11/10/2006 | 966

14, 15 Y 16 DE OCTUBRE EN JUJUY | Encuentro Nacional de Mujeres

NUESTROS DERECHOS DEMOCRÁTICOS

Faltan apenas unos días para el Encuentro Nacional de Mujeres, compañeras. Y llegaremos a Jujuy con la enorme furia de haber tenido que salir a la calle a pedir la aparición con vida de Julio López. Con la terrible angustia de cantar una vez más esa consigna que marcó a fuego a varias generaciones y que ahora se estrena en la garganta de miles de jóvenes. Llegamos a Jujuy con una denuncia que apunta al corazón del “gobierno defensor de los derechos humanos”, porque la impunidad de las fuerzas represivas está intacta, al igual que sus crímenes de hoy. Las mujeres, presentes en la lucha contra el gatillo fácil, en los cortes de ruta, en las huelgas petroleras y docentes, en el Puente Pueyrredón, en cada desalojo, en la lucha por la tierra, la vivienda, contra la tala y la destrucción del medio ambiente, por el castigo a los culpables de la Amia y Cromañón, sabíamos que lo que Kirchner llama “fantasmas del pasado” son parte activa de sus fuerzas de seguridad y forman parte del riñón del Estado. El reclamo de la aparición de Julio López y del desmantelamiento del aparato represivo debe recorrer todo el Encuentro.

Violencia contra la mujer

Las mujeres somos tan víctimas de la violencia institucional como el resto de la población, pero además somos destinatarias privilegiadas de las violaciones, del abuso sexual, de las redes de prostitución. En muchos casos, los responsables están vinculados con la policía o son miembros o ex miembros de las fuerzas de seguridad, o buchones del servicio penitenciario. ¿Cuántos violadores y abusadores van a juicio? ¿Cuántos asesinos de sus parejas son condenados? La madre de Marita Verón, en la búsqueda de su hija, ha liberado 95 chicas secuestradas en los prostíbulos, más que todas las “encontradas” por las policías provinciales y la Federal juntas. Es la misma protección que reciben los golpeadores por parte de la policía, los jueces y el Estado. La violencia “de género” es estructural al capitalismo porque es funcional a uno de sus objetivos centrales: que las mujeres permanezcamos sumisas y resignadas a nuestro destino. Es un método de ‘control social’ del conjunto de los oprimidos. La lucha contra la violencia de género, por lo tanto, plantea la construcción de una poderosa organización barrio por barrio que reclame la libertad de Romina Tejerina, de Marita Verón y todas las chicas secuestradas, y el castigo a los culpables. Una organización empeñada en la construcción de un sistema social que elimine de raíz el lugar subordinado de la mujer y todas las opresiones.

Ni derecho a parir…

La obligación de ser madres, la maternidad como destino, es otro de los puntales de la opresión femenina. Desde todos los púlpitos se dice que si no somos madres somos incompletas y que nuestra primera responsabilidad es cuidar la familia. Sin embargo, la misma organización social que estimula la maternidad arrasa con los derechos maternales, ni protección para las familias trabajadoras. No hay turnos para control del embarazo, ni camas en el momento de parir, no hay jardines maternales, las empresas cierran sus guarderías.

Las mujeres que trabajamos en negro -el 37% en el servicio doméstico– estamos por fuera de toda la legislación, incluida la licencia por maternidad. El despido por embarazo es frecuente también entre las trabajadoras en blanco, y tener muchos hijos es un obstáculo para conseguir empleo.

Miles de familias están a cargo exclusivamente de mujeres y las estadísticas muestran que son los hogares más pobres del país, porque tenemos los trabajos peor pagos y al margen de la seguridad social. Muchas trabajamos en el Estado, a cambio de los miserables planes Jefas y Jefes, y formamos parte de la enorme lucha por ser incluidas a la planta permanente. La Iglesia, que se autoproclama defensora de la maternidad, fue la impulsora de los planes Familia, que no sólo imponen la miseria sino que tratan de impedir que salgamos de nuestra casa, tanto a buscar changas como a luchar por nuestros ingresos. La Curia tiene un interés económico por los hijos de las familias pobres: no sólo está involucrada en las denuncias de tráfico de bebes sino que sus instituciones —subsidiadas por el Estado– cobran un mínimo de 3.000 pesos por mes para “cuidar” a los chicos arrebatados de su hogar por el Estado con la excusa de que sus familias no pueden mantenerlos.

Exigimos un salario igual a la canasta familiar. 500 pesos de mínimo para todos los planes sociales. Subsidio por cada hijo. Jardines maternales en cada barrio, empresa y centros de estudio. Restitución de los chicos separados de su familia. Fuera la Iglesia de toda función educativa o asistencial.

…ni derecho a abortar

Pero las mujeres tampoco tenemos derecho a regular la maternidad, a elegir si queremos tener hijos o cuántos hijos queremos tener. La Ley de Procreación Responsable, que establece el derecho a una anticoncepción segura y gratuita, es papel mojado. Quienes defienden al gobierno o creen en su demagogia no se atienden en hospitales públicos ni conocen las salitas donde no hay anticonceptivos… ni aspirinas. Lo que muestra la realidad son hospitales desmantelados donde es imposible conseguir turnos. Una explosión del embarazo adolescente. Un incremento de los cánceres ginecológicos. Un incremento constante de las camas hospitalarias ocupadas por mujeres que se han practicado abortos clandestinos.

El kirchnerismo le ha entregado limpiamente a la Curia los contenidos de la futura ley de educación sexual, con el beneplácito de todos los bloques legislativos en los que no queda ni rastro de laicismo. Las organizaciones docentes, los centros de estudiantes, el movimiento de mujeres deben salir a impugnar esta educación oscurantista.

Este gobierno incapaz de garantizar la anticoncepción o una educación sexual laica, ni siquiera cumple con los abortos que la ley autoriza. Su correa de transmisión en el movimiento de mujeres es la dirección de la llamada Campaña por la legalización del Aborto, que se ha negado a denunciar el pacto antiabortista de Kirchner con la Curia y a marchar este 28 unitariamente con las luchadoras. La conquista del derecho al aborto legal y gratuito implica enfrentar con los métodos de la movilización a los que defienden su ilegalidad: el gobierno, la Iglesia, todos los partidos patronales. En fin, un régimen social que nos deja a las mujeres sin alternativas.

El Encuentro de Mujeres es el ámbito donde desde hace 20 años discutimos nuestros problemas. Pero no ha servido como instancia de organización del movimiento de mujeres y eso permite que algunas —las mismas mujeres de la burocracia de la CTA o del centroizquierda que se oponen a que votemos un programa y medidas para cumplirlo– se arroguen después la representación colectiva del movimiento. Es hora de convertir el Encuentro en una gran asamblea nacional que resuelva un plan de lucha,: debería empezar en las puertas del penal donde está presa Romina Tejerina y seguir con una multitudinaria movilización el 25 de noviembre —Día contra la violencia hacia la mujer– en todas las plazas del poder político del país.

Olga Cristóbal – Plenario de Trabajadoras

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