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26 de julio de 2012 | #1232

A la conquista de la iniciativa política

La perspectiva que cruzó al conjunto de las deliberaciones y conclusiones del XXI Congreso del Partido Obrero fue la agudización de la bancarrota capitalista mundial y el papel disolvente que esta juega sobre las estructuras políticas del capitalismo. Confirma por completo las previsiones políticas de nuestro Partido. Esto se aprecia con intensidad en la Unión Europea; pero, en una medida no menor, en la disolución de las relaciones políticas en Medio Oriente, a la que las revoluciones árabes han dado un impulso colosal. Se trata de un momento de viraje, que se define por un salto en calidad de la crisis mundial en términos económicos y por una irrupción de las masas populares. En la Argentina, estos factores se combinan de un modo cada vez más explosivo. El golpe en Paraguay ha abierto la caja de Pandora de una crisis continental, que no deja al margen a ninguna nación. La conclusión general da cuenta de que hemos entrado en un ciclo de grandes iniciativas de las masas con grandes perspectivas revolucionarias.

A menos de un mes de finalizado el XXI Congreso, los sucesos que ocurren en España hablan por sí solos. Los salvatajes a la banca española han fracasado; pero, por sobre todo, se ha desatado un movimiento de las masas, que -en el aniversario de la Revolución Española- reunió a varios millones de trabajadores en las calles. El proletariado minero, los desocupados, los "indignados" luchan por conquistar la iniciativa; -el gobierno de Rajoy, que subió con más del 54% de los votos, se encuentra en la cuerda floja. La posibilidad de un "argentinazo" en España se ha transformado en una de las variantes más realistas del proceso político. Rajoy puede tener los días contados. Los "socialistas" de Felipe González -quienes integran la misma Internacional que Binner-, alarmados, plantean un imposible gobierno de "unidad nacional" con la derecha.

"Se nos cayó el mundo encima", abre el paraguas Cristina Kirchner. Ya tiene la explicación anticipada de la aceleración de la crisis económica y política en la Argentina. Aquí también se trata de conquistar la iniciativa, con la ventaja de una posición superior en términos de organización e, incluso, de conciencia política. Hay que desarrollar la unión, que está en marcha desde hace un tiempo, entre el movimiento obrero que pelea por emanciparse del Estado y la izquierda revolucionaria, la que ocupa un lugar de vanguardia en esa pelea.

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