01/10/1999 | 644

Unidad Popular y la clonación de Lula

En recientes declaraciones, Bazán, ex secretario general del ‘desaparecido’ Sindicato de Obras Sanitarias y titular del ‘inexistente’ Cta-Córdoba, se presentó como una especie de «clonación del brasileño Lula», identificando su candidatura a primer diputado provincial como la pieza clave de un frente electoral, llamado Unidad Popular, destinado a construir un PT argentino, que tendría un congreso constitutivo en diciembre de 1999.


Afirmó, además, que el proyecto está avalado por un congreso mundial de trabajadores del que participó recientemente en Rio de Janeiro. En las mismas declaraciones, no mezquinó críticas a los partidos que «se dicen de izquierda y obreros, pero que sólo lo son de nombre», en clara alusión al Partido Obrero, y lo que él considera la falta de voluntad para esta singular unidad que denominó «cuestión de principios».


Si en algo está ‘clonado’ Bazán-Lula es en sus acuerdos con las empresas capitalistas, ya que entre sus tropelías, al igual que el brasileño del PT con sus socios Visa y otros, no se quedó corto en los acuerdos con Benito Roggio (empresa que pretendía adueñarse de la privatización del agua en Córdoba, perdiéndola luego a mano de los franceses de Aguas Cordobesas), pero esto no desanimó al burócrata, ya que, en su intento frustrado, liquidó el convenio de los trabajadores de obras sanitarias y permitió pasivamente el traslado compulsivo de numerosos trabajadores a la policía, a otras dependencias provinciales, al retiro voluntario y a la empresa privada, situación ésta que llevó a desaparecer al sindicato (Sipos), transformándolo en un sello como filial de ATE, lo que le permitió escalar a secretario general de una Cta que en la práctica no existe.


Tampoco se puede pasar por alto su actuación como miembro de la Coordinadora de Gremios Estatales, durante la formidable movilización de los trabajadores estatales de 1995, donde le cupo una destacada gestión junto al cardenal Primatesta y lo más nutrido de la burocracia y selló el acuerdo en Olivos con Menem, Angeloz y Mestre, desmovilizando a los trabajadores en lucha y asegurando al chancho y capitalistas una transición pacífica y posterior paz social con una tregua que todavía dura y permitió aplicar la emergencia con su secuela de despidos, rebajas salariales y todo tipo de calamidades.


En su actuación como ‘referente’ de la CTA se pudo ver su papel de consejero en el conflicto de Fiat, impulsando la aceptación de la conciliación obligatoria y el padrinazgo del Loro Miguel, lo que liquidó el convenio Fiat y decretó la virtual extinción de la UOM-Ferreyra.


A este Rey Midas al revés no se lo puede acusar de que no sea persistente en su afán propatronal. En su lista electoral se puede comprobar que, a pesar del slogan de campaña, «una banca para los trabajadores», está compuesta de conspicuos representantes empresarios como el titular de Apyme (Asociación Pequeños y Medianos Empresarios) y del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (exponentes de las jubilaciones privadas, ejemplo Previsol).


Pareciera que tan nutrido currículum de derrotas a la clase obrera gestionado por Bazán ha entusiasmado a algunos ‘izquierdistas’, como el Mst, Partido Comunista, Frente de la Resistencia-Patria Libre y algunas viudas del Frepaso que quedaron fuera de las listas de la Alianza. Varios integrantes de estos agrupamientos, a pesar de que van por separado en las listas para presidente, se restregan las manos pensando en un triunfo electoral en la provincia, sin medir la responsabilidad histórica que les va a caer si colocan semejante engendro en la Legislatura.


El programa que propone Bazan (única voz autorizada, por lo que se ve) es más de lo mismo que venimos escuchando e induce a pensar que a través de una banca y no de la lucha se solucionan los problemas de los trabajadores.


Algunas de lo que él denomina propuestas concretas son: «en lo macro, hay que replantear el proyecto productivo de Córdoba. La dinámica y la lógica de este modelo ha puesto en crisis a la industria»; trascartón y oportunistamente, plantea el subsidio a los desocupados y el reparto de las horas de trabajo (cuestiones justas y planteadas insistentemente por el PO, si no fuera que vienen de quien vienen con el ánimo de liquidar estas consignas encorsetándolas en un marco parlamentario).


Plantea en su plataforma, tramposamente, un aumento de salarios: textualmente, «aumento generalizado de salarios a 500 pesos», con lo que sitúa el aumento por debajo del costo de la canasta familiar. Luego de varios parloteos, advierte, «éstos son argumentos sólidos, desde lo científico, técnico y político».


Asimismo, plantea que «impulsará un proyecto desde la Legislatura para replantear el Estado», «donde los trabajadores públicos sean servidores dignificados y no víctimas del autoritarismo de turno» (La Voz del Interior, 28/8).


La campaña de UP no se queda corta en el cinismo. Mientras se pronuncian en contra de la flexibilización laboral y por una Epec integrada y en manos del Estado realizando «abrazos solidarios», la conducción de Luz y Fuerza viene realizando negociaciones secretas para el vaciamiento del convenio laboral y presentar la privatización como un hecho consumado. Lo grave de esto es que la actual conducción de Luz y Fuerza cuenta entre sus miembros a integrantes de Patria Libre y, a su vez, integrante de la UP, que evidentemente siguen el camino trazado por Bazán-Roggio en el caso Obras Sanitarias.


Más allá de los dobles discursos, de las nuevas engañifas y de las trampas que planean para contener las luchas y darle cauce parlamentario, los Bazán-Roggio y sus aliados deberían tener en cuenta que el pueblo y los trabajadores ya están votando con la lucha en Corrientes, Tucumán, Neuquén, Tierra del Fuego. Y más temprano que tarde será Córdoba, y no se estará luchando ya por un cambio de modelo, como gustan decir a través de sus imaginarios PT sino por el reemplazo de un sistema capitalista que se cae a pedazos. Por eso este engendro del PT y sus clones ya han muerto antes de nacer y, al margen de los resultados electorales, sus integrantes serán los responsables de cualquier atraso que ocasionen, por pequeño que sea, en la lucha de la clase obrera.

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