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15 de octubre de 2015 | #1385

Cinco años sin Mariano Ferreyra

Foto: Flavia Leyton
 
La "trilogía siniestra", tal como llamó algún juez a la colusión de intereses de empresarios mafiosos del transporte con la burocracia sindical y el aparato corrompido del Estado, asesinó hace ya un lustro a nuestro compañero Mariano Ferreyra e hirió gravemente a Elsa Rodríguez. Como se recordará, Mariano acompañaba la lucha de trabajadores tercerizados del ferrocarril Roca, a quienes no se les reconocía siquiera su condición de ferroviarios. Superexplotados por la Ugofe que manejaba el ferrocarril y, sobre todo, por empresas fraudulentas -propiedad casi todas ellas de burócratas sindicales- los compañeros fueron reprimidos por una patota de la Unión Ferroviaria amparada por la Bonaerense y por la Federal. En esa lucha cayó Mariano y fue herida Elsa.
 
Una concentración de 60 mil personas respondió al asesinato al día siguiente, en la Plaza de Mayo. Esto es: una enorme movilización popular indicó que el pueblo trabajador argentino no estaba dispuesto a permitir un crimen así.
 
Esa movilización no cedió hasta lograr la condena de José Pedraza (el del "sindicalismo que construye", según la Presidenta) y de sus compinches sindicales, junto con los sicarios que apretaron el gatillo. El gobierno los protegió hasta donde pudo, pero finalmente debió abroquelarse en la defensa de su riñón político: la policía y su responsable de entonces, Aníbal Fernández.
 
Hace apenas días la Sala III de la Cámara de Casación Penal ratificó los fallos de primera instancia que condenaron a Pedraza y a otros criminales a diversas penas (15 años al ex capo de la Unión Ferroviaria). Casación, en cambio, confirmó las penas menores contra el comisario Hugo Lompizano -que desde la Dirección General de Operaciones de la Federal monitoreó y aseguró el apoyo a la patota- y absolvió a otros funcionarios policiales. Los fallos no traspasaron el límite que hace al compromiso directo del Estado con los asesinos pero, al mismo tiempo, ratificaron la victoria popular que, por primera vez, mandó a una cárcel común al "gordo" que dirigía uno de los sindicatos más grandes del país.
 
Ahora, más que nunca, Mariano Ferreyra, ¡Presente!

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