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17 de diciembre de 2015 | #1394

Picnic PO 2015 / Mesa-debate: “Ni una Menos”

Por Corresponsal
Plenario de Trabajadoras
Foto: Sebastián Baracco
 
La mesa-debate Ni una Menos puso de manifiesto la justeza de nuestra denuncia sobre la responsabilidad del Estado en la violencia contra la mujer. Participaron como expositores familiares de víctimas, cuyas experiencias demostraron los límites insuperables de este régimen social para poner fin a los femicidios, la trata de personas y demás manifestaciones de opresión.
 
Pedro Penacchi, hermano de Florencia, estudiante de Ciencias Económicas de la UBA desaparecida desde 2005, hizo un relato pormenorizado de los atropellos institucionales que sufrieron él y su familia cuando emprendieron la búsqueda. Pedro caracterizó que se perdió un tiempo vital en las dilaciones de la comisaría y la fiscalía interviniente, a la espera de que Florencia “recuperara la cordura” y volviera al hogar. La causa está completamente paralizada.
 
Adriana Gordo, mamá de Dana Pecchi, captada por una red de trata y luego asesinada, describió el uso de los mismos recursos de agravio por parte de los brazos armado y legal del Estado para retrasar el inicio de la investigación por la desaparición de su hija, que finalmente terminó de la peor manera. Dana cayó cautiva dos veces, demostrando que la mujer puede tener la suerte de librarse o ser liberada, lo que no significa que el correlato sea el desmantelamiento de la red. La hija de Dana, nacida en cautiverio, hoy permanece junto a su padre biológico, quien fue parte del elenco de los captores y verdugos de Dana y goza de completa impunidad.
 
La lucha por el desmantelamiento de las redes de explotación sexual y laboral exige una lucha política contra el Estado capitalista, sin cuya connivencia es imposible que las mismas operen. En este punto, no podemos esperar un cambio por parte del gobierno de Mauricio Macri, denunciado por sus vínculos personales con el ex Side Ricardo Martins, proxeneta de fama en México, y por amparar los talleres clandestinos de su esposa y compañía, al punto de llegar a premiar políticamente al juez que absolvió a la familia Awada por reducir a trabajadores inmigrantes a la servidumbre textil en la Ciudad de Buenos Aires -hablamos, claro está, de Guillermo Montenegro, quien ascendió de juez a ministro de Seguridad por los “servicios” prestados.
 
Catherina Caravalos, mamá de Suhene, estudiante de Veterinarias víctima de femicidio, puso de manifiesto la tenacidad de los familiares contra la impunidad. Hasta el momento, el femicida ni siquiera se encuentra procesado, la familia tuvo que enfrentar acusaciones chovinistas por ser brasileña, lo que no puede desvincularse del estado judicial de la causa. Catherina expresó su gratitud con Evet y el Partido Obrero, por ser los únicos que hasta el momento colaboraron en la lucha por Justicia para Suhene y denunció que desde la patronal de IBM, donde trabajaba la chica, pasando por el Poder Judicial y la Policía, todos han sido encubridores del femicida. Llamó a reforzar la solidaridad entre las mujeres contra todas las formas de violencia.
 
En el cierre de la charla, a cargo de la compañera Carla Deiana, se expuso la funcionalidad que expresa la violencia contra la mujer y su sometimiento al régimen social capitalista, como un efectivo mecanismo de control social al servicio de la reproducción de un régimen de explotación de la mayoría trabajadora por parte de una clase social minoritaria. La extensión de los femicidios y todas las formas de violencia contra la mujer hunde sus raíces en la estructura clasista de nuestra sociedad. Se concluyó que la lucha por el socialismo es la premisa necesaria para acabar con este flagelo y conquistar la emancipación de la mujer.

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