda; reemplazar un papel por otro papel; el papel ante­rior se podía negociar, este papel queda congelado por 42 años. Papel contra papel. Y los intereses que co­rresponden a esta deuda nueva, a 42 años, también se los pagan en papel; no se los pagan en dinero, se acu­mulan a la deuda existente. Los compañeros que estén aportando a las AFJP, entonces, acumularán, en sus fondos una montaña de papeles, cuyo capital no se paga hasta el ven­cimiento, y sus intereses tampoco. Entonces, cuando se jubilen, ¿de dónde saldrá la plata si su fondo per­sonal es una montaña de papeles? La plata saldrá de los chicos más jó­venes, que entran a trabajar y que aportan dinero a las AFJP, no pape­les. El resultado, compañeros: se han salvado las AFJP, reemplazan­do un sistema que en teoría es de ca­pitalización, donde cada uno tenía su propio fondo, por el viejo sistema de reparto, donde con la plata de los más jóvenes se les pagaba a los más viejos; o sea donde la plata de los más jóvenes también desaparece, porque no queda líquida en su fondo personal, sino que desaparece para pagar a los que se jubilan. Ahora te­nemos de nuevo un sistema de re­parto, pero no para 14 millones de trabajadores, sino para cuatro, pero gatillando, a cambio, el 35% de la co­misión para el Banco Santander, pa­ra el Banco Francés, para el Banco Bilbao Vizcaya, para el Citibank, y para seguir acumulando deudas. Menem y De la Rúa llevaron al país a la bancarrota, y ahora Kirchner hace lo mismo, esto para reconstruir a la burguesía nacional, mediante la mayor confiscación económica, en un país que tiene el récord mundial, re­conocido, de todas las confiscaciones económicas.


Represión: garantía del canje de deuda


¿No es suficiente esto para explicar por qué este gobierno nacional y po­pular reprime y mete a los luchado­res presos? Tiene que defender esta confiscación, tiene que defender es­tos negociados, tiene que defender a la burguesía nacional, tiene que de­fender a Techint. Cuando dice: ‘no corten la calle que joden a los auto­movilistas’, preguntamos: ¿cuándo se interesaron por los automovilis­tas? No son los automovilistas lo que les preocupa. ¿Saben lo que es? La­mentablemente no está aún tradu­cido al castellano, está en inglés, pe­ro dentro de poco se va a conocer en castellano. El documento que Lavagna -no me acuerdo su primer nombre ahora-, el documento que Lavagna y Kirchner presentaron an­te la Comisión de Valores de la Bol­sa de Nueva York para oficializar la renegociación de la deuda, establece una serie de garantías para esa ofer­ta de renegociación. En una parte, por ejemplo, dice: ‘tendremos tanto de superávit, el Banco Central hará esto y hará lo otro’; no los voy a dis­traer con las diferentes garantías fi­nancieras…, pero, en una parte, el señor Lavagna y el señor Kirchner, del gobierno nacional y popular, le ofrecen al mercado de valores de la Bolsa de Nueva York, como garantía del repago de la deuda externa, la eliminación del movimiento pique­tero en la Argentina; en la Bolsa de Nueva York. Eso han ofrecido los de­fensores de la argentinidad y de la patria, los que hablan de hermanas y de hermanos. En realidad, los entregan ja la usura internacional y prometen, como prometieron los oli­garcas del siglo XIX, ‘no ahorrar san­gre de gauchos’; los gauchos de hoy: el movimiento piquetero de la Repú­blica Argentina.


Pacto Kirchner-Blumberg-FBI


Por este motivo, el demócrata Kirch­ner hace un pacto con el señor Blumberg. Un pacto para preservar a la camarilla policial que es responsa­ble de los secuestros en la Provincia, como lo denunció el gobierno de la provincia de Buenos Aires, cuando dijo que en San Isidro, en La Horqueta y en otros barrios de esos, la Policía dejaba zonas liberadas para que se operaran los secuestros. Va­mos a ser custodiados por expertos, como consecuencia de este acuerdo. Blumberg atacó a Arslanián porque destituyó a algunos policías, alegan­do que estaba desmoralizando a la Policía. Blumberg recomienda que dejemos a todos adentro de la Poli­cía, a los que manejan el negocio del narcotráfico. Estamos ante un pacto de represión, un pacto importado del FBI de Estados Unidos, el país que, entre otros horrores, bate el récord mundial de población carcelaria, porque ha instaurado un Estado po­licial, como lo demuestra la base de Guantánamo y como lo demuestran las torturas en las cárceles de Bag­dad. No queremos al FBI en la Ar­gentina, no queremos el plan Blum­berg. Nosotros, los trabajadores, desde el barrio de Lomas, donde empezaron los gatillos fáciles más no­tables: Budge, la matanza de Inge­niero Budge; no es de ahora que su­frimos la inseguridad del gatillo fá­cil. ¿Dónde está Bru? Hasta el día de hoy no están presos siquiera los ase­sinos del estudiante Bru, y su madre no ha tenido siquiera el consuelo de tener un cadáver para enterrar.


No es a nosotros que nos van a enseñar lo que es el problema de la inseguridad. Por eso el gobierno pre­serva a la Policía. El Partido Obrero propone una alternativa obrera y so­cialista que disuelva los aparatos re­presivos, que son los responsables de la inseguridad del pueblo argentino.


Hacia una nueva bancarrota


El Partido Obrero denuncia el pacto Blumberg-Kirchner, que no es un pacto que vaya a terminar con la falta de seguridad.


Compañeros: no somos los únicos en denunciar muchas de las cosas que he dicho aquí; inclusive, hay gen­te que apoya a Kirchner y que com­prende que el rescate de las AFJP ha sido un negociado, que no es viable, que es una acumulación de papeles, que han sido rescatadas porque el go­bierno, el año que viene, no va a po­der reunir toda la plata que necesita para pagar la deuda, entonces va a volver a colocar títulos de la deuda en las AFJP, y la plata de los jóvenes que están aportando ahora, que es plata y no son papeles, se va a con­vertir el año que viene en papeles, de nuevo.


No somos los únicos en denun­ciar esto; lo que caracteriza al Par­tido Obrero es mostrar a qué intereses sirve y qué propósitos estra­tégicos tiene esta política de re­construcción capitalista y, por so­bre todo, destacar que estas medi­das no van a superar la bancarro­ta del capitalismo, que se manifes­tó en forma brutal en diciembre del 2001 y enero del 2002. El año que viene Kirchner tiene que gatillar 11 mil millones de dólares. Como aquellos que se quieren comprar un auto o una casa y van contando las monedas, dice: ‘ya les saqué sie­te mil millones de dólares a los de­socupados’, y como lo explicó Nés­tor Pitrola, también dice: ‘y la Igle­sia me sugiere que liquidando los planes Trabajar puedo arrebañar mil millones de pesos más; son trescientos millones de dóla­res, no es gran cosa, pero todo su­ma’.


Es decir que este gobierno de rescate del capital, de rescate de los explotadores, enfrenta una crisis el año que viene de la cual sólo puede salir confiscando, impidien­do el aumento de salarios, toman­do deuda en las AFJP y, la última, llegando a un nuevo acuerdo con el FMI, para que éste ponga lo que falta, a condición de que, entonces, se aplique a rajatablas el plan que el FMI propone.


Es un plan inviable. Cada paso adelante del plan de Lavagna- Kirchner es un paso adelante en la perspectiva de una nueva banca­rrota financiera de Argentina. No­sotros, cuando hablamos de alter­nativa obrera y socialista, no nos li­mitamos a oponer una causa justa a una causa injusta. Nosotros, ade­más, proponemos una salida con­creta a la perspectiva de una nue­va bancarrota, a la perspectiva de la inviabilidad de todo este tipo de planes.


La burguesía que apoya a Kirchner, Repsol, Petrobras, Minetti, Arcor, TVchint, ya lo sabe. Esta esta burguesía era menemista. Techint estuvo en las privatizacio­nes de la Telefónica, y ahora es nacional y popular; en el año ´93 Techint era neoliberal, los mismos Techint de hoy, el mismo Paolo Roeca, era neoliberal; ahora, son na­cionales y populares. Con este giro les alcanza para agarrar a un in­cauto o quizás a un avivado, como lo son Bonasso, D’Elía o Patria Li­bre. Pero, ¿qué explica que de neo­liberal se haya hecho nacional y po­pular? Que una vez que se agotó el negocio de la privatización y se vi­no abajo la convertibilidad, el ne­gocio pasó a estar en la pesificación y en la devaluación; entonces cam­bió la retórica. Es la misma bur­guesía menemista que, con un cambio de método, de frente y de política, continúa su trabajo im­placable de explotación y de saqueo de los trabajadores. Este es el giro que hay aquí. Y el otro aspecto del giro tiene que ver con la crisis an­terior que destruyó al justicialismo, destruyó al Frepaso, destruyó a la UCR. Kirchner, con el acuerdo de Techint, necesita piqueteros amigos, necesita izquierdistas amigos; unos para ir a la televisión a echar mierda sobre los luchado­res, y otros para dividir al movi­miento piquetero y dividir al movi­miento obrero; los necesita y por eso los tiene en el gobierno y les ha dado puestos.


Un régimen político que coopta a la izquierda


Pocos han reparado, compañeros, que en la Argentina gobierna una co­alición burguesa del justicialismo con la izquierda, y que una parte en­tera de la izquierda argentina ha si­do cooptada al servicio del imperia­lismo. Cuando Kirchner le dice a es­ta izquierda: Vamos a reconstruir la burguesía nacional’, salta de felici­dad; deduce: ‘ah, vamos a tener mer­cado interno, los pequeños producto­res van a estar felices’, como si el mercado interno y los pequeños pro­ductores no fueran capitalistas, y co­mo si no fueran parte del mercado mundial. Kirchner es el gobierno que ha protagonizado la mayor internacionalización de la economía argen­tina; le gana a Menem. Cuando es­taba Menem, el 8% del PBI eran ex­portaciones; ahora se exporta el 25% del PBI, de la producción nacional, por eso se hizo una devaluación. La Argentina tiene una apertura internacional superior a la de los Estados Unidos de América del señor Bush, y estos charlatanes siguen hablando de un gobierno nacional y popular que desarrolla un mercado ‘autóno­mo´. ¿Cuándo en la Argentina, hasta que subió De la Rúa y cooptó al Fre­paso, la burguesía se vio obligada, co­mo Kirchner, a gobernar con la iz­quierda? Antes le alcanzaban sus propios partidos, y cuando sus parti­dos no le alcanzaban sacaban a los militares de los cuarteles. El hecho de que vengan a pedirle socorro a una parte de la izquierda para divi­dir al movimiento popular y para de­rrotarlo, demuestra la debilidad his­tórica de la dominación de la bur­guesía en América Latina. ¿Esto ocu­rre sólo en la Argentina? ¡No! Lula, ¿no es un izquierdista, no trabaja pa­ra el imperialismo, no está cooptado por el imperialismo? Y ahora, el do­mingo, cuando gane Tabaré Váz­quez, ¿para quién va a trabajar el hombre cuyo ministro de Economía vino acá, a Buenos Aires, se reunió con la Cámara de Comercio Argentino-Uruguaya y cuando terminó de hablar, Arcor, Techint, Petrobras lo aplaudieron de pie, y según el diario La Nación, ovacionaron el programa del próximo presidente izquierdista del Uruguay? El Partido Obrero su­braya este hecho. No basta ser de iz­quierda, para ser de izquierda hay que luchar por una alternativa obre­ra y socialista, y hay que repudiar a la izquierda que está trabajando co­mo agente del imperialismo.


Compañeros: el Partido Obrero llama desde aquí a los luchadores piqueteros sindicales, a los lucha­dores de la izquierda, a los demó­cratas y a los progresistas a repu­diar los compromisos con el impe­rialismo, la cooptación por el im­perialismo, y junto con el Partido Obrero, a construir en común una alternativa obrera y socialista a la inevitable bancarrota del régimen de la burguesía nacional.


Compañeros: estos gobiernos co­optados por el imperialismo, que se extienden por toda América Latina -Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Evo Morales con Mesa en Bolivia-; estos gobiernos no sólo se juntan pa­ra tomar un vinito y no sólo se jun­tan cuando tienen una reunión del Mercosur, hay un lugar que los ha juntado aún más. En ese lugar están más que juntos, están hombro con hombro, comparten los problemas todos los días; se trata de un lugar muy importante. A todos estos iz­quierdistas cooptados por el impe­rialismo, que en un lugar muy im­portante conviven, sufren y palpitan en común, yo los denuncio desde aquí: son los ocupantes argentinos, brasileños y uruguayos, que al ser­vicio del imperialismo yanqui están sojuzgando al pueblo de Haití, a la nación de nuestros hermanos negros y esclavos de Haití, que fueron los primeros en liberarse del yugo ex­tranjero y los primeros que derroca­ron a la flota de Napoleón y a la flo­ta inglesa en el mar Caribe; el orgu­llo de América Latina y el verdadero sueño de los latinoamericanos.


¿Cómo es que Bush no va a con­fiar en esta gente, que coloca la car­ne argentina, el soldado y el subo­ficial de las fuerzas armadas ar­gentinas, para defender a ladrones y a explotadores en Haití, para ata­car a su pueblo, para hacer en Hai­tí lo que los yanquis hacen en Irak?


Tañemos un Irak en América Latina, y ahí Tabaré Vázquez, Lu­la, Kirchner, Mesa y Evo Morales están metidos. ¿Cómo es que Bush va a dudar de su lealtad?


Kirchner en la ONU


Por eso no debió sorprender a na­die, hace tres o cuatro días, cuando le preguntaron a Bielsa: ‘¿quién quiere que gane usted en Estados Unidos, Bush o Kerry?, y Bielsa di­jo: ‘quiero que gane Bush, porque con Bush hemos hecho los mejores negocios’. Tenemos a un Bielsa, que no será entrenador, pero es un vie­jo hombre del Frepaso, con carucha de progresista, que es el único que vota por Bush en la ciudad de Bue­nos Aires y en toda la República Ar­gentina.


¿No deja esto bien en claro que estamos ante regímenes donde la izquierda y ciertos progresistas han sido cooptados por el imperia­lismo?


Nosotros les decimos a los com­pañeros de la izquierda, repudien es­to, si no repudian esto, ustedes se ha­rán socios y cómplices de los atrope­llos de esta gente y además se harán cómplices y responsables de su fra­caso, y si mañana ese fracaso lo apro­vecha la derecha, ustedes serán los cómplices, porque no lucharon, con el Partido Obrero, para que cuando fra­case Kirchner no suba López Murphy ni Carrió ni Patricia Bullrich ni ningún reaccionario, sino que en la Argentina la salida a la banca­rrota del gobierno de la burguesía nacional sea un gobierno obrero, sea un gobierno socialista. A eso los in­vito, compañeros.


Dos cosas que no puedo dejar de mencionar. Compañeros de la iz­quierda argentina que apoyan al go­bierno proimperialista que va emer­ger en Uruguay: ¿se acuerdan cuan­do, hace irnos meses, marchamos to­dos juntos por la avenida Las Heras hasta la Embajada de Estados Uni­dos, para que no envíen, para que el Congreso no votara el envío de tro­pas argentinas a Haití? ¿Qué van a hacer los que apoyan al Frente Am­plio?, ¿se van a tomar el buque a Montevideo para manifestar para que Thbaré Vázquez retire las tropas uruguayas que se comprometió a mantener?


Esta polémica con la izquierda no la desarrollo para crear un con­flicto; al revés, hago esta polémica para decirles: ‘compañeros, no te­nemos derecho a equivocamos. Re­pudiemos estos regímenes de coop­tación y formemos todos juntos, fraternalmente (el Partido Obrero como uno más), una alternativa obrera y socialista’.


Compañeros, dentro de poco vamos a celebrar, pero no las feli­ces navidades o la navidad feliz que le prometieron a Pitrola, hoy, por Radio Mitre. No, vamos a celebrar que la Argentina vuelve a ocupar un lugar en el Consejo de Seguri­dad de la ONU. ¿Será esto de puro antiimperialista que somos, que los yanquis, los franceses, los ale­manes están de acuerdo que este­mos en la ONU en el Consejo de Se­guridad? Habíamos estado con Me­nem en 1994, *95 y ‘96. ¿Por qué lo dejaron a Menem? Porque Menem había mandado tropas al Golfo. ¿Por qué te dejan a vos, Kirchner, un puestito en el Consejo de Segu­ridad de la ONU? Porque mandas­te tropas a Haití. Están cortados con la misma tijera.


Sepultureros de la lucha popular


El Partido Obrero y yo, a través de esta intervención, queremos poner de manifiesto una realidad política ante mi pueblo, ante los trabajado­res, para que veamos cómo se es­tructura el poder y sus elementos de acción. Kirchner, Tabaré Váz­quez, Lula forman un frente inter­nacional de respaldo al imperialis­mo. El que está con Tabaré Váz­quez y con Lula está con Kirchner, porque está en el frente interna­cional de estos regímenes. Hay que repudiar esta cooptación y desa­rrollar una alternativa obrera y so­cialista.


Compañeros: esta es una lucha decisiva, es una lucha muy impor­tante. Algunos nos van a decir ‘Pe­ro, ¿por qué no consideran, con sus limitaciones, la victoria de Lula un triunfo, un paso adelante? ¿No acaso el resultado de la lucha de) pueblo brasileño? ¿Por qué no con­sideran que, mañana, si el FA va al gobierno, es una victoria popular, aunque lo haga junto a nacionales y colorados? (porque no es sólo el FA el que va al gobierno: es el FA-En­cuentro Progresista-Nueva Mayo­ría, cada una de estas siglas son todos los terratenientes y capitalistas, que cuando vieron que ganaba el FA dijeron: ´¿Por qué no?´ e hicieron un acuerdo con FA, con la diferencia que votos no traen, pero puestos mi­nisteriales les van a dar; esta es la democracia representativa).


No, compañeros. Estos gobier­nos no son el fruto de ninguna lucha popular, porque tenemos un proble­ma: en su inmensa mayoría hay un reflujo en las luchas de los trabaja­dores de América Latina. En los úl­timos dos, tres, cuatro, cinco años ha habido muy pocas huelgas en Brasil. Hay un cierto reflujo en el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra. En Uruguay, ¿cuánto hace que no escuchamos hablar de aque­lla querida clase obrera uruguaya, que ocupó todas las fábricas de Uru­guay para resistir el golpe militar de junio del 73? ¿Cuánto hace que no escuchamos hablar y decimos ´puta, los uruguayos siempre más lucha­dores que nosotros? Esta izquierda ´que gana’ ha trabajado para el estrangulamiento de la clase obrera. Y cuando el imperialismo vio que lo había logrado, que había provocado desmoralización y reflujo, le dijo: ´podes llegar al gobierno´ Eso no es el fruto de una victoria popular. Es la consecuencia de un debilitamien­to momentáneo, parcial, relativo de nuestra clase obrera. En la próxima onda de huelgas, el Partido Obrero asegura que iremos a un gobierno obrero y socialista y no a gobiernos de cooptación del imperialismo con ninguna clase de la izquierda.


Compañeros, nadie puede ne­gar que la crisis capitalista ha gol­peado duramente al propio capitalismo: confiscaciones, quiebras, bancarrotas, hundimientos, deu­das que no se pagan, que se rene­gocian, cierre de bancos, de empre­sas chicas, confiscación de ahorristas. La clase capitalista, de con­junto, históricamente, en un senti­do amplio, se encuentra debilitada. Por eso tiene que recurrir a gente a la que no había pensado recurrir e incluso que en el pasado había ve­tado su llegada al gobierno. Si el FA, en las elecciones de 1971 en Uruguay, hubiera llegado al go­bierno, los militares habrían dado un golpe en el ´71, y como de todos modos hubieran llegado al gobier­no cuatro años después, dieron el golpe del ´73. Antes lo vetaban, ahora lo admiten. Es todo un trabajo histórico de cooptación. Y este reflujo, este desconcierto, esta con­fusión entre los trabajadores que reciben una andanada de ataques descomunales y no encuentran un frente de resistencia. A excepción de los docentes del Suteba, de los estatales y, fundamentalmente, del movimiento piquetero, de las fá­bricas recuperadas, bolsones de la clase obrera que resisten, comba­ten y que, naturalmente, dicen hay que echarlos de la calle.


Por una política de partido


La crisis nos ha enseñado otra cosa más: la burguesía, una vez que ha reagrupado fuerzas, ha vuelto una fuerte política de partidos. Duhalde y Kirchner están reorganizando I fuertemente a los punteros justicialistas. La crisis del Argentinazo dio una oportunidad a aquellos que opi­naban que no se necesita un partida Y para dar un ejemplo cito al dipu­tado Zamora, que de ocho legislado­res que metió en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, sólo le que­da uno, los otros siete se le fueron´ nunca vinieron de ningún lugar ni iban para ningún lado, se subieron una oferta de temporada.


En cambio, el Partido Obrero, con su política de partido ha lucha­do y defendido al movimiento pique­tero, a los docentes, se ha extendido por todo el país, ha extendido su in­fluencia en Salta, es mayoritario en el movimiento piquetero de Tucumán, se encuentra en el Chaco, tie­ne un gran movimiento piquetero re­ciente en la provincia de Jujuy, avan­zamos profundamente en Catamarca, hacemos un acto multitudinario, como el de hoy, sin necesidad de la plata de los municipios ni de nadie con nuestros propios esfuerzos… No vamos a construir una alternativa obrera y socialista sin una política de partido, sin organización.


¿Qué quiere decir una política de partido? Quiere decir exacta­mente lo siguiente: que nos con­centramos intelectualmente, pro­pagandísticamente y organizativa­mente en alcanzar un objetivo es­tratégico. Cuando alguien dice: ´hay que construir un partido´, quie­re decir que hay que concentrarse en alcanzar un objetivo estratégico. Cuando alguien dice que no hay que construir un partido, dice que no tienen importancia los objetivos estratégicos, que hay que vivir el día a día; o sea que se adapta.


El Partido Obrero comienza hoy en gran escala la campaña por su mayor objetivo estratégico: llama a toda la izquierda, llama al movi­miento piquetero, a los activistas sindicales, al movimiento estudian­til a cumplir este objetivo estratégi­co, que es el único camino de salva­ción de nuestras masas: la alterna­tiva obrera, la alternativa socialista.


Gracias, compañeros.

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