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17 de diciembre de 2015 | #1394

Picnic 2015 - Pablo Rieznik: una vida de combate por las ideas revolucionarias

"Este Picnic 2015 del Partido Obrero merece llamarse Picnic Pablo Rieznik", dijo Jorge Altamira en su discurso de cierre y el final de una jornada intensa confirmó esa percepción. Se acababa de exhibir en la pantalla central un video elaborado por Ojo Obrero en el que se rendía homenaje a su memoria. Las imágenes mostraban el recuerdo de sus compañeros, la voz de María, su esposa, y sus hijos Julián, Tomás, Martín, Marina y Andrés, las fotos familiares, que no excluían a su perro Felipe -todos ellos estaban presentes en la actividad realizada en los bosques de Palermo. Néstor Pitrola recordaba cómo ambos se habían incorporado a Política Obrera en 1969, año del Cordobazo, y cómo ese hecho retornaría siempre a sus vidas como guía para la acción revolucionaria.
 
Gabriel Solano remarcaba que Rieznik no cedía un ápice en la lucha de ideas. Las imágenes de archivo rescataban al mismo Pablo contando estos hechos y lo mostraban como el brillante intelectual, polemista y -sobre todo- militante de la clase obrera que fue hasta el final de sus días.
 
Unos minutos antes había terminado una mesa sobre Pablo Rieznik que fue una de las más concurridas de la jornada. Con la coordinación de Martín Corbatta, contó con la participación de Julián Asiner, presidente de la Fuba; Gabriel Solano, dirigente del PO y constructor de la Unión de Juventudes por el Socialismo, y Marcelo Ramal, legislador porteño del Frente de Izquierda.
 
Tres miradas
 
Asiner rescató un documento del boletín Libertades Democráticas -editado por Política Obrera en la clandestinidad bajo la dictadura- en el que se daba cuenta del cautiverio y liberación de Rieznik por parte de los militares. Una campaña nacional e internacional -la Federación de Estudiantes de Francia había amenazado con tomar la Embajada argentina en París si no se liberaba a Pablo- había logrado su libertad y el boletín reseñaba que Rieznik había combatido al terror del Estado y era un crítico de la salida foquista, en alusión a los grupos guerrilleros que elegían separarse de la clase obrera en lugar de militar en su seno para convertirla en caudillo revolucionario de la nación. Primer combate: contra el foquismo.
 
Solano se refirió la intervención de Rieznik en el Foro de San Pablo, cuando pidió la expulsión del Movimiento Bolivia Libre, que integraba el gobierno de Sánchez de Losada que había reprimido y encarcelado a docentes en huelga. El Partido Obrero intervenía a través suyo denunciando a la izquierda que habría de gobernar en Latinoamérica -una izquierda fondomonetarista, representante del capital- y, a través de esa denuncia, defendía la perspectiva obrera y socialista en el continente. La intervención de Pablo agrupó a varios partidos que se sumaron al pedido de expulsión del MBL, pero, ante la inacción sobre su propuesta, en su figura el PO se retiró del Foro. Segundo combate: contra el democratismo y la izquierda del capital.
 
Marcelo Ramal se refirió a uno de los aportes teóricos más relevantes de Rieznik -que fue prolífico en aportes teóricos al acervo del PO- respecto al "catastrofismo", que es el término que conceptualiza al capitalismo en una etapa de agonía y su tendencia a la disolución (lo cual no implica la inevitabilidad de la revolución o la inexistencia de desarrollos o retrocesos en el marco de su crisis terminal). Ramal se refirió al catastrofismo como una marca que atraviesa las caracterizaciones del PO y cómo tuvo en Rieznik uno de sus mayores defensores ante corrientes que, como el PTS, polemizaron contra este planteo, embelleciendo las posibilidades del capital. Tercer combate: por el marxismo revolucionario y contra el reformismo, incluso aquél que anida en aquellas organizaciones que se reclaman de la clase obrera.
 
Un militante
 
Sin embargo, Rieznik no sólo defendió en términos teóricos la supremacía de la perspectiva obrera y socialista, sino que lo hizo como militante y hombre de partido. En la mesa se contaron diversas anécdotas. Ramal recordó cómo frente a la amenaza de la JP de arrancar los carteles de la UJS -que reclamaban un balance sobre su fallido apoyo a Perón- Rieznik dijo que él mismo rompería un cartelón del tamaño del frontispicio de la Facultad de Medicina que decía: "Montoneros". Cuando los peronistas quitaron un cartel de la UJS, Pablo mismo rompió el cartel montonero, lo cual produjo una reyerta, pero también supuso que la JP nunca más quitara un cartel de los trotskistas del PO en la facultad. Abundaron las anécdotas y recuerdos sobre Pablo, quien el año pasado había sido uno de los oradores en el Picnic en la mesa del 50 aniversario del PO. La historia del Partido Obrero -y del marxismo revolucionario contemporáneo en la Argentina- no podría comprenderse sin conocer la intervención que tuvo en ella Pablo Rieznik. Este año el evento homenajeó su memoria y esa intervención.

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