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24 de septiembre de 2015 | #1382

EXCLUSIVO DE INTERNET

En homenaje a Pablo

El tipo te hacía pensar. Sus teóricos me rompían todos los esquemas que tenía sobre una clase en la universidad. Empezaba las primeras tres materias de la carrera de Sociología y todas las instancias de aprendizaje se comparaban con su caótico y ceremonial teórico.

La crisis mundial ya reventaba a latigazos y se ubicaba en el centro del aula magna con su voz carraspera, prendía uno de los tantos cigarros e iracundo carajeaba las conclusiones necesarias, las que se inscriben al costado de un texto, las que surcan un concepto.

El tipo te generaba crisis, era molesto y provocador, no parecía un docente, sino más bien esa voz hinchapelota de la conciencia a la que le terminás dando la razón aunque te moleste, te irrite y te persiga.

Hoy cabe la solemnidad de tu partida, y ya transcurrida y terminada mi carrera cabe decir que eras distinto, que no volví a sentir ni verme agobiado y sorprendido por tus provocaciones, por tu explosiva e irreverente forma de exponer, de quebrar el esquema e iniciar la idea de comprender que se puede construir sobre esas bases algo nuevo, impresionantemente humano.

Tu docencia fue escuela necesaria para comprender el marxismo, imprescindible para esa idea visible de ese tocar el cielo con las manos, tangible, al menos durante esas dos horas de teórico, la idea erigible del socialismo.

Conservo con una mueca de sonrisa tu carácter y la experiencia de haberme esclarecido con simpleza lo que hoy es mi perspectiva.

Como casi ninguno, el tipo te hacía pensar...

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