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24 de septiembre de 2015

Pablo Rieznik, por Marcelo Bornand

Ya han pasado algunos días de la partida de Pablo Rieznik, pero me sigo emocionando leyendo la infinidad de historias, anécdotas, recuerdos que inundan facebook desde el jueves pasado.
 
Lo conocí en el año 94, cuando era candidato a constituyente en la elección post pacto de olivos y daba una charla en Sociales a la que me invitó Tango. Quedé fascinado. Recuerdo que me llevé un pequeño afiche con su candidatura que pegue en mi cuarto, junto a River y Los Ramones. Yo tenía 14 años. Si bien me incorporé al partido varios meses después, soy del PO desde aquel día.
 
Desde entonces lo ví y traté esporádicamente, como militante de secundarios al principio y como no docente en el área de investigación en la Facultad de Cs. Sociales desde hace más de diez años.
 
Anda dando vueltas un texto profundamente hermoso que escribió Lucas Poy en el que cuenta como Pablo prefería, obviamente, el trato que recibía en el local del partido que el de la sala de profesores. Lo que quizá se le escapaba a Pablo es que para el laburante que le decía 'cómo le va, profesor, pase por acá’ porque es parte de su trabajo, él no era uno más. El profesor titular muchas veces (no siempre, no todos, por supuesto) mira al no docente por encima del hombro. Pablo, en cambio, era un hombre de la clase obrera, y eso se percibía. Una vez me dijo que estaba sorprendido por la amabilidad que lo trataban en mi oficina, con la buena onda que lo ayudan a lidiar con trámites que claramente detestaba. Yo le hice algún comentario elogioso (y sincero) sobre mis compañeros de laburo, pero por dentro me preguntaba ¿Alguien se puede imaginar a un trabajador tener mala onda con Pablo?
 
De todas formas, las imágenes que surgieron con más fuerza en mí estos días son de mi adolescencia. Y me di cuenta que nadie como Pablo para demostrar que el que piensa que ser joven es tener pocos años es medio un infeliz.
 
Pablo era joven, el más joven de todos. Recuerdo que en el año 95 hubo un encuentro de secundario y universitarios en Córdoba, contra la LES. No recuerdo cuál era la polémica, pero Patria Libre y el MST estaban en una maniobra burocrática y nosotros queríamos que se vote. En un momento “se corta” la luz, ya era un escándalo. La UJS se retiraba del plenario pero el lugar estaba repleto, la puerta estaba lejos y copada, imposible pasar. Y en eso Rieznik agarra un megáfono y agitando como nunca vi a nadie, condujo a toda la UJS, y a varios de otras corrientes me parece, a salir por una ventana. Fue la primera imagen que se me vino a la cabeza cuando Vanina mandó ese mensaje diciendo que Pablo había muerto. Con el megáfono colgando, saliendo por la ventana como un líder estudiantil de barricada a pesar de sus casi 50 pirulos. Y todos detrás de él.
 
El otro recuerdo fuerte que me vino rápido a la cabeza es personal. Ocurrió dos años después. Junto a mi amigo Alejandro prendimos dos bengalas marinas en la puerta del Buenos Aires y fuimos con ellas hasta el Rectorado, en el primer piso. El objetivo de una gran convocatoria lo cumplimos con creces, pero el colegio quedó cubierto de humo y el Rector nos quería expulsar a los dos. Me di cuenta enseguida que me había mandado una cagada importante, me cagaron a pedos, me sermoniaron. Pablo, en cambio, se rió, me contuvo y se indigno por la expulsión “en suspenso” que nos impuso el Rector interino Groisman. Fui a su casa para escribir el descargo. Por supuesto que lo escribió todo él. Tenía 50 años y yo 17, pero la empatía que sentí era total. Ahora me doy cuenta que Pablo también tenía 17 años cuando escribió en mi nombre un descargo a una sanción perversa. 
 
Mi abuela postiza, la abuela de mi compañera, la “abuela vieja” de mis hijos falleció 4 días antes que Pablo. Anteayer Joaquín, de cuatro años, me dice que la abuela no existe más. Es difícil explicarle la muerte a un chiquito, más si sos ateo, supongo. Le dije que la abuela seguía existiendo en su corazón, en el corazón de su hermano y en el de todos los que la quisimos. Pablo Rieznik existe en el corazón de miles, por eso es inmortal.

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